Cephalaspis («escudo de la cabeza») era un género de peces acorazados del Devónico temprano, hace unos 400 millones de años (mya). Pertenecía al grupo de los peces sin mandíbula, también llamados ostracodermos, que fueron muy abundantes en los mares y ríos de aquella época. Sus fósiles se encontraron por primera vez en la primera mitad del siglo XIX en la arenisca roja antigua de Gran Bretaña, una formación geológica célebre por conservar algunos de los vertebrados más antiguos conocidos. Cephalaspis fue descrito e ilustrado en obras clásicas sobre los fósiles de la Vieja Arenisca Roja, lo que ayudó a convertirlo en uno de los peces prehistóricos más conocidos por el público.
Características del animal
Este pez tenía un cuerpo relativamente pequeño y aplanado, protegido por un gran escudo óseo en la cabeza y la parte anterior del tronco. Esa armadura le servía como defensa frente a depredadores y también le daba estabilidad al desplazarse cerca del fondo. Como otros ostracodermos, no poseía mandíbulas, por lo que no podía morder como los peces modernos; en su lugar, se alimentaba probablemente de pequeños organismos, detritos y partículas del fondo.
La forma de su cabeza sugiere un modo de vida bentónico, es decir, asociado al lecho de lagos o ríos. Sus ojos estaban situados en la parte superior de la cabeza, una adaptación útil para vigilar el entorno mientras permanecía semienterrado o apoyado sobre el sedimento. También presentaba aberturas branquiales laterales y una cola que le permitía impulsarse con movimientos cortos y controlados.
Importancia evolutiva
Cephalaspis es importante porque representa una etapa temprana en la evolución de los vertebrados. Los peces acorazados sin mandíbula fueron algunos de los primeros vertebrados con esqueletos externos bien desarrollados, y su estudio ayuda a comprender cómo aparecieron más tarde las mandíbulas, los dientes y otras estructuras complejas. Aunque no era un antepasado directo de los peces actuales, sí forma parte del linaje de los vertebrados primitivos que dominaron los ecosistemas acuáticos antes de la gran diversificación de los peces con mandíbulas.
Sus fósiles también han sido valiosos para reconstruir los ambientes del Devónico. La presencia de Cephalaspis indica aguas dulces o salobres poco profundas, con fondos blandos y abundante vida microscópica. Por eso, además de su interés anatómico, el género es una referencia clave para interpretar los ecosistemas antiguos de Europa occidental.
Descubrimiento y estudio
Los restos de Cephalaspis fueron reconocidos durante los primeros trabajos paleontológicos sobre la Vieja Arenisca Roja. En el siglo XIX, cuando la paleontología todavía estaba dando sus primeros pasos, este pez llamó mucho la atención por la forma llamativa de su escudo cefálico. Desde entonces ha sido citado con frecuencia en libros, ilustraciones científicas y colecciones de museos, tanto por su aspecto singular como por su valor para entender la historia temprana de los vertebrados.
Hoy se considera un fósil emblemático del Devónico temprano y un ejemplo clásico de los peces acorazados sin mandíbula que precedieron a la fauna de peces moderna.

