Luisa Diana de Orleans (27 de junio de 1716 - 26 de septiembre de 1736) fue la última hija de Felipe de Orleans, duque de Orleans (regente del reino de 1715 a 1723) y su esposa, Françoise Marie de Bourbon, la hija ilegítima más joven del rey Luis XIV de Francia y su amante, Madame de Montespan. Miembro de la Casa de Orléans, recibió la educación y el trato propios de una princesa de la alta nobleza francesa durante la Régence, un periodo marcado por la influencia política y social de su familia en la corte.
Por matrimonio pasó a ser princesa de Conti al casarse con Luis Francisco de Borbón (Louis François de Bourbon), príncipe de Conti. La unión respondía a las habituales alianzas dinásticas entre ramas de la familia real y la alta nobleza, y reforzó los lazos entre la Casa de Orléans y la rama de los Conti.
Luisa Diana murió el 26 de septiembre de 1736 a la edad de veinte años, a causa de complicaciones durante el parto. Su muerte prematura truncó cualquier papel público o descendencia duradera que pudiera haber tenido; en consecuencia, su legado histórico es sobre todo biográfico y familiar más que político. Algunas fuentes la citan como Luis Diana, aunque la princesa utilizó habitualmente el nombre de Luisa.
Aunque su vida fue breve, su figura refleja las realidades de la nobleza francesa del siglo XVIII: matrimonios concertados por razones dinásticas, expectativas de sucesión y los riesgos maternos que afectaban incluso a las familias reales. La relación entre sus padres —el duque de Orléans como regente y Françoise Marie como hija legitimada de Luis XIV— sitúa a Luisa Diana en el núcleo de las complejas redes de parentesco y poder de la monarquía francesa de la época.


