William McKinley Jr. (29 de enero de 1843 - 14 de septiembre de 1901) fue el 25º Presidente de los Estados Unidos, desde 1897 hasta su asesinato en 1901.

Antes de ser presidente, McKinley fue congresista de Ohio.

 

Nacido en Niles (Ohio), McKinley se formó como abogado tras servir en el Ejército de la Unión durante la Guerra Civil. Su experiencia como veterano y su perfil moderado dentro del Partido Republicano le permitieron ascender rápidamente en la política estatal y nacional. Fue elegido a la Cámara de Representantes en la década de 1870 y, tras varios mandatos en el Congreso, ganó la gobernación de Ohio en 1891, cargo desde el que consolidó su reputación como defensor de políticas proteccionistas y de apoyo a la industria estadounidense.

Campañas presidenciales

En 1896 McKinley se convirtió en el candidato republicano a la presidencia frente al demócrata William Jennings Bryan, en una contienda centrada en la política monetaria (oro frente a la propuesta del patrón plata) y en la protección arancelaria. Su campaña, dirigida por Mark Hanna, fue famosa por la estrategia del "porche delantero" (front porch), en la que McKinley recibió a delegaciones y medios desde su casa en Canton, Ohio. Tras su triunfo en 1896, fue reelegido en 1900 con Theodore Roosevelt como candidato a la vicepresidencia.

Presidencia y políticas

Como presidente (1897–1901), McKinley impulsó políticas económicas conservadoras y favorables a la industria: promovió aranceles elevados para proteger la producción nacional (como el Dingley Tariff de 1897) y apoyó la estabilidad monetaria mediante el mantenimiento del patrón oro, culminando en la aprobación del Gold Standard Act en 1900. Su administración coincidió además con un rápido crecimiento económico y un auge industrial.

En política exterior, McKinley dirigió a Estados Unidos durante la Guerra Hispano‑Estadounidense de 1898. Bajo su mandato se firmó el Tratado de París, que puso fin al conflicto y supuso la cesión por parte de España de Puerto Rico, Guam y Filipinas a los Estados Unidos; también se facilitó la anexión de Hawái en 1898. Su administración defendió una postura más activa en el escenario internacional—incluyendo la formulación de la política de la Puerta Abierta para China—lo que marcó el paso hacia un papel estadounidense más prominente fuera del continente. Estas decisiones provocaron debates intensos en torno al imperialismo y llevaron al posterior conflicto y ocupación en Filipinas.

Asesinato y legado

El 6 de septiembre de 1901, mientras visitaba la Exposición Panamericana en Buffalo (Nueva York), McKinley fue herido de bala por Leon Czolgosz, un anarquista. Falleció el 14 de septiembre de 1901 a consecuencia de las heridas e infecciones posteriores. Fue sucedido por su vicepresidente, Theodore Roosevelt. El asesinato conmocionó al país y convirtió a McKinley en una figura simbólica de la era de transición hacia una política exterior más intervencionista.

El legado de McKinley es mixto: por un lado se le reconoce por haber dirigido un período de prosperidad económica y por consolidar la posición de Estados Unidos como potencia emergente; por otro, sus decisiones sobre la expansión territorial y la intervención en Filipinas generaron críticas y controversias que marcaron el debate político de las décadas siguientes.

  • Nacimiento: 29 de enero de 1843, Niles (Ohio).
  • Mandato: marzo de 1897 – septiembre de 1901.
  • Hechos destacados: Guerra Hispano‑Estadounidense (1898), anexión de territorios ultramarinos, Dingley Tariff, Gold Standard Act.
  • Asesinato: herido el 6 de septiembre de 1901; falleció el 14 de septiembre de 1901.

Su esposa, Ida Saxton McKinley, tuvo un papel discreto debido a problemas de salud, pero fue una figura presente durante su carrera política; McKinley fue enterrado en Canton, Ohio, donde su residencia y monumentos conmemoran su vida y su presidencia.