Gregorio V: Papa alemán Bruno de Carintia, 139.º pontífice (996–999)

Gregorio V (Bruno de Carintia): papa alemán (996–999), su breve pontificado marcó la política eclesiástica del Sacro Imperio; vida, logros y legado papal.

Autor: Leandro Alegsa

Gregorio V (en latín: Gregorius Quintius; c. 972–18 de febrero de 999), también conocido como Bruno de Carintia, fue un sacerdote alemán de la Iglesia Católica Romana y el 139º Papa desde el 3 de mayo de 996 hasta el 18 de febrero de 999.

Origen y primeras etapas

Procedente de la nobleza de la región de Carintia, Bruno era familiar cercano del emperador Otón III, lo que influyó decisivamente en su elección pontificia. Era muy joven cuando fue elegido papa —probablemente en sus veintipocos años— por lo que su pontificado se interpretó desde el inicio como estrechamente ligado a la influencia imperial germánica en los asuntos romanos.

Elección y coronación imperial

Fue elegido papa el 3 de mayo de 996. Poco después de su elevación al pontificado, Gregorio V coronó a Otón III como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, ceremonia celebrada el 21 de mayo de 996. Esa coronación reafirmó la alianza entre la sede pontificia y la corte imperial, pero también alimentó resentimientos entre los grupos aristocráticos romanos que rechazaban la intromisión extranjera en los asuntos de la ciudad.

Revuelta de Roma y el antipapa Juan XVI

En 997 estalló una revuelta en Roma liderada por la familia de los Crescentii, que se oponía al predominio imperial. Como resultado, Gregorio V fue expulsado temporalmente de la ciudad y, con el apoyo de la facción romana, se llegó a imponer un antipapa conocido como Juan XVI. La situación fue uno de los episodios más graves del pontificado, pues enfrentó la autoridad papal con los intereses locales y con la obediencia al emperador.

Restauración y represalias

Otón III intervino militarmente para restablecer a Gregorio V en 998. Tras la entrada de las tropas imperiales en Roma se detuvo a los líderes de la insurrección y al antipapa Juan XVI. La represión fue dura: los rebeldes fueron sometidos a castigos públicos y algunos, incluido Juan XVI, sufrieron mutilaciones y humillaciones antes de ser encarcelados. La restauración afianzó temporalmente la primacía imperial en la política romana y la autoridad de Gregorio V, pero también dejó una profunda huella en la relación entre el papado y las élites romanas.

Pontificado y legado

El pontificado de Gregorio V fue breve pero significativo por varios motivos:

  • Fue el primer papa de origen alemán y uno de los más jóvenes en ser elegido, lo que marcó un precedente en la relación entre papado e Imperio.
  • Su elección y su dependencia de Otón III ilustran cómo, en ese periodo, la política papal podía quedar subordinada a los intereses dinásticos y imperiales.
  • La revuelta de 997 y su posterior represión mostraron las tensiones permanentes entre la autoridad pontificia y las facciones romanas, una dinámica que seguiría condicionando la historia de la Iglesia y de Roma en los siglos siguientes.

Muerte

Gregorio V falleció el 18 de febrero de 999. Tras su muerte, el papa elegido para sucederle fue Silvestre II (Gerberto de Aurillac). Aunque su pontificado duró apenas unos tres años, los acontecimientos ocurridos durante su mandato reflejan las complejas interacciones entre poder espiritual y poder temporal en la Europa medieval.

Vida temprana

Bruno de Carintia era hijo de Otón I, duque de Carintia. Fue nombrado capellán del emperador del Sacro Imperio Otón III.

 

Papa

Bruno fue elegido Papa en el año 996; y eligió llamarse Gregorio. Fue el primer Papa alemán.

 

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