La guerra filipino-estadounidense fue un conflicto militar entre los Estados Unidos y la Primera República de Filipinas que se desarrolló tras la Guerra Hispano‑Estadounidense. Tras el Tratado de París (1898) y la cesión de las Filipinas a Estados Unidos, estalló en 1899 un conflicto entre las fuerzas estadounidenses y los filipinos encabezados por líderes como Emilio Aguinaldo, que habían proclamado la independencia filipina. La guerra pasó de combates convencionales a una larga guerra de guerrillas y operaciones contra insurgentes en distintas regiones del archipiélago. Oficialmente el conflicto se declaró terminado el 4 de julio de 1902, pero las operaciones militares estadounidenses continuaron contra remanentes del ejército filipino y otros grupos de resistencia —así como en campañas contra comunidades moro en el sur— hasta 1913. Las estimaciones sobre bajas y daños varían ampliamente; además del coste humano militar, hubo un gran número de civiles afectados y desplazados. Filipina y Filipinas fueron el escenario de un conflicto que marcó el inicio de la administración colonial estadounidense en el archipiélago.

La Medalla de Honor, instituida durante la Guerra Civil estadounidense, es la máxima condecoración militar otorgada por el gobierno de Estados Unidos a los miembros de sus fuerzas armadas. Se concede por actos de valor extraordinario y con riesgo de la vida, por encima del deber en acción contra un enemigo de los Estados Unidos. Debido a la gravedad de las acciones que premia, con frecuencia la medalla se entrega a título póstumo, aunque también se ha concedido en vida. En distintas épocas ha existido una versión para el Ejército, otra para la Marina y para el Cuerpo de Marines, entre otras variantes que reflejan la estructura de las fuerzas armadas.

Medallas otorgadas y receptores destacados

Durante la Guerra Filipino‑Estadounidense, ochenta y seis hombres recibieron la Medalla de Honor por sus acciones. La distribución por ramas fue la siguiente:

  • 70 del Ejército.
  • 10 de la Marina.
  • 6 del Cuerpo de Marines.

De esas condecoraciones, cuatro fueron otorgadas póstumamente. Muchos de los galardonados fueron jóvenes soldados, marineros y marines que actuaron en pequeñas unidades, patrullas y desembarcos, en condiciones de combate muy diversas.

Entre los receptores se encuentran figuras notables:

  • Webb Hayes, hijo del ex presidente de EE. UU. Rutherford B. Hayes, reconocido por su servicio y valor durante las operaciones en Filipinas.
  • Hiram I. Bearss, oficial del Cuerpo de Marines destacado por dirigir patrullas de reconocimiento de largo alcance tras las líneas enemigas; más tarde fue herido en servicio como coronel durante la Primera Guerra Mundial.
  • David Dixon Porter, también del Cuerpo de Marines, procedente de una familia con larga tradición militar; con el tiempo llegó a alcanzar el grado de general de división.
  • José B. Nísperos, miembro de los Scouts filipinos, honrado por seguir luchando después de resultar gravemente herido; es reconocido como el primer asiático en recibir la Medalla de Honor.

Importancia histórica y legado

Las condecoraciones otorgadas durante la Guerra Filipino‑Estadounidense ofrecen una dimensión humana al estudio del conflicto: reconocen actos individuales de coraje en un contexto de operaciones a menudo duras y controvertidas. Al mismo tiempo, el conflicto y sus recompensas forman parte de debates más amplios sobre la política imperial de la época, las consecuencias para la población filipina y la memoria histórica tanto en Filipinas como en Estados Unidos.