La lista de reyes de Karnak es una inscripción real tallada en piedra que recoge una secuencia de monarcas del antiguo Egipto. Se encuentra en la esquina suroeste del Salón de Fiestas de Tutmosis III, una estancia ritual del gran complejo del templo de Karnak, en la actual Luxor, Egipto. La lista fue realizada durante el reinado de Tutmosis III (Dinastía XVIII, ca. siglo XV a. C.) y originalmente contenía los nombres de 61 reyes, comenzando por Sneferu, del Reino Antiguo de Egipto. Actualmente sólo se pueden leer con certeza los nombres de 39 de esos monarcas; además, uno de los nombres no aparece inscrito dentro de una cartela (el borde ovalado que normalmente rodea y protege el nombre dinástico de un faraón).
La lista de Karnak no constituye un listado completo de todos los faraones conocidos, pero presenta rasgos singulares. A diferencia de otras listas reales (como la de Abydos o la Tabla de Turín), incluye nombres correspondientes al Primer y al Segundo Período Intermedio, períodos que con frecuencia son omitidos en otras compilaciones oficiales. Por el contrario, varias dinastías y gobernantes polémicos —por ejemplo, algunos vinculados a herejías religiosas o sujetos a una posterior damnatio memoriae— aparecen ausentes, lo que refleja decisiones políticas y religiosas sobre qué antecesores debían ser recordados públicamente.
Significado histórico y contenido
Las listas reales egipcias tenían una función ritual y política: conectar al rey reinante con una larga tradición de legitimidad y culto a los dioses, especialmente a Amon-Ra en el caso de Karnak. La lista ayuda a los egiptólogos a reconstruir la sucesión dinástica y la cronología, aunque su utilidad es limitada por los daños en la piedra y por las selecciones deliberadas que excluyen o incluyen ciertos nombres. Su inclusión de reyes de los periodos intermedios la hace especialmente valiosa para el estudio de épocas menos documentadas.
Descubrimiento y destino de los bloques
La lista fue descrita por primera vez en la literatura moderna por James Burton en 1825. En la década de 1840, varias expediciones europeas exploraron Karnak: un grupo alemán dirigido por el egiptólogo Karl Richard Lepsius viajó por el Nilo hasta la región en 1843 para documentar los monumentos, y poco antes un viajero francés, Émile Prisse d'Avennes, accedió nocturnamente al recinto, arrancó bloques del muro que contenían la inscripción y los remitió a Francia. Estos bloques sufrieron daños durante su extracción y transporte; actualmente, las piezas recuperadas se exhiben en el Louvre de París, donde son objeto de estudio y conservación.
Estado de conservación y lectura epigráfica
La inscripción ha sufrido pérdidas y erosión que impiden la lectura completa de todos los nombres. Los epigrafistas combinan la lectura directa de las cartelas conservadas con referencias de otras listas reales, inscripciones y textos arqueológicos para identificar y, cuando es posible, restaurar los nombres faltantes. Las irregularidades en la disposición —como la cartela ausente mencionada— ofrecen pistas sobre prácticas artísticas y administrativas del taller que realizó la inscripción.
Importancia para la egiptología
Aunque no sustituye a otras fuentes documentalmente más completas (como la Tabla de Turín o la lista de Abydos), la lista de Karnak es un testimonio valioso por su antigüedad, su contexto arquitectónico y por la inclusión de periodos habitualmente silenciados. Su estudio contribuye a la comprensión de la ideología real, la memoria histórica y la organización del culto en la ciudad tebana, centro religioso de Amon durante gran parte del segundo milenio a. C.
Hoy día, quienes visitan el conjunto de Karnak en Luxor pueden apreciar el contexto original de la inscripción —el gran complejo de templos dedicado a Amon— aunque los bloques que contienen la lista están preservados y expuestos fuera de Egipto en el museo mencionado. Investigaciones y publicaciones continuas siguen afinando la lectura y el significado de esta importante fuente histórica.

