Una lesión por explosión es una lesión causada por la exposición directa o indirecta a una explosión. Estas lesiones pueden ser inmediatas o aparecer de forma retardada y afectan estructuras y órganos por diversos mecanismos físicos y químicos.
Clasificación general
Las lesiones por explosión se suelen agrupar según el mecanismo físico principal. La clasificación más utilizada distingue:
- Primarias: producidas por la onda de choque y la diferencia de presión (barotrauma), que actúa sobre órganos llenos de aire o de contenido gaseoso.
- Secundarias: causadas por fragmentos y escombros proyectados por la explosión (lesiones penetrantes y contundentes).
- Terciarias: resultantes del desplazamiento del cuerpo por la fuerza de la explosión, con impacto contra objetos fijos (traumatismos contusos y fracturas).
- Cuaternarias: abarcan otras lesiones relacionadas como quemaduras, inhalación de humo o gases tóxicos y exacerbación de enfermedades preexistentes.
- Quintas (cuando se emplea este término): incluyen efectos sistémicos debidos a contaminantes, adyuvantes en artefactos explosivos o reacciones inflamatorias graves tras la explosión.
- Psicológicas: trastornos mentales y estrés postraumático que pueden aparecer después del evento.
Mecanismos y órganos más afectados
- Oído: el oído medio y la cóclea son muy sensibles a las variaciones de presión; la hipoacusia y el acúfeno son frecuentes.
- Pulmones: la onda de choque puede provocar contusión pulmonar, neumotórax o hemorragia alveolar.
- Tracto gastrointestinal: la perforación o hemorragia intestinal puede ocurrir, en especial si hay diferencias de presión abdominal.
- Sistema nervioso central: conmoción cerebral, contusión y lesiones por proyectiles o por desaceleración brusca.
- Piel y tejidos blandos: quemaduras, laceraciones y heridas por proyectiles.
- Esqueleto y músculos: fracturas y aplastamientos por el impacto o por el colapso de estructuras.
Signos y síntomas habituales
- Dolor y pérdida de audición o sensación de plenitud en los oídos.
- Dificultad respiratoria, tos con sangre o dolor torácico.
- Dolor abdominal, náuseas o signos de hemorragia interna.
- Pérdida de conciencia, confusión, mareo o visión borrosa.
- Heridas penetrantes, quemaduras o fracturas visibles.
- Síntomas psicológicos: ansiedad, insomnio, recuerdos intrusivos o evitación.
Evaluación y diagnóstico
La evaluación inicial sigue los principios de triage y soporte vital: controlar la vía aérea, la respiración y la circulación (ABC). Posteriormente se realiza una exploración dirigida y pruebas complementarias según la sospecha:
- Radiografía de tórax y tomografía computarizada (TC) de cráneo, tórax o abdomen para lesiones internas.
- Audiometría y examen otorrinolaringológico para valorar daño auditivo y del tímpano.
- Endoscopia digestiva o ecografía FAST cuando hay sospecha de lesión abdominal.
- Monitoreo clínico para detección tardía de neumotórax, hemorragia o deterioro neurológico.
Tratamiento y manejo
El tratamiento depende del tipo y la gravedad de las lesiones. Elementos clave incluyen:
- Soporte vital inicial: aseguramiento de la vía aérea, oxigenoterapia y control de hemorragias.
- Intervenciones específicas: toracostomía para neumotórax, cirugía para lesiones penetrantes o perforaciones, cuidado de quemaduras según superficie y profundidad.
- Atención a inhalación de humo y manejo de la vía aérea con broncoscopia si es necesario.
- Profilaxis y tratamiento de infecciones en heridas contaminadas; rehabilitación física para fracturas y lesiones musculoesqueléticas.
- Evaluación y tratamiento psicológico precoz cuando corresponda; seguimiento por salud mental para prevenir o tratar trastornos como el TEPT.
Prevención y protección
- Medidas de ingeniería y diseño para reducir la transmisión de ondas de choque en edificios y vehículos.
- Equipamiento de protección personal (protección auditiva, casco, chaleco) en entornos de riesgo.
- Distanciamiento y barreras físicas respecto a fuentes potenciales de explosión.
- Formación y protocolos de emergencia para respuesta rápida y manejo sanitario de víctimas.
Pronóstico y complicaciones
El pronóstico varía según la intensidad de la explosión, la proximidad de la víctima y la rapidez del tratamiento. Complicaciones posibles incluyen pérdida auditiva permanente, secuelas respiratorias, cicatrices y discapacidad por amputaciones o fracturas, así como trastornos psicológicos persistentes.
Enlaces relacionados
Para información general sobre el fenómeno físico que origina estas lesiones, ver: explosión.






