Hidetaka Miyazaki es el presidente y líder creativo de la empresa de videojuegos FromSoftware, y una de las figuras más influyentes del diseño japonés contemporáneo. Es conocido por haber dirigido y definido la identidad de juegos como Demon's Souls, Dark Souls, Dark Souls 3, Bloodborne y Sekiro. Su nombre se asocia con mundos oscuros, combates exigentes y una forma muy particular de narrar, en la que la información se presenta de manera fragmentaria y el jugador debe reconstruir gran parte de la historia por sí mismo. Esa mezcla de dificultad, misterio y libertad interpretativa convirtió sus obras en referentes del medio.

Miyazaki creció en una familia con pocos recursos. Desde pequeño le gustaba mucho leer, pero como su familia no siempre podía comprarle libros, solía tomarlos prestados de la biblioteca. A menudo encontraba pasajes difíciles de comprender, así que completaba esos vacíos imaginando por su cuenta lo que podía estar ocurriendo. Esa costumbre de “rellenar los huecos” con su propia imaginación influyó más tarde en la forma de contar historias de la serie de videojuegos Souls. En lugar de explicar todo de manera directa, sus juegos ofrecen fragmentos, pistas y descripciones breves, dejando que cada jugador interprete el trasfondo del mundo y construya su propia lectura de los acontecimientos.

Tras terminar la universidad, trabajó en la empresa estadounidense Oracle Corporation como director de cuentas hasta los 29 años. Su rumbo profesional cambió cuando jugó a Ico, experiencia que le hizo decidir que quería dedicarse al desarrollo de videojuegos. Como ya tenía cierta edad y ninguna trayectoria previa en el sector, muchas empresas no quisieron contratarlo. Aun así, logró entrar en FromSoftware y pronto se convirtió en uno de los principales diseñadores de la saga Armored Core. Ese paso le permitió aprender de producción, diseño de combate y construcción de mundos, habilidades que después serían esenciales en sus proyectos más conocidos.

Cuando FromSoftware tenía ideas para Demon's Souls, el proyecto no parecía especialmente prometedor y quedó en segundo plano. Miyazaki, sin embargo, vio en esa propuesta una oportunidad para crear algo distinto y decidió liderar el desarrollo. El resultado superó todas las expectativas: Demon's Souls se convirtió en un éxito importante y abrió la puerta a una nueva etapa para la compañía. A partir de ese momento, Miyazaki consolidó un estilo propio, centrado en la atmósfera, el riesgo constante, la sensación de descubrimiento y una dificultad diseñada para que el jugador aprenda a base de observación, paciencia y superación. Más adelante, su trabajo en Dark Souls, Bloodborne y Sekiro confirmó su prestigio internacional y lo convirtió en uno de los creadores más admirados de la industria.