Gian Gastone de' Medici (24 de mayo de 1671 - 9 de julio de 1737) fue el último Gran Duque de Toscana de los Medici. Era el segundo hijo de Cosme III de Médicis, Gran Duque de Toscana, y de Margarita Luisa de Orleans. Su hermana, Anna Maria Luisa de' Medici, la Electra Palatina, lo casó con Anna Maria Franziska de Sajonia-Lauenburg en 1697. Los dos no tuvieron hijos y se sabía que Gian Gastone era homosexual. Gian Gastone sucedió a su padre como Gran Duque en 1723.

En su reinado revirtió todas las leyes de su padre y dejó de cobrar impuestos a los más pobres, derogó (se deshizo) las leyes antijudías y detuvo las ejecuciones públicas. Su padre, Cosme III, quería que su hermana le sucediera, pero España, Gran Bretaña, Austria y la República Holandesa hicieron caso omiso e hicieron heredero a Carlos III de España. Carlos cambió su pretensión por la de Francisco III de Lorena. Francisco se convirtió en Gran Duque el 9 de julio de 1737, poniendo fin a casi 300 años de dominio de los Medici sobre Florencia.

Infancia, matrimonio y vida privada

Nacido en el seno de la rama principal de los Médici, Gian Gastone pasó gran parte de su juventud bajo la influencia de sus padres, en una corte marcada por la religiosidad y las fuertes tensiones familiares. Su matrimonio con Anna Maria Franziska fue infeliz y estéril; la pareja vivió separada la mayor parte del tiempo. Gian Gastone se retiró cada vez más de la vida cortesana formal y vivió rodeado de confidentes y favoritos —entre ellos Giuliano Dami—, lo que alimentó las habladurías y el desprestigio de la corte entre algunos sectores conservadores.

Política y reformas del reinado

Al acceder al poder en 1723, Gian Gastone emprendió una serie de medidas para corregir lo que consideraba el rigor excesivo del gobierno de su padre. Sus medidas más destacadas incluyen:

  • Alivio fiscal. Redujo cargas sobre los sectores más pobres de la población.
  • Libertades civiles. Suprimió o suavizó leyes represivas y discriminatorias, incluyendo normas contra comunidades judías, y puso freno a las ejecuciones públicas.
  • Reformas judiciales. Tomó medidas para limitar prácticas de castigo crueles y mejorar, en la medida de lo posible, la administración de justicia.
  • Administración más laxa. Redujo la influencia del clero y de los funcionarios más reaccionarios que habían dominado la corte durante el reinado anterior.

Estas decisiones reflejaron un giro hacia políticas más moderadas y benefactoras, aunque el breve tiempo que permaneció en el poder y la presión de las grandes potencias europeas limitaron su capacidad para consolidar cambios profundos y duraderos.

Relaciones internacionales y la cuestión sucesoria

La Toscana, por su importancia estratégica y cultural, fue objeto de negociación entre las grandes potencias europeas. El intento de Cosme III de asegurar la continuidad de la dinastía a favor de su hija no contó con el apoyo internacional suficiente. Tras las complejas negociaciones derivadas de conflictos como la Guerra de Sucesión Polaca y la Guerra de Sucesión de Polonia, los principales Estados europeos acordaron que la herencia de la Toscana debía pasar a otra casa dinástica. En esos pactos internacionales se fijó la opción para Francisco III de Lorena, quien asumió el título de Gran Duque a la muerte de Gian Gastone el 9 de julio de 1737.

Últimos años, muerte y legado

Los últimos años del gran duque estuvieron marcados por la decadencia física y un creciente desinterés por las ceremonias cortesanas. Falleció el 9 de julio de 1737; con su muerte se extinguió la línea masculina de los Médici que había gobernado Florencia y Toscana por casi tres siglos. Fue enterrado en las Capillas Mediceas de la Basílica de San Lorenzo.

El legado de Gian Gastone es mixto: por un lado, su mandato supuso un intento de humanizar y modernizar ciertas políticas públicas; por otro, la incapacidad de producir herederos y las presiones diplomáticas internacionales determinaron el fin de la dinastía. Sin embargo, gracias a la previsión de su hermana Anna Maria Luisa de' Medici —que firmó el conocido "Patto di Famiglia"— la vasta colección artística y el patrimonio cultural de los Medici quedaron ligados a la ciudad de Florencia, lo que ayudó a preservar el extraordinario legado artístico de la familia para las generaciones futuras.