Marco Licinio Craso (c. 115 a.C. - 53 a.C.) fue un general y político romano. Proveniente de una familia patricia que aumentó su fortuna tras la proscriptions de la guerra civil, se convirtió en uno de los hombres más ricos de Roma y en una figura central de la política de finales de la República.
Carrera militar y la represión de la revuelta de Espartaco
Durante las guerras civiles de los años 80 y 70 a.C. se puso al servicio de Sula, llegando a mandar el ala izquierda del ejército en la decisiva batalla de la Puerta del Collado (Colline Gate). Su prestigio militar aumentó posteriormente gracias a su papel en la Tercera Guerra Servil, la gran revuelta de esclavos iniciada en 73 a.C. por un grupo de gladiadores escapados y encabezada por Espartaco.
Tras las derrotas iniciales de los ejércitos romanos frente a los rebeldes, el Senado confió a Craso el mando de las fuerzas más numerosas y disciplinadas. Reorganizó las legiones, reforzó la disciplina —según algunas fuentes aplicó castigos ejemplares como la decimatio en unidades que habían flaqueado— y aplicó tácticas de contención: hizo construir un amplio sistema de fosos y terraplenes para cercar a los esclavos en el sur de Italia. En 71 a.C. las fuerzas de Craso derrotaron finalmente a Espartaco en la batalla decisiva que puso fin a la revuelta; los supervivientes capturados fueron condenados en masa a la crucifixión a lo largo de la Vía Apia, en un castigo ejemplarizante que la tradición antigua cifra en aproximadamente 6.000 hombres. Poco después, Cneo Pompeyo Magno, que regresaba de Hispania, interceptó y eliminó a grupos dispersos de rebeldes y reclamó parte del mérito de la victoria, lo que alimentó la rivalidad política entre ambos.
Riqueza, influencia política y el Primer Triunvirato
La fortuna de Craso provenía de extensas propiedades, explotación de minas, actividades como contratista público y prestamista; su enorme patrimonio le permitió financiar campañas políticas y comprar apoyos. Esa riqueza fue la base de su poder informal. Con Cneo Pompeyo Magno y Cayo Julio César formó una alianza política conocida como el Primer Triunvirato, un acuerdo extraoficial de poder compartido que equilibraba las ambiciones militares de Pompeyo, el prestigio popular de César y los recursos económicos de Craso.
El objetivo de Craso no solo era el lucro, sino también obtener el reconocimiento militar que su inmensa riqueza no le proporcionaba. Buscó repetidas veces un consulado y cargos con proyección militar para aumentar su prestigio, aunque su carácter y su tendencia a resolver las cosas por la vía económica le granjearon tanto aliados como enemigos.
Expedición a Partia y muerte en Carrhae
Buscando una victoria militar de gran relieve, Craso emprendió en 53 a.C. una campaña contra el Imperio parto. La campaña culminó en la desastrosa batalla de Carrhae, donde las tropas romanas fueron derrotadas por la caballería y los arqueros a caballo partos bajo el mando de Surena. La derrota fue completa: miles de legionarios murieron, su hijo Publio falleció en combate y Craso perdió la vida en circunstancias que las fuentes antiguas relatan con versiones contradictorias. A la muerte de Craso se le atribuyen episodios legendarios, como la famosa —pero probablemente apócrifa— historia de que se le vertió oro fundido por la boca como burla por su avaricia.
La aniquilación de la expedición en Carrhae y la muerte de Craso debilitaron el ya frágil equilibrio entre los tres líderes del Triunvirato y contribuyeron a la escalada de tensiones que acabaría desembocando en las guerras civiles entre Julio César y Pompeyo.
Legado
Marco Licinio Craso es recordado por dos episodios contrapuestos: por un lado, la eficaz represión de la gran revuelta esclava de Espartaco, que restituyó temporalmente el control romano en Italia; por otro, su ambición y su fracaso final en Oriente, que provocaron repercusiones políticas de largo alcance. Su figura ilustra el poder que la riqueza podía conferir en la Roma tardorrepublicana y cómo la búsqueda de gloria militar por parte de adinerados políticos contribuyó al declive de las instituciones republicanas.