Ana María de Orleans (27 de agosto de 1669 - 26 de agosto de 1728) fue sobrina de Luis XIV y esposa de Víctor Amadeo II de Cerdeña. Fue suegra de Felipe V de España y del Delfín de Francia. En el reino de su marido era conocida como Ana María.
Familia y orígenes
Nacida en 1669, era miembro de la Casa de Orleans, rama cadete de la familia real francesa. Fue hija de Felipe I, duque de Orleans (hermano menor de Luis XIV) y de la princesa inglesa Henrietta Anne Stuart, lo que la vinculaba tanto a la dinastía francesa como a la casa de los Estuardo de Inglaterra. Su doble origen le otorgó importancia dinástica y política en las alianzas europeas de finales del siglo XVII.
Matrimonio y descendencia
En 1684 contrajo matrimonio con Víctor Amadeo II de Cerdeña, entonces duque de Saboya. El matrimonio reforzó el nexo entre Saboya y la corte francesa y permitió a la dinastía saboyana ganar mayor rango y reconocimiento internacional. Ana María y Víctor Amadeo tuvieron numerosos hijos; entre los más destacados se encuentran:
- María Adelaida de Saboya (1685–1712), que se casó con Luis, duque de Borgoña, y fue madre del futuro Luis XV de Francia.
- María Luisa de Saboya (1688–1714), que se convirtió en reina consorte de España al casarse con Felipe V de España.
- Carlos Manuel (Carlo Emanuele) III (1701–1773), que sucedió más tarde en el trono de Cerdeña.
Reina de Sicilia y de Cerdeña
Durante las complejas negociaciones y guerras dinásticas de principios del siglo XVIII (especialmente tras la Guerra de Sucesión Española), Víctor Amadeo II obtuvo en 1713 el título de rey de Sicilia gracias a los arreglos del Tratado de Utrecht. En 1720 hubo una reordenación territorial por la que el ducado intercambió Sicilia por Cerdeña, y Víctor Amadeo pasó a ser rey de Cerdeña; por tanto Ana María fue consorte de ambos reinos en distintos momentos. Su presencia en la corte contribuyó a legitimar el ascenso dinástico de Saboya a la categoría real.
Personalidad e influencia
Ana María fue descrita por contemporáneos como una mujer piadosa, reservada y con un marcado sentido de la observancia religiosa. Aunque no destacó por una intervención pública muy visible en la política exterior —esa responsabilidad recaía en buena medida en su marido— su posición como pariente cercana de la monarquía francesa y su papel como madre de princesas casadas con monarcas y herederos europeos la convirtieron en un nexo importante de alianzas dinásticas. Su corte en Saboya mantuvo muchas costumbres y modelos franceses, y sus hijas desempeñaron papeles clave en la política matrimonial de la época.
Últimos años y legado
Ana María falleció el 26 de agosto de 1728, a dos días de cumplir los 59 años. Su legado perdura sobre todo a través de su descendencia: fue abuela de reyes y figuras centrales de la escena europea —entre ellos Luis XV de Francia— y contribuyó, por vía dinástica, a elevar la proyección internacional de la Casa de Saboya, que en décadas posteriores acabaría desempeñando un papel aún más relevante en la política italiana.
