El atentado de Westminster de 2017 fue un ataque terrorista ocurrido el 22 de marzo en Londres, Inglaterra. El atentado tuvo lugar en el puente de Westminster, en la plaza del Parlamento y en el recinto del Palacio de Westminster.
Un vehículo Hyundai fue conducido contra una multitud de personas cerca de las puertas del palacio, y el atacante apuñaló a un agente de policía, que posteriormente murió a causa de sus heridas. Se confirmó la muerte de cinco personas, entre ellas los peatones del puente, el policía apuñalado y el atacante. Además, unas cuarenta personas resultaron heridas con distinta gravedad.
Fue el primer y mayor atentado de importancia ocurrido en Londres desde los atentados del 7 de julio de 2005. Se sospecha que la motivación está relacionada con el terrorismo islámico.
Desarrollo del ataque
Los hechos se produjeron a primera hora de la tarde del 22 de marzo de 2017. El atacante arrolló a peatones en el Westminster Bridge, causando múltiples víctimas y causando escenas de gran conmoción. A continuación, el vehículo continuó hacia la entrada del recinto del Parlamento, donde colisionó contra la valla exterior. El agresor salió del coche y se dirigió al complejo del Palacio de Westminster, donde apuñaló a un oficial dentro de la zona del Parlamento; el atacante fue abatido por agentes armados en el lugar.
- Ubicaciones afectadas: Westminster Bridge, la plaza junto al Parlamento (New Palace Yard) y el interior del recinto del Palacio de Westminster.
- Método: atropello masivo con un vehículo seguido de un ataque con arma blanca.
- Víctimas: se confirmó la muerte de cinco personas (incluido el atacante y el policía) y alrededor de cuarenta heridos.
Autor del ataque
Las autoridades identificaron al atacante como Khalid Masood (nombre de nacimiento Adrian Russell Ajao), un ciudadano británico de 52 años. Masood tenía antecedentes penales por delitos violentos y había vivido en distintas localidades del Reino Unido. Las investigaciones posteriores indicaron que, aunque había mostrado simpatías por ideologías yihadistas y medios afines le atribuyeron la acción, no existía, según el gobierno británico, evidencia de que el ataque fuera ordenado o dirigido por una organización extranjera específica.
Investigación y respuesta oficial
La Policía Metropolitana de Londres trató el suceso como un incidente terrorista desde las primeras horas. Se activaron los protocolos de emergencia: el Parlamento fue cerrado temporalmente y hubo un despliegue masivo de servicios de emergencia y fuerzas policiales en la zona. El Gobierno convocó reuniones de evaluación y seguridad.
La investigación incluyó registros domiciliarios, análisis de las comunicaciones y detenciones relacionadas mientras se esclarecían posibles cómplices o vínculos. A la vez, los servicios de inteligencia británicos revisaron la información sobre el agresor y su historial. En los días posteriores hubo detenciones vinculadas a la investigación, algunas de las cuales dieron lugar a cargos y otras se resolvieron sin imputaciones formales.
Reivindicación y valoración
Organizaciones yihadistas difundieron comunicados en los que celebraron el ataque y describieron al autor como uno de sus "soldados"; sin embargo, las autoridades del Reino Unido señalaron que no había indicios de una orden directa por parte de dichas organizaciones. Las conclusiones oficiales tendieron a calificar el suceso como un ataque terrorista inspirado por extremismo violento pero llevado a cabo por un individuo con iniciativas propias.
Consecuencias y medidas
El atentado generó un intenso debate público sobre seguridad en lugares emblemáticos, protección del Parlamento, el uso de vehículos como arma y la necesidad de mejorar la prevención del extremismo radical. Se reforzaron temporalmente las medidas de seguridad en puntos sensibles de la ciudad y se revisaron protocolos de protección y respuesta rápida.
Memoria y homenaje
La muerte del agente apuñalado, cuyo nombre y sacrificio fueron ampliamente reconocidos por la opinión pública y las autoridades, suscitó homenajes y actos de recuerdo. Asimismo, se celebraron vigilias y homenajes a las víctimas civiles junto al río Támesis y en otros puntos de la ciudad.
Importancia histórica
El atentado de Westminster de 2017 tuvo un fuerte impacto simbólico por su lugar de ocurrencia —el corazón político del Reino Unido— y por la forma en que conjugó violencia indiscriminada contra civiles y un ataque directo a un símbolo del Estado. Desde entonces forma parte de la memoria colectiva reciente de Londres y del análisis sobre la lucha contra el terrorismo en Europa.