El 19 de septiembre de 2017 se produjo un fuerte terremoto en el centro de México, con epicentro al sur de la ciudad de Puebla. El temblor se sintió ampliamente en las zonas altas densamente pobladas del país y en el Valle de México, y provocó derrumbes, deslizamientos de tierra e importantes interrupciones en los servicios y el transporte. Ocurrió aproximadamente a las 13:14 CDT (18:14 UTC) y fue ampliamente informado con una magnitud estimada de 7,1.
Características y origen tectónico
Los análisis sismológicos identificaron el evento como un terremoto originado bajo el centro de México a profundidad intermedia dentro de la placa de Cocos en subducción. El movimiento implicó fallamiento dentro de la losa que desciende, y no en el propio límite de placas. El movimiento del suelo se amplificó en las zonas bajas del Valle de México, lo que incrementó los daños en Ciudad de México a pesar de que el epicentro se encontraba a decenas de kilómetros de distancia.
Impacto y daños
El sismo causó una destrucción significativa en el estado de Puebla, en Ciudad de México y en estados vecinos. Numerosos edificios residenciales y comerciales de varios pisos sufrieron colapsos parciales o totales, y muchas construcciones antiguas tuvieron un comportamiento deficiente. Hospitales, escuelas y edificios de oficinas resultaron dañados, y algunas escuelas colapsaron, lo que ocasionó víctimas entre estudiantes y ocupantes. En conjunto, el desastre provocó cientos de fallecidos y miles de heridos, además de cuantiosas pérdidas materiales y de infraestructura.
Respuesta inmediata y recuperación
Equipos de rescate de organismos municipales, estatales y federales, con el apoyo de unidades militares y brigadas de voluntarios, realizaron labores de búsqueda y rescate en estructuras colapsadas. La población organizó grupos comunitarios de rescate y se establecieron refugios temporales para las personas desplazadas. La electricidad, el agua y las comunicaciones se interrumpieron en muchas zonas, y las autoridades impusieron inspecciones de seguridad en edificios dañados. La fase de recuperación incluyó la retirada de escombros, la restauración de servicios y trabajos posteriores de reconstrucción y refuerzo para reducir riesgos futuros.
Contexto destacado y lecciones
Este terremoto ocurrió en el 32.º aniversario del catastrófico terremoto de Ciudad de México de 1985 y apenas unas horas después de haberse realizado un simulacro sísmico nacional para conmemorar aquel desastre anterior. La coincidencia puso de relieve la persistente preocupación por la vulnerabilidad urbana, la importancia de los códigos de construcción y de la preparación ante emergencias, así como el papel de la respuesta comunitaria junto a los organismos oficiales. Para consultar informes contemporáneos y resúmenes oficiales, véanse las fuentes enlazadas por organismos sismológicos y gubernamentales sobre la Gran Ciudad de México y los relatos históricos del evento de 1985 en conmemoración de su aniversario.
Efectos inmediatos y precauciones recomendadas
- Las réplicas persistieron durante días y semanas, y representaron un peligro continuo para las estructuras debilitadas.
- Se aconsejó a la población seguir las órdenes oficiales de evacuación, no entrar en edificios dañados y utilizar equipos y contactos de emergencia.
- Entre las medidas a más largo plazo figuraron la evaluación y mejora de los códigos de construcción, la reparación de la infraestructura esencial y el fortalecimiento de la preparación comunitaria.