Envenenamientos de Amesbury (2018): exposición al agente nervioso Novichok

Tragedia y misterio en Amesbury (2018): envenenamiento con agente nervioso Novichok, víctimas, frasco sospechoso y la respuesta policial y sanitaria.

Autor: Leandro Alegsa

El 30 de junio de 2018, dos ciudadanos británicos, Charlie Rowley y Dawn Sturgess, fueron ingresados en el hospital de Amesbury (Inglaterra). La policía determinó que habían sido envenenados con un agente nervioso Novichok similar al utilizado en el envenenamiento de Sergei Skripal y su hija Yulia en Salisbury, a 8 millas (13 km) de distancia, casi cuatro meses antes. Sturgess murió el 8 de julio, y Rowley recuperó la conciencia dos días después.

Contexto y posible origen

Las autoridades británicas señalaron que el origen del veneno pudo haber sido un pequeño frasco con apariencia de perfume que la pareja había recogido en un parque y llevado a la vivienda de Rowley. Tras las investigaciones forenses, se confirmó que las trazas de la sustancia coincidían con el mismo tipo de agente nervioso de la familia Novichok implicado en el ataque de Salisbury.

Qué es el agente Novichok

Los compuestos denominados "Novichok" son agentes nerviosos desarrollados en la Unión Soviética y Rusia. Son inhibidores potentes de la acetilcolinesterasa, lo que provoca una acumulación de acetilcolina en las sinapsis y conduce a una rápida disfunción del sistema nervioso autónomo y somático. Los síntomas típicos incluyen contracciones musculares, dificultad para respirar, pérdida de consciencia, convulsiones y secreciones abundantes; sin tratamiento rápido pueden causar la muerte.

Atención médica y respuesta sanitaria

Los equipos médicos hospitalarios administraron tratamientos de emergencia usados en intoxicaciones por agentes nerviosos, como atropina y pralidoxima, además de apoyo respiratorio y cuidado intensivo según la gravedad de cada paciente. Las autoridades sanitarias locales y nacionales —incluida la Public Health England en aquel momento— emitieron recomendaciones para contactos posibles y supervisaron el seguimiento clínico de las personas expuestas.

Investigación policial y forense

La investigación estuvo a cargo de la policía y expertos en sustancias peligrosas. Los laboratorios forenses confirmaron la presencia del agente nervioso y establecieron su relación química con la sustancia usada en el caso de Salisbury. Las fuerzas de seguridad afirmaron que la pareja de Amesbury probablemente no fue el objetivo directo del envenenamiento, sino víctimas de una contaminación residual que permaneció en el objeto que encontraron.

Medidas de descontaminación y seguridad pública

Tras el incidente se acordonaron y desinfectaron varias zonas de Amesbury y Salisbury, incluidas propiedades, parques y lugares públicos relacionados. Las operaciones de limpieza y controles continuaron durante semanas y meses para garantizar la seguridad y retirar cualquier resto de contaminación. Las autoridades hicieron seguimiento a las personas potencialmente expuestas y ofrecieron apoyo y asesoramiento a la comunidad.

Reacciones y consecuencias internacionales

El hallazgo de Novichok en un segundo incidente en Inglaterra provocó condenas y preocupación internacional por el uso de agentes nerviosos en atentados en territorio civil. El gobierno del Reino Unido responsabilizó a actores estatales por el desarrollo y empleo de estas sustancias, mientras que las autoridades rusas negaron haber estado involucradas. Organismos internacionales, como la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW), participaron en el análisis y monitoreo de la situación.

Impacto personal y legal

La muerte de Dawn Sturgess tuvo gran repercusión pública y generó interrogantes sobre los riesgos para civiles cuando restos de agentes químicos no son localizados o controlados. Charlie Rowley sobrevivió y recibió tratamiento prolongado; su caso, y el de Sturgess, fueron parte de las pruebas y testimonios en las investigaciones y procedimientos administrativos posteriores.

Lecciones aprendidas

  • La presencia de agentes nerviosos en objetos abandonados supone un riesgo grave para la población y exige protocolos rápidos de identificación y descontaminación.
  • La cooperación entre servicios médicos, policiales y agencias forenses es clave para minimizar daños y esclarecer responsabilidades.
  • El incidente subrayó la importancia de la vigilancia, la información pública clara y el apoyo a las víctimas en sucesos relacionados con armas químicas.

El caso de Amesbury quedó vinculado públicamente al precedente de Salisbury y contribuyó a reforzar la atención internacional sobre el uso y la proliferación de armas químicas, así como a impulsar medidas de prevención y respuesta ante amenazas químicas en entornos civiles.



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