El vuelo 93 de United Airlines fue un vuelo comercial que, el 11 de septiembre de 2001, fue secuestrado y estrellado deliberadamente por los autores del atentado. Ese día, el vuelo partió desde el Aeropuerto Internacional de Newark (posteriormente rebautizado como Aeropuerto Internacional Newark Liberty), en Newark, Nueva Jersey, Estados Unidos, con destino al Aeropuerto Internacional de San Francisco.

El avión, los ocupantes y el secuestro

El avión era un Boeing 757-222 con matrícula N591UA. A bordo viajaban 44 personas: 33 pasajeros, 7 miembros de la tripulación y 4 secuestradores. Poco después del despegue, cuatro hombres armados tomaron el control de la aeronave como parte del ataque organizado por Al Qaeda contra Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. El líder del grupo de secuestradores era Ziad Jarrah; los otros tres implicados fueron Ahmed al-Haznawi, Ahmed al-Nami y Saeed al-Ghamdi.

Cronología básica de los hechos

  • El vuelo despegó de Newark la mañana del 11 de septiembre con retraso respecto a la hora prevista.
  • Minutos tras el despegue los secuestradores entraron en la cabina y dominaron a los pilotos, tomando el control de la aeronave.
  • Mientras el avión era desviado hacia Washington, D.C, varios pasajeros y tripulantes lograron comunicarse por teléfono con familiares y autoridades y se enteraron de que otros aviones se habían estrellado contra el World Trade Center y el Pentágono.
  • Alertados por esas informaciones, los pasajeros organizaron un intento de recuperación de la aeronave y planificaron atacar y neutralizar a los secuestradores.
  • Aproximadamente a las 10:03 a.m. (hora local) el avión se estrelló en un campo en las afueras de Shanksville, Pensilvania, a unos 240 km al noroeste de Washington, D.C.

Resultado y consecuencias inmediatas

El impacto causó la muerte de todos los ocupantes del avión, incluidos los secuestradores. Las investigaciones oficiales determinaron que las acciones coordinadas de los pasajeros y tripulación —comunicadas en llamadas telefónicas y registradas parcialmente en la grabadora de voz de cabina— impidieron que los secuestradores alcanzaran su objetivo en Washington. El objetivo más probable, según la investigación, habría sido el Capitolio de los Estados Unidos (aunque en fuentes y testimonios también se ha barajado la Casa Blanca).

Investigación y pruebas

La investigación conjunta del FBI, la NTSB y otras agencias analizó restos del aparato, registros de comunicaciones y la cockpit voice recorder. El registro de la cabina recopilado en la investigación mostró que los pasajeros intentaron forzar la puerta de la cabina y que, en medio del enfrentamiento con los secuestradores, pronunció la famosa frase "Let's roll" el pasajero Todd Beamer, que ha quedado asociada al acto de resistencia. Los hallazgos confirmaron que el avión fue deliberadamente estrellado por los secuestradores y que el levantamiento de los pasajeros alteró el plan original de los atacantes.

Lugar del impacto y memorial

El lugar donde cayó el vuelo 93, en Somerset County, Pensilvania, se convirtió en un sitio de conmemoración. Se estableció primero un memorial temporal y, posteriormente, el Flight 93 National Memorial, que preserva el área del impacto y rinde homenaje a las víctimas con un centro de visitantes, senderos conmemorativos y un muro con los nombres de los fallecidos. El memorial es un lugar de recuerdo y reflexión sobre los eventos del 11‑S y la valentía de quienes a bordo intentaron impedir un desastre mayor.

Legado

El caso del vuelo 93 se recuerda por la determinación de los pasajeros y la tripulación, cuyo acto de resistencia es considerado por muchos como decisivo para evitar nuevas víctimas en suelo estadounidense. El incidente motivó, además, cambios y refuerzos en los procedimientos de seguridad aérea y en la protección de las cabinas de vuelo a nivel internacional.