La Batalla de las Termópilas, 480 a.C., fue una batalla de la segunda invasión persa de Grecia. Se libró entre una alianza de ciudades-estado griegas, lideradas por Esparta, y el Imperio Persa de Jerjes I. Tuvo lugar en el paso de las Termópilas. La batalla se libró durante más de tres días, al mismo tiempo que la batalla naval de Artemisium.
Antecedentes
En 480 a. C. el rey persa Jerjes I lanzó una gran campaña para conquistar toda Grecia. La amenaza persa obligó a varias polis griegas a formar una alianza defensiva. El objetivo estratégico griego fue detener o al menos frenar el avance persa en el estrecho paso de las Termópilas, un corredor costero angosto entre las montañas y el Golfo Malíaco, conocido como las «Puertas Calientes».
Fuerzas y comandantes
La fuerza griega estaba encabezada por el rey espartano Leónidas I. Aunque la tradición popular destaca a los «300 espartanos», la fuerza aliada inicial incluía varios miles de hoplitas de distintas ciudades (según las fuentes clásicas, alrededor de 7.000), entre ellos contingentes de Tebas, Tesalia y teóricamente de las ciudades de Beocia y otras. De éstos, al final quedaron con Leónidas solamente unos cientos de espartanos acompañados por varios cientos de tespienses y algunos tebanos.
El bando persa, dirigido por Jerjes I, contaba con un ejército numeroso y diverso formado por infantes, arqueros, jinetes y unidades de élite conocidas como los «Inmortales». Las cifras antiguas son contradictorias: Heródoto ofrece números enormes; los historiadores modernos suelen estimar el ejército persa en decenas de miles, no en los millones que a veces se citan en las fuentes antiguas.
Desarrollo de la batalla
- En el paso estrecho las falanges hoplíticas griegas pudieron neutralizar la ventaja numérica persa, obligando a los invasores a atacar frontalmente, lo que elevó sus pérdidas.
- La resistencia se prolongó durante tres días, con combates intensos en condiciones difíciles. Paralelamente, la flota griega intentaba contener a la armada persa en Artemisium.
- El punto decisivo fue la información que un habitante local llamado Ephialtes (Efpialtes) proporcionó a los persas: les indicó un sendero montañoso (el camino de Anopaia) que permitía flanquear la posición griega. Aprovechando ese camino, tropas persas rodearon a los defensores.
- Al conocer el rodeo, Leónidas despidió a la mayoría de las tropas aliadas para salvarlas y quedarse con un reducido contingente —los 300 espartanos junto con unos pocos cientos de tespienses y probablemente tebanos— para cubrir la retirada. Ese grupo peleó hasta la muerte en la fase final del combate.
Resultado y consecuencias
La batalla terminó con una victoria táctica de los persas: las fuerzas griegas que permanecieron en el estrecho fueron aniquiladas y Jerjes continuó su avance hacia el sur. Sin embargo, la resistencia en Termópilas tuvo importantes consecuencias estratégicas y simbólicas:
- Ganó tiempo para que las ciudades-estado griegas reorganizaran sus fuerzas y coordinaran la defensa naval, lo que contribuyó a la victoria posterior en la batalla de Salamina y, finalmente, a la derrota persa en el continente en Platea (479 a. C.).
- La actuación de Leónidas y sus hombres se convirtió en un ejemplo de sacrificio y coraje que la historiografía y la cultura occidental han recordado y mitificado desde la Antigüedad.
Fuentes y cifras
La principal fuente antigua sobre Termópilas es Heródoto, que ofrece un relato detallado pero a veces exagerado en cifras y dramatismo. Las estimaciones modernas buscan reconciliar testimonios literarios, evidencia arqueológica y plausibilidad logística; por esto, los números exactos de bajas y efectivos varían entre estudios.
Legado
Termópilas ha quedado en la memoria colectiva como sinónimo del valor frente a la adversidad. En el lugar hay monumentos conmemorativos, entre ellos una estatua de Leónidas. La batalla ha sido representada numerosas veces en la literatura, el cine y otras artes, a menudo enfatizando el heroísmo espartano.
Notas: muchos detalles concretos (números exactos de combatientes y bajas, composición precisa de las tropas) siguen siendo objeto de debate entre los historiadores; las descripciones antiguas deben leerse con atención crítica.

