El Estrecho de Ormuz es un estrecho de importancia estratégica situado entre el Golfo de Omán, en el sureste, y el Golfo Pérsico. En la costa norte limita con Irán y en la costa sur se encuentran los territorios de los Emiratos Árabes Unidos y Musandam, un exclave de Omán.

El estrecho tiene una anchura máxima mayor, pero en su punto más estrecho mide aproximadamente 21 millas náuticas (39 km). Aunque su anchura política y geográfica puede variar según la referencia, la zona útil para la navegación de gran calado es más limitada, por lo que el paso se considera un cuello de botella (chokepoint) para el transporte marítimo internacional.

Importancia económica y logística

Por su posición entre el Golfo Pérsico y el océano Índico, el Estrecho de Ormuz es una vía clave para el transporte de hidrocarburos extraídos en los países ribereños. Una proporción significativa del petróleo que se exporta por mar desde la región atraviesa este paso; distintas estimaciones sitúan esa fracción en torno a una quinta parte del petróleo mundial transportado por vía marítima, aunque los porcentajes concretos varían según el año y la metodología. Además del petróleo, a través del estrecho transita carga general, material gasístico licuado y otras mercancías energéticas.

Navegación, seguridad y derecho internacional

El tránsito por el estrecho es regulado por normas del derecho marítimo internacional que buscan garantizar la libertad de navegación en rutas utilizadas para la navegación internacional. El Convenio de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS) contiene disposiciones aplicables a los estrechos utilizados para la navegación internacional, conocidas generalmente como régimen de "tránsito de pasaje". La presencia permanente de tráfico mercante de gran y pequeño calado obliga a establecer medidas de separación de tráfico, ayudas a la navegación y procedimientos de seguridad operativa.

Por su valor estratégico, la zona ha visto una fuerte presencia naval y episodios de tensión y confrontación en diversas décadas. En años recientes se han registrado incidentes que incluyen ataques a embarcaciones, detenciones y otros acontecimientos que han afectado temporalmente la seguridad y la operativa del tráfico comercial.

Alternativas y cuestiones medioambientales

Ante los riesgos asociados al paso por el estrecho, algunos Estados y compañías han desarrollado infraestructuras complementarias —como terminales y oleoductos que permiten exportar hidrocarburos evitando el paso directo por Ormuz— con el fin de diversificar rutas de suministro. Además, el alto volumen de tráfico y la actividad petrolera plantean riesgos ambientales locales y regionales, incluidos vertidos accidentales y efectos sobre los ecosistemas marinos y costeros.

El Estrecho de Ormuz sigue siendo, por tanto, un espacio de intensa interacción entre intereses económicos, consideraciones de seguridad y normas internacionales, cuyo estado y uso tienen repercusiones en mercados energéticos y en la geopolítica regional.