Señal de detención obligatoria —conocida comúnmente como «stop»— es una señal vertical de tráfico que obliga al conductor a detener completamente el vehículo antes de proseguir. Se emplea principalmente en intersecciones donde no existen semáforos o donde es necesario regular el paso para mayor seguridad. Para información legal o detalles sobre su uso en cada país, consulte la normativa local: normativa y señalización.
Características y diseño
La forma y el color de la señal ayudan a su reconocimiento inmediato: suele ser un octágono de color rojo con la palabra STOP en blanco. Esta combinación es intencional porque el color rojo transmite prohibición o parada, y la forma octogonal es fácilmente distinguible desde distintos ángulos. Aunque la inscripción usualmente aparece en inglés, algunos países mantienen la palabra local; no obstante, el significado universal se entiende por la forma y el color.
Cómo actuar ante una señal de stop
- Detener el vehículo por completo en la línea de detención, en el paso de peatones o antes de la intersección si no hay marca.
- Observar ambos sentidos y ceder el paso a peatones y a vehículos que tengan prioridad.
- Proseguir únicamente cuando la vía esté libre y hacerlo de forma segura, respetando el orden de llegada en cruces simultáneos.
En cruces donde todas las ramas tienen una señal de stop (cruce de cuatro vías), la prioridad normalmente la tiene el vehículo que primero se detuvo; si llegaron a la vez, se cede a quien está a la derecha. Estas reglas pueden variar según la legislación vigente.
Historia y adopción
El uso de señales para indicar la necesidad de detenerse se remonta a las primeras regulaciones del tráfico del siglo XX. Con el aumento del tránsito motorizado se estandarizó un diseño fácilmente reconocible internacionalmente. Hoy es una de las señales más universales del tráfico y forma parte de manuales y campañas de seguridad vial en múltiples países. Para revisar guías técnicas o manuales ilustrados, vea documentación especializada.
Importancia y hechos notables: la señal de detención reduce los conflictos en intersecciones sin semáforos y protege a peatones. Su eficacia depende del cumplimiento por parte de conductores y peatones y de la correcta ubicación y mantenimiento de la señal. En muchas jurisdicciones, la falta de detención completa ante un stop puede acarrear sanciones administrativas o multas según la reglamentación local.











