La corteza es la capa externa que cubre los tallos y los troncos de las plantas leñosas, incluidos los árboles. Sirve como barrera física y química frente a agresiones externas y presenta gran diversidad en aspecto, grosor y color.

Estructura general

La corteza de las plantas leñosas se compone de varias capas con funciones distintas. De forma simplificada, puede distinguirse entre:

  • Corteza externa (peridermis): tejidos muertos o suberificados que protegen contra la pérdida de agua y la entrada de patógenos.
  • Corteza interna o alburno de la corteza: incluye tejidos vivos como el floema secundario, responsable del transporte de sustancias orgánicas hacia el exterior de la planta.
  • Cambium: la región meristemática que genera tejidos hacia el interior y el exterior del tallo.

Los nombres técnicos de los cambiums implicados en la formación de la corteza incluyen el cambium vascular, que produce floema hacia afuera, y ocasionalmente un cambium especializado que forma tejidos córchicos, denominado cambium corchoso.

Funciones principales

  • Protección mecánica frente a golpes y rozaduras.
  • Defensa contra herbívoros, hongos y bacterias mediante barreras físicas y compuestos químicos.
  • Regulación de la pérdida de agua y aislamiento térmico.
  • Participación en la cicatrización de heridas y en la formación de tejidos protectores tras lesiones.
  • Soporte para estructuras asociadas, como lenticelas y canales de resina o savia en algunas especies.

Variación morfológica

La apariencia de la corteza varía ampliamente entre especies y con la edad del individuo. Entre las formas comunes se encuentran:

  • Corteza lisa, fina y continua.
  • Corteza fisurada o con surcos profundos.
  • Corteza exfoliante o que se desprende en tiras o placas.
  • Corteza muy engrosada o corchosa en especies adaptadas a incendios o a climas secos.

Los colores de la corteza pueden ir desde blanco o gris hasta tonos rojizos, marrones o negros, y a menudo participan en la identificación de especies.

Usos y relaciones con los seres humanos

  • Producción de corcho en determinadas especies, empleado en tapones y materiales aislantes.
  • Obtención de sustancias comerciales: cortezas de ciertas especies se usan como especias, colorantes o fuentes de taninos.
  • Materiales de construcción y combustible en contextos tradicionales.
  • Valor ornamental: cortezas con texturas o colores singulares se aprecian en jardinería y paisajismo.

Cambios con la edad y respuesta a daños

A medida que un árbol envejece, la corteza suele volverse más gruesa y más rugosa; en muchos casos se desarrolla una capa externa muerta que se reemplaza por nueva peridermis. Tras heridas, la formación de tejido de cierre y peridermis interpuesta limita la entrada de patógenos y facilita la cicatrización.

En resumen, la corteza es un componente funcional y variable de las plantas leñosas: protege, participa en el transporte y constituye un rasgo diagnóstico y útil para diversas aplicaciones humanas.