Trabajo sexual (trabajador/a del sexo): definición, tipos y estigma

Trabajo sexual: definición, tipos y estigma — guía clara que explica roles, diferencias legales y cómo combatir prejuicios para proteger derechos y dignidad de las trabajadoras del sexo.

Autor: Leandro Alegsa

Carol Leigh utilizó por primera vez los términos trabajador del sexo y trabajo sexual en 1978, para referirse a la prostitución, y a conceptos relacionados. Al utilizar este nuevo término, Leigh quería evitar las connotaciones negativas. El trabajo sexual es el trabajo remunerado en la industria, como la prostitución, el baile erótico y el protagonismo en las películas pornográficas. No se refiere a las actividades ilegales relacionadas, como el tráfico de personas u otras relaciones sexuales no consentidas. En su sentido contemporáneo, el término pone el foco en la actividad remunerada consensuada entre adultas y adultos, y busca reconocerla como una forma de trabajo que puede ejercer distintos grados de autonomía, condiciones laborales y riesgos.

Tipos de trabajo sexual

El trabajo sexual abarca una variedad amplia de actividades. Entre las más comunes se incluyen:

  • Prostitución y acompañantes: servicios sexuales consensuados a cambio de pago, ya sea callejeros, en pisos u ofreciendo servicios de acompañamiento.
  • Bailes eróticos y striptease: actuaciones en clubs o espacios privados; ver también bailes exóticos.
  • Industria pornográfica: rodaje y producción de contenido adulto, actuación frente a cámaras y trabajos relacionados en medios.
  • Trabajo sexual en línea: camming, venta de contenido por suscripción, sexting profesional y plataformas de contenido para adultos.
  • Servicios telefónicos y por chat: acompañamiento erótico a distancia, roles y ficción erótica.
  • Prácticas especializadas: servicios BDSM profesionales, acompañamiento íntimo enfocado en espacios seguros y consensuados, entre otros.

Las modalidades cambian y se adaptan con la tecnología y los modelos de negocio: muchas personas combinan varias formas de trabajo sexual o alternan actividad presencial y en línea.

Dificultades para estimar cuántas trabajadoras y trabajadores del sexo hay

Es difícil decir cuántas trabajadoras del sexo hay. Esto se debe al estigma que supone ser trabajador del sexo. Además, la mayor parte de los trabajos académicos se centran en la prostitución, las acompañantes y los bailes exóticos; hay pocas investigaciones sobre otras formas de trabajo sexual. Otros factores que complican las estimaciones son:

  • La criminalización o regulación restrictiva, que empuja la actividad a la clandestinidad.
  • La variabilidad en cómo se define y clasifica el trabajo sexual en estudios y censos.
  • La movilidad laboral y temporalidad: muchas personas ejercen el trabajo sexual de forma temporal o esporádica.
  • La falta de datos oficiales desagregados y la reticencia a identificarse por miedo a discriminación o sanciones.

Estigma, legalidad y derechos

El estigma hacia las personas que realizan trabajo sexual genera consecuencias concretas: violencia, exclusión social, dificultades para acceder a servicios de salud y empleo, y mayor vulnerabilidad frente a abusos. Es importante distinguir entre trabajo sexual consensuado y situaciones de explotación como el tráfico de personas o la coacción; estas últimas son delitos que requieren intervención estatal y protección de las víctimas.

Las políticas públicas frente al trabajo sexual varían:

  • En algunos países el trabajo sexual está despenalizado o regulado como una actividad laboral (con licencias, controles sanitarios y derechos laborales limitados o reconocidos).
  • En otros, la venta y compra de servicios sexuales es ilegal, lo que puede aumentar riesgos para las personas trabajadoras.
  • Hay también modelos mixtos que penalizan a clientes o a terceros (por ejemplo, a proxenetas) pero no a las personas que venden servicios.

Organizaciones de salud pública y derechos humanos suelen respaldar enfoques que reduzcan la criminalización y el estigma, porque la evidencia indica que políticas basadas en la protección de derechos y el acceso a servicios mejoran la seguridad, la salud y la capacidad de denuncias de violencia.

Salud y seguridad

  • Acceso a servicios de salud sexual y reproductiva (pruebas y tratamiento de ITS, vacunaciones, planificación familiar) es esencial.
  • Programas de reducción de riesgos: distribución de preservativos, información sobre prácticas más seguras y recursos para consentimiento y límites.
  • Redes de apoyo y espacios laborales más seguros (trabajo en colectivos, contratos claros, medidas contra la violencia) contribuyen a reducir daños.
  • Atención a la salud mental y a las consecuencias del estigma social: muchas personas requieren apoyo psicológico y redes comunitarias.

Terminología y lenguaje

Usar términos respetuosos y centrados en la persona es importante. Por eso se prefieren expresiones como trabajador/a del sexo o trabajo sexual, que evitan etiquetas peyorativas y reconocen el carácter laboral de la actividad. Siempre que sea posible, conviene respetar cómo las propias personas se identifican y emplear un lenguaje que no deshumanice ni criminalice por defecto.

Investigación y recursos

Hace falta más investigación que abarque las distintas formas de trabajo sexual y que incluya a las propias personas trabajadoras en el diseño y la ejecución de estudios. Estudios participativos y basados en evidencia pueden orientar políticas públicas, servicios de salud y estrategias de reducción de daños que respeten derechos humanos.

Si buscas información o apoyo local, considera organizaciones comunitarias, servicios de salud pública con experiencia en atención a trabajadoras del sexo y grupos de defensa de derechos humanos que trabajan en la temática.

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Diferencias de género

Las entrevistas con hombres y mujeres acompañantes muestran las diferencias de género en las experiencias de estos acompañantes. Por término medio, las mujeres escoltas cobraban mucho más que los hombres. En comparación con las acompañantes tradicionales, las mujeres de los nichos de mercado cobraban tarifas más bajas. Sin embargo, esta diferencia de tarifas no existía en el caso de los hombres escoltas. Los hombres escoltas informaron de una amplia aceptación en la comunidad gay; eran mucho más propensos a contar su ocupación. Esta aceptación por parte de la comunidad es bastante inusual en la comunidad gay y no es la experiencia de muchas trabajadoras del sexo. Además, los hombres heterosexuales que ejercen la prostitución son mucho más propensos que las mujeres heterosexuales que ejercen la prostitución a entretener a clientes del mismo género porque lo necesitan: la mayoría de los clientes son hombres. En general, hay una mayor expectativa social de que las mujeres se dediquen al trabajo emocional que los hombres; también hay mayores consecuencias si no lo hacen.

Preguntas y respuestas

P: ¿Cuál es el significado del trabajo sexual según Carol Leigh?


R: El trabajo sexual se refiere al trabajo remunerado en la industria del sexo, como la prostitución, el baile erótico y el protagonismo en películas pornográficas, según la definición de Carol Leigh.

P: ¿Por qué Carol Leigh utilizó el término "trabajadora sexual" en lugar de "prostituta"?


R: Carol Leigh utilizó el término "trabajadora sexual" para evitar las connotaciones negativas asociadas al término "prostituta".

P: ¿Incluye el trabajo sexual las relaciones sexuales no consentidas o la trata de seres humanos?


R: No, el trabajo sexual sólo incluye el trabajo remunerado en la industria del sexo y no incluye el sexo no consentido ni la trata de seres humanos.

P: ¿Por qué es difícil determinar el número de trabajadores del sexo?


R: Es difícil determinar el número de trabajadoras del sexo debido al estigma asociado a serlo.

P: ¿Qué formas de trabajo sexual se estudian con más frecuencia en los trabajos académicos?


R: La prostitución, las acompañantes y los bailes exóticos son las formas de trabajo sexual que más se estudian en los trabajos académicos.

P: ¿Falta investigación sobre otras formas de trabajo sexual?


R: Sí, hay poca investigación sobre otras formas de trabajo sexual.

P: ¿Puede el trabajo sexual tener un impacto negativo en la vida de una persona?


R: Sí, el trabajo sexual puede tener un impacto negativo en la vida de una persona debido al estigma, la violencia y las implicaciones legales.


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