La carga sísmica es uno de los conceptos básicos de la ingeniería sísmica, que significa la aplicación de una agitación generada por un terremoto a una estructura de construcción o a su modelo. Se produce en las superficies de contacto de una estructura, ya sea con el suelo, o con las estructuras adyacentes, o con las ondas de gravedad del tsunami.

Factores que influyen en la carga sísmica

La magnitud y distribución de la carga sísmica dependen de múltiples factores, entre los que destacan:

Tipos y representación de la carga sísmica

  • Cargas inerciales: fuerzas horizontales y verticales generadas por la aceleración de las masas de la estructura (proporcionales a la masa y a la aceleración). En diseño se representan a menudo como fuerzas horizontales equivalentes o mediante espectros de respuesta.
  • Cargas impuestas por el movimiento del suelo en la base (excitación sísmica): desplazamientos y velocidades de la base que inducen demandas dinámicas.
  • Cargas hidrodinámicas y de impacto por tsunami u olas: presiones fluidas, empujes y fuerzas de arrastre sobre elementos por las olas de gravedad y corrientes.
  • Efectos cinemáticos y de interacción: interacción suelo-estructura, efectos de separación o pounding entre edificios adyacentes, y movimientos diferenciales de cimentación.
  • Representaciones de cálculo: espectros de respuesta (para análisis modal), análisis estático equivalente y análisis temporal (time-history) que simulan registros reales o sintéticos.

Efectos típicos en las estructuras

  • Fuerzas y desplazamientos: aparición de esfuerzos en elementos estructurales y desplazamientos laterales (deriva) entre niveles.
  • Daños locales: agrietamiento y fallo de vigas, columnas, muros, placas y conexiones; formación de articulaciones plásticas controladas (en diseños ductiles) o rupturas frágiles si el diseño/detalle es inadecuado.
  • Fallos globales: pérdida de capacidad portante, colapso parcial o total por sobrecarga o por acumulación de daños en elementos claves.
  • Problemas en la cimentación: hundimientos, deslizamientos, asentamientos diferenciales y pérdida de capacidad por licuefacción de suelos saturados.
  • Daños no estructurales: rotura de fachadas, desplazamiento de equipos, daños en instalaciones, que suelen representar gran parte de las pérdidas económicas.

Métodos de cálculo y normas

Para estimar la carga sísmica y diseñar estructuras se emplean métodos con distintos niveles de sofisticación:

  • Análisis estático equivalente: simplificado y utilizado en edificios regulares para obtener fuerzas horizontales equivalentes basadas en espectros o coeficientes sísmicos.
  • Análisis modal mediante espectro de respuesta: permite considerar múltiples modos de vibración y combinarlos adecuadamente; es el método estándar en edificios de cierta complejidad.
  • Análisis dinámico temporal (time-history): simulación del comportamiento real frente a registros de aceleración; necesario para estructuras críticas, irregulares o cuando se requiere evaluar demandas no lineales detalladas.
  • Normativas y códigos: los códigos de diseño sísmico establecen procedimientos, factores de seguridad, criterios de ductilidad, combinaciones de acciones y requisitos de detalle constructivo que condicionan la carga aplicada en el proyecto.

Medidas de reducción y diseño resistente

  • Diseño sísmico y capacidad dúctil: dimensionamiento y detallado que permitan disipar energía mediante deformaciones plásticas controladas sin fallo catastrófico.
  • Aislamiento de base: reduce la transmisión de aceleraciones al cuerpo del edificio desplazando sus frecuencias propias.
  • Disipadores de energía y amortiguadores: reducen desplazamientos y fuerzas dinámicas.
  • Mejora del suelo y cimentaciones profundas: estabilizan el terreno y reducen riesgos de licuefacción o asentamientos diferenciales.
  • Control de irregularidades y separación entre edificios: evita concentraciones de demanda y golpes entre estructuras.
  • Protección de elementos no estructurales: anclajes, bracing y diseño para limitar daños funcionales.

En la práctica, la carga sísmica y el comportamiento sísmico de una estructura están íntimamente relacionados: una estructura bien concebida y detallada responderá con mayor ductilidad y menores daños frente a cargas sísmicas equivalentes, mientras que deficiencias en diseño, materiales o cimentación pueden amplificar las consecuencias del sismo.