Los cuásares o radiofuentes cuasiestelares son los núcleos galácticos activos (AGN) más energéticos y distantes.

¿Qué son y por qué son tan brillantes?

Son regiones compactas en el centro de galaxias masivas donde un agujero negro supermasivo acumula materia. La energía que observamos no procede de estrellas sino de la energía gravitacional liberada cuando el gas y el polvo caen sobre el disco de acreción que rodea al agujero negro. Al perder energía potencial gravitatoria, la materia se calienta y emite radiación en todo el espectro (radio, infrarrojo, óptico, ultravioleta, rayos X y, en algunos casos, rayos gamma).

Tamaño, variabilidad y jets

Son bastante pequeños en comparación con la energía que emiten. Los cuásares no son mucho más grandes que el Sistema Solar. Observaciones de la variabilidad luminosa en escalas de tiempo cortas (días a semanas) indican que la región emisora tiene un tamaño comparable a la del sistema solar: la variación rápida impone un límite por el tiempo que tarda la luz en cruzar la fuente. Además, muchos cuásares presentan jets relativistas —chorros de partículas que viajan a velocidades cercanas a la de la luz— y cuando uno de estos chorros apunta casi directamente hacia nosotros su emisión se amplifica por efecto relativista (beaming), lo que explica cambios rápidos de brillo y altas luminosidades aparentes.

Estructura interna

Los cuásares típicos muestran varias regiones bien diferenciadas:

  • Disco de acreción: fuente principal de radiación térmica y UV.
  • Región de líneas anchas (BLR): gas muy cercano al agujero negro que produce líneas de emisión ampliadas por velocidades de varios miles de km/s.
  • Región de líneas estrechas (NLR): gas más alejado con líneas de emisión más estrechas.
  • Jets y lobulos: en cuásares radiofuertes, los jets producen emisión no térmica en radio y frecuencias altas.

Observación y espectros

Los cuásares se identificaron por primera vez como fuentes de radiación electromagnética con alto corrimiento al rojo (lo que indica grandes distancias), incluidas las ondas de radio y la luz visible. A simple vista sus imágenes puntuales recordaban a estrellas, de ahí el nombre "cuasiestelares", pero sus espectros mostraban líneas de emisión muy anchas, diferentes de las estrellas y características de gas ionizado a gran velocidad. Su luminosidad puede superar en decenas a cientos —incluso miles— de veces la luminosidad de la Vía Láctea, haciendo que el núcleo brille por encima de la galaxia anfitriona.

Eficiencia y duración de la actividad

Los discos de acreción de los agujeros negros supermasivos son mecanismos muy eficientes para convertir masa en energía: dependiendo del espín del agujero negro la eficiencia puede variar, siendo valores típicos del orden del 10% y pudiendo ser mayores en agujeros negros en rotación rápida. Esta gran eficiencia explica por qué los cuásares fueron más comunes en el universo temprano: los agujeros negros supermasivos crecieron rápidamente cuando abundaba el gas disponible. La fase activa termina cuando se agota o se expulsa el combustible (gas y polvo) del entorno inmediato, lo que reduce la radiación.

Relación con otras galaxias activas y evolución galáctica

Los científicos coinciden ahora en que un cuásar es una fase extrema de los núcleos galácticos activos. Muchas galaxias, incluida nuestra Vía Láctea, pueden haber pasado por una etapa activa similar en el pasado. Actualmente la mayor parte de las galaxias parecen inactivas en términos de emisión cuásar porque no disponen de suficiente materia que alimente a su agujero negro central (por ejemplo, el agujero negro de la Vía Láctea, Sagitario A*, es hoy muy poco activo). La actividad de los cuásares también desempeña un papel clave en la evolución galáctica: la energía y los chorros que generan pueden regular la formación estelar expulsando o calentando el gas de la galaxia (retroalimentación o "feedback").

Tipos de cuásares y propiedades

  • Radiofuertes vs. radio-quiet: solo una fracción relativamente pequeña (~10%) emite jets potentes y es brillante en radio; las demás son débiles en radio pero luminosas en otras bandas.
  • Blazares: cuásares cuyo jet apunta hacia la Tierra, mostrando variabilidad extrema y emisión dominada por procesos no térmicos.
  • Cuásares ópticos y en rayos X: dependiendo del pico de emisión, pueden ser más destacados en diferentes partes del espectro.

Uso cosmológico y ejemplos

Como son tan luminosos y pueden observarse a grandes distancias, los cuásares son herramientas valiosas para estudiar el universo primitivo: permiten trazar la historia de la reionización, medir la abundancia de elementos pesados en épocas tempranas y estudiar la estructura a gran escala mediante el efecto sobre la luz que atraviesa nubes intergalácticas (por ejemplo, el bosque de Lyman‑α).

El cuásar con mayor corrimiento al rojo conocido (en junio de 2011 [actualización]) tiene un corrimiento al rojo de 7,085, lo que significa que está a unos 29.000 millones de años luz de la Tierra. Desde entonces se han descubierto cuásares aún más distantes (por ejemplo, con corrimientos al rojo cercanos a 7,5 y superiores, identificados en 2018 y años posteriores), lo que permite estudiar agujeros negros ya muy masivos cuando el universo era extremadamente joven.

Detección y observaciones actuales

La búsqueda de cuásares combina encuestas en radio, óptico e infrarrojo, seguido de espectros para medir el corrimiento al rojo y las líneas de emisión. Las observaciones con telescopios de gran apertura, así como con observatorios espaciales en rayos X e infrarrojo, han ampliado enormemente la muestra de cuásares y mejorado nuestra comprensión de su físico y su evolución a lo largo de la historia cósmica.

En resumen, los cuásares son núcleos galácticos extremadamente luminosos impulsados por la acreción sobre agujeros negros supermasivos; su estudio es clave para entender tanto la física de los agujeros negros como la evolución de las galaxias y del propio universo.