El Papa Benedicto V (en latín: Benedictus Quintus; fallecido el 4 de julio de 965) fue un diácono italiano de la Iglesia Católica Romana y, según la lista tradicional, el 133º Papa. Su pontificado duró apenas cinco semanas en 964, del 14 de mayo al 23 de junio, y es recordado por desarrollarse en el contexto de la fuerte intervención del emperador Otón I en los asuntos romanos.

Origen y apodo

Benedicto era conocido por el sobrenombre de Grammaticus debido a su formación y erudición en materias literarias y eclesiásticas. Antes de su elección había servido como diácono en Roma y gozaba de reconocimiento entre el clero y la población romana por su cultivo de las letras y su competencia administrativa.

Contexto de su elección

La elección de Benedicto V tuvo lugar en un momento de gran tensión entre la ciudad de Roma y el poder imperial. Tras la crisis que rodeó al pontificado de Juan XII y la intervención de Otón I (quien había apoyado e impuesto a León VIII), la muerte de Juan XII abrió nuevamente una pugna entre las facciones romanas y el emperador. Los romanos, que rechazaban en general la imposición imperial, eligieron a Benedicto V como pontífice en mayo de 964, buscando reafirmar la autonomía de la Iglesia romana frente a la influencia extranjera.

Depuración, destitución y exilio

La respuesta de Otón I fue rápida. El emperador regresó a Roma, reconoció a León VIII —a quien muchos consideraban antipapa— y convocó un sínodo para resolver la situación. En el sínodo celebrado el 23 de junio de 964, Benedicto fue acusado de usurpación. Se le obligó a renunciar al pontificado, fue despojado de los ornamentos papales y reducido a un estado clerical inferior. Tras la deposición, fue conducido fuera de Roma por órdenes del emperador y trasladado a la corte imperial en Alemania.

Últimos años y legado

Otón I, aunque firme en restablecer su candidato, se mostró relativamente indulgente con Benedicto: no consta que fuera sometido a castigos extremos y en Alemania recibió un trato respetuoso hasta su muerte, ocurrida el 4 de julio de 965. El breve papado de Benedicto V simboliza la lucha entre la autonomía romana y la autoridad imperial sobre las designaciones pontificias en el siglo X, un periodo marcado por frecuentes intervenciones externas y por la llamada “saeculum obscurum” en la historia de la Iglesia romana.

Notas: la numeración de los papas y la valoración de figuras como León VIII varía según las listas y criterios historiográficos —en algunas fuentes León VIII es considerado antipapa, lo que modifica la numeración en ciertas cronologías—. El caso de Benedicto V es a menudo citado por los estudiosos como ejemplo de la compleja relación entre el poder secular y la sede papal en la Alta Edad Media.