Enagua (tontillo): definición, historia y usos de la prenda femenina

Una enagua es una prenda interior de la mujer, con forma de falda o falda+cuerpo. Piense en ella como una falda debajo de una falda normal. Su finalidad es posiblemente el aislamiento y, desde luego, hacer que la falda salga de forma atractiva.

Las enaguas almidonadas, con volantes o de tejido rígido, pueden soportar una falda más amplia. Lo último en esta tendencia es la crinolina, que es una estructura de enaguas que incluye aros de hueso de ballena. Las crinolinas no se usan hoy en día, pero las enaguas se llevan a veces con los vestidos de baile.

Definición ampliada

En sentido amplio, la enagua —también llamada en algunas regiones tontillo— es una prenda interior diseñada para llevarse debajo de las faldas o vestidos. Puede ser una pieza sencilla y recta o incluir cuerpo (cintura y corpiño) y varias capas de tela. Además de dar volumen y forma, protege la prenda exterior del sudor y la suciedad, evita transparencias y aporta confort térmico.

Historia y evolución

Las enaguas tienen una larga historia: aparecen en diferentes formas desde la Edad Media como prendas interiores femeninas. A lo largo de los siglos variaron en cuanto a longitud, volumen y decoración según la moda y la clase social. Durante los siglos XVIII y XIX la necesidad de volumen llevó al desarrollo de enaguas con refuerzo, crinolinas y posteriormente jaulas o aros metálicos que mantenían la falda muy amplia. En el siglo XX la silueta se simplificó y las enaguas persistieron como prendas de uso doméstico, en trajes regionales y en vestuario de fiesta o ceremonia.

Tipos y materiales

  • Simples o lisas: de algodón, lino o poliéster, usadas como forro o para evitar transparencias.
  • Con volantes o en capas: varias capas de muselina, voile o tul para dar más cuerpo.
  • Almidonadas: se aplicaba almidón para que quedaran rígidas y sostuvieran la falda exterior.
  • Con crinolina o aros: estructuras internas con hueso de ballena (históricas) o con aros de acero/nylon en reproducciones modernas.
  • Decoradas: con encajes, puntillas y bordados para prendas de ceremonia o tradicionales.

Usos actuales

Hoy la enagua se utiliza en varios contextos:

  • Como forro en vestidos y faldas para mejorar el acabado y confort.
  • En trajes regionales y folklóricos donde la volumetría es parte de la estética.
  • En alta costura y vestidos de novia o de noche, cuando se busca una silueta con volumen.
  • En recreaciones históricas, teatro y danza, para reproducir cortes de época.

Cómo se confecciona y detalles constructivos

Las enaguas pueden ser fruncidas o tableadas en la cintura, cerrarse con cordón, botones o cremallera, y tener diferentes largos (corto, midi, largo). Los volantes se cosen en capas y a menudo se terminan con encaje. Las crinolinas históricas combinaban capas rígidas y aros cosidos en canales para dar la forma deseada.

Cuidados y mantenimiento

  • Lavar según el tejido: algodón y lino suelen soportar lavados a máquina, tejidos delicados (tul, encajes) requieren lavado a mano o en bolsa protectora.
  • El almidonado se puede aplicar para recuperar rigidez, pero conviene hacerlo con moderación para evitar fragilizar las fibras.
  • Guardar plegadas o en perchas anchas si tienen volumen; las crinolinas y aros metálicos deben revisarse por corrosión.

Diferencias con prendas similares

La enagua se parece a la combina o al forro, pero puede ser más estructurada y con volantes. A diferencia de una faja o una prenda moldeadora, su función principal no es ceñir el cuerpo sino dar forma a la falda y protegerla.

Curiosidades

  • El uso de hueso de ballena en crinolinas fue común hasta que se sustituyó por materiales más modernos por razones prácticas y de conservación.
  • En la moda contemporánea, la idea de llevar capas y volúmenes sigue vigente, aunque con materiales y estructuras renovadas.
Típico vestido de noche de Christian Dior, de fecha desconocida pero de alrededor de 1950. Definitivamente habría necesitado dos o más enaguas debajo.Zoom
Típico vestido de noche de Christian Dior, de fecha desconocida pero de alrededor de 1950. Definitivamente habría necesitado dos o más enaguas debajo.

Enaguas en el siglo XX

Durante la mayor parte de la primera mitad del siglo XX, salvo algunas excepciones, las enaguas no estaban de moda. Ciertamente, las enaguas múltiples no eran necesarias para las faldas y vestidos estrechos que estaban de moda. Algunos vestidos de noche necesitaban enaguas, pero se acabaron con el racionamiento y la escasez de la Segunda Guerra Mundial.

Las enaguas fueron recuperadas por Christian Dior en su New Look de 1947 con falda completa. Las enaguas con capas, con volantes y rígidas siguieron siendo muy populares durante la década de 1950, especialmente entre las adolescentes. Normalmente se llevaban al menos tres enaguas simples, hasta que los fabricantes empezaron a fabricar enaguas de doble y triple capa. Debajo de las enaguas, sobre todo de las de crinolina, se solía llevar una braguita estrecha, ya que solían ser "rasposas".

Dior continuó este tema con su colección A-Line de la primavera de 1955, que presentaba la "silueta más buscada en París". Se trata de una "chaqueta acampanada hasta la punta de los dedos que se lleva sobre un vestido con una falda muy amplia y plisada". En esta época, los vestidos de noche se llevaban siempre con enaguas.

Aunque se trata de una forma de A, esta silueta no es idéntica a lo que hoy se entiende por la idea de la línea A. El sucesor de Dior, Yves Saint Laurent, dio su expresión definitiva a esta idea y la popularizó con su línea Trapeze de la primavera de 1958, en la que los vestidos se ensanchaban espectacularmente a partir de una línea de hombros ajustada. Los vestidos de línea A siguieron siendo populares en los años 60 y 70.


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