Patiala fue un estado principesco sij que existió entre 1714 y 1948. Sus gobernantes proclamaban descender de Chaudhary Phul (1627–1689), un Sidhu Jat originario del pueblo de Mehraj en el distrito de Bathinda, en el Punjab. Otros estados sijs importantes, como Jind y Nabha, comparten ese mismo origen y por ello se les agrupa bajo el nombre de dinastía Phulkian. La capital del estado fue la ciudad de Patiala, en la región de Malwa del Punjab, y su territorio se extendía desde Bathinda hasta zonas próximas a la actual Mohali.

Orígenes y genealogía

La Casa de Phul pertenecía al clan Sidhu de los Jat. Sus antepasados habrían adoptado el sijismo a comienzos del siglo XVII y, según la tradición familiar, reivindicaban un linaje antiguo ligado a los sidhu jats que gobernaron en épocas anteriores. Tras emigrar a la región de Malwa se establecieron en el área del actual distrito de Bathinda, donde consolidaron su poder local antes de fundar el principado de Patiala.

Las fuentes locales relatan conflictos persistentes entre los Sidhu Jatts y los Bhullar Jatts de Bathinda; según esas tradiciones, la reconciliación entre ambos grupos se habría facilitado con un matrimonio, cuando Nanu Bhullar dio en matrimonio a su hija a la rama Sidhu que dio lugar a la familia gobernante de Patiala.

Fundación, reconocimiento y relaciones con el movimiento sij

Ala Singh (fundador de la familia real de Patiala) fue la figura central en la transformación de un señorío local en un estado principesco reconocido. En 1765, durante las campañas de Ahmed Shah Abdali (Durrani) en la región, el gobernante afgano concedió a Amar Singh —hijo y sucesor de Ala Singh— el título de Raja-i-Rajgan y le permitió acuñar moneda, un reconocimiento formal de estatus político. Ese mismo año, sin embargo, la asamblea colectiva de jefes sij (Dal Khalsa) reunida en el Akal Takhat de Amritsar decidió expulsar a Patiala del círculo de las doce confederaciones sijs, acusando a la casa Phulkian de colaborar con Abdali y de apartarse de la causa común del Khalsa.

Estas tensiones no impidieron, no obstante, la celebración de alianzas matrimoniales entre casas poderosas. Por ejemplo, se documentan matrimonios entre miembros de la familia Dhillon (de los misl Bhangi y de Lahore) y la casa de Patiala a finales del siglo XVIII, que contribuyeron a tejer vínculos políticos y dinásticos en la región.

Relación con los británicos y siglo XIX

A partir de principios del siglo XIX (aproximadamente desde 1809) la casa de Patiala mantuvo relaciones relativamente estrechas con el gobierno británico en la India. Frente a otros poderes sij, los Phulkian adoptaron una política más colaboradora con la Compañía de las Indias Orientales y, con el tiempo, con la administración colonial. Esa alianza les reportó favores, reconocimiento y cierta autonomía frente a incursiones de otros principados o líderes locales, aunque al mismo tiempo generó críticas entre sectores que consideraban que los Phulkian se habían distanciado del Khalsa.

La familia real de Patiala desarrolló asimismo un estilo de vida y un gobierno con marcados rasgos seculares y modernizadores: adopción de costumbres administrativas occidentales, educación al estilo británico para algunos miembros de la familia, y participación en estructuras políticas y militares que ligaron al estado con la presencia colonial.

Acceso a la India independiente y fin del principado

Con la descolonización y la partición de la India en 1947, los estados principesco del subcontinente tuvieron que decidir su futuro. El Estado de Patiala accedió al proceso de integración con la nueva India independiente y, en 1948, pasó a formar parte de la Patiala and East Punjab States Union (PEPSU), una unión administrativa que agrupó varios antiguos principados del Punjab oriental. Con ello la dinastía Phulkian perdió el poder soberano, aunque miembros de la familia participaron activamente en la política democrática posterior y ocuparon cargos públicos dentro del marco constitucional indio.

Legado

El legado de Patiala y de la dinastía Phulkian es múltiple: urbanístico y arquitectónico (la ciudad de Patiala conserva palacios, jardines y monumentos ligados a la corte), cultural (favorecieron tradiciones musicales y artísticas locales), y político (su papel durante las transiciones del siglo XVIII al XX refleja las complejas alianzas entre poderes regionales, líderes sij y autoridades coloniales). La historia de Patiala ilustra las tensiones entre legitimidades locales y presiones imperiales, así como las transformaciones que condujeron a la integración de los antiguos principados en la India moderna.