Ilusión óptica

Una ilusión óptica (también llamada ilusión visual) es aquella que muestra imágenes que difieren de la realidad normal.

La información recogida por el ojo se procesa en el cerebro para dar una percepción. Eso es normal, pero en estos casos la apariencia no coincide con una medición física de la fuente de estímulo.

Hay tres tipos principales de ilusión visual:

  1. ilusiones ópticas literales que crean imágenes que son diferentes de los objetos que las hacen
  2. ilusiones fisiológicas: son los efectos en los ojos y el cerebro de la sobreestimulación del brillo, color, tamaño, posición, inclinación, movimiento
  3. ilusiones cognitivas, el resultado de inferencias inconscientes (el cerebro toma la decisión equivocada).

La explicación general para la mayoría de las ilusiones es la forma en que el cerebro trabaja con los datos de los sentidos para producir una percepción significativa. Un gran psicólogo del siglo XIX, Hermann von Helmholtz, describió la percepción como "inferencias inconscientes a partir de datos sensoriales y experiencias pasadas". Richard Gregory discutió cómo el cerebro hace una hipótesis sobre lo que hay ahí fuera, y a veces la hipótesis no funciona del todo. Su modelo de percepción es una interacción entre los datos de los órganos de los sentidos y el conocimiento y la experiencia previa.

El investigador Mark Changizi del Instituto Politécnico Rensselaer de Nueva York cree que las ilusiones ópticas se deben a un "retraso neuronal". Cuando la luz llega a la retina, pasa una décima de segundo antes de que el cerebro traduzca la señal en una percepción visual del mundo. Los científicos han sabido del retraso, y han discutido cómo los humanos lo compensan. Algunos sugieren que nuestro sistema motor modifica de alguna manera nuestros movimientos para compensar el retraso.

Changizi afirma que el sistema visual humano ha evolucionado para compensar los retrasos neuronales generando imágenes de lo que ocurrirá una décima de segundo en el futuro. Esta previsión permite a los humanos reaccionar a los eventos del presente, permitiendo a los humanos realizar actos reflexivos como atrapar una pelota voladora y maniobrar suavemente a través de una multitud. Las ilusiones se producen cuando nuestro cerebro intenta percibir el futuro, y esas percepciones no coinciden con la realidad.

Esencialmente, las ideas de Helmholz, Gregory y Changizi son similares. No convertimos mecánicamente los datos de los sentidos en una imagen del mundo, como algunos pensaron. Lo que hacemos es usar nuestros cerebros para averiguar qué es lo que estamos viendo. Esto implica el uso de la memoria y la lógica, aunque a un ritmo rápido. El proceso es muy bueno, pero no es infalible. Cuando falla, nos hacemos una ilusión.


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