Linda Andersen fue asesinada por sus dos hijas adolescentes, Sandra y Elizabeth Andersen, el 18 de enero de 2003 en Mississauga, Ontario, Canadá. Los nombres que aparecen en este artículo son alias, por razones legales.

Sandra y Elizabeth Andersen fueron condenadas a 10 años de prisión cada una en 2005. Ninguna de las dos hermanas cumplió su condena en prisión a tiempo completo: Sandra Andersen fue puesta en libertad en un centro de reinserción social en 2009 y Elizabeth Andersen en 2010. Dado que eran menores de edad en el momento del asesinato, el gobierno canadiense está protegiendo las verdaderas identidades de las hermanas y les ha dado alias. El caso de asesinato de Linda Andersen se emitió en la serie de televisión Deadly Women en 2010, y fue el tema del libro de Bob Mitchell "The Class Project": Cómo matar a una madre: La verdadera historia de las infames chicas de la bañera de Canadá'. En 2014 se estrenó un drama criminal, Perfect Sisters, que se basó además en el asesinato de Linda Andersen.

Según los informes policiales, Sandra y Elizabeth Andersen, de 16 y 15 años respectivamente, se habían irritado de que su madre "despilfarrara el dinero en alcohol". Además, Linda mantenía relaciones abusivas con hombres, lo que también causaba malestar en las niñas. También estaban descontentas porque sus amigas tenían "cosas mejores, como piscinas y ropa". Debido a su descontento, las hermanas comenzaron a buscar en Internet formas de matar a su madre. Elizabeth y Sandra Andersen creían que matando a su madre tendrían derecho al dinero del seguro. Esta indemnización, resolvieron las hermanas, la gastarían en un viaje a Europa con sus amigos, así como en una casa grande, con un patio trasero lleno de marihuana. Las hermanas decidieron ahogar a Linda Andersen, porque creían que sería "rápido y espectacular".

Tras formular un plan de asesinato, Elizabeth y Sandra Andersen informaron a sus amigos, que animaron a las hermanas y se rieron de la idea de asesinar a Linda Andersen.

Detalles del crimen

Según el expediente judicial y los reportes mediáticos, las hermanas planearon el homicidio con antelación. De acuerdo con testimonios presentados en el juicio, intentaron adormecer o embriagar a su madre con medicación y alcohol y, posteriormente, la sumergieron en la bañera hasta causar su muerte. La autopsia y las pruebas forenses determinaron que la causa del fallecimiento fue homicida y no un accidente doméstico, lo que dio pie a la detención y la investigación policial.

Investigación, arresto y juicio

Tras la muerte de Linda Andersen, la policía abrió una investigación que incluyó entrevistas con amigos y conocidos, análisis forense y revisión de comunicaciones y búsquedas en Internet. Las autoridades interrogaron a varios jóvenes vinculados al entorno de las hermanas; las investigaciones y las pruebas forenses condujeron finalmente a la acusación de Sandra y Elizabeth.

En 2005 las jóvenes fueron declaradas culpables y sentenciadas a 10 años de prisión cada una. Debido a que las acusadas eran menores en el momento del crimen, su tratamiento judicial y las condiciones de cumplimiento de la pena estuvieron sujetas a la legislación juvenil canadiense, lo que incluyó tiempo en instituciones para jóvenes infractores y un esquema de reinserción que acortó su estancia en centros cerrados.

Libertad, protecciones legales y alias

Las hermanas no cumplieron la totalidad de la pena en cárceles de adultos: una fue liberada a un centro de reinserción social en 2009 y la otra obtuvo la libertad en 2010. La protección de la identidad de menores imputados y condenados impulsó el uso de alias en los registros públicos y los medios. Este hecho también ha complicado la búsqueda de información pública sobre sus vidas posteriores y ha alimentado discusiones sobre el equilibrio entre la privacidad de los jóvenes y el interés público en casos graves.

Reacción pública y representación en medios

El caso provocó fuerte interés mediático en Canadá y en el extranjero por la naturaleza del crimen (hijas contra madre), la juventud de las perpetradoras y las motivaciones alegadas (celos sociales y deseos de obtener dinero). El suceso fue analizado en programas de true crime y retratado en obras de no ficción, como el libro de Bob Mitchell, y en la película Perfect Sisters (2014), una dramatización que toma elementos reales pero que también introduce ficción y licencias narrativas. El episodio de Deadly Women y otras coberturas televisivas contribuyeron a mantener vivo el interés público.

Debate legal y legado

El caso de Linda Andersen ha sido citado en debates sobre la adecuación de las penas para delitos cometidos por menores, la protección de identidades juveniles y el papel de la familia y la comunidad en la prevención de la violencia intrafamiliar. Para muchos observadores, el suceso plantea preguntas sobre negligencia parental, abuso, influencia de pares y acceso a recursos de apoyo para adolescentes en situación de vulnerabilidad.

Aunque las jóvenes cumplieron parte de su condena y fueron liberadas bajo programas de reinserción, el asesinato dejó secuelas duraderas en familiares, vecinos y en la percepción pública de crímenes juveniles graves. El caso sigue siendo estudiado y citado como ejemplo en discusiones sobre criminología juvenil y políticas de justicia para menores.