Linfogranuloma venéreo (LGV): síntomas, causas y tratamiento

Linfogranuloma venéreo (LGV): conoce síntomas, causas, diagnóstico y tratamientos efectivos para prevenir complicaciones; información clave para pacientes y profesionales.

Autor: Leandro Alegsa

El linfogranuloma venéreo (LGV) es una infección crónica (de larga duración) del sistema linfático causada por tres tipos diferentes de la bacteria Chlamydia trachomatis. La bacteria se transmite por contacto sexual. La infección no está causada por la misma bacteria que causa la clamidia genital.

El LGV es más común en América Central y del Sur que en América del Norte. Cada año se diagnostican unos cientos de casos de LGV en Estados Unidos. Sin embargo, se desconoce el número real de infecciones.

El LGV es más frecuente en los hombres que en las mujeres. El principal factor de riesgo es ser seropositivo.

Los síntomas del LGV pueden comenzar desde unos días hasta un mes después de entrar en contacto con la bacteria. Los síntomas incluyen:

Síntomas habituales

  • Lesión primaria pequeña en el sitio de entrada (pápula o úlcera), a menudo indolora y fácil de pasar por alto.
  • Inflamación dolorosa de los ganglios linfáticos regionales (adenopatía inguinal o femoral), que pueden aumentar de tamaño, formar masas calientes llamadas "bubones" y llegar a supurar formando fístulas o secreción purulenta.
  • Síndrome anorectal (más frecuente en hombres que tienen sexo con hombres): dolor rectal, sangrado, secreción purulenta, tenesmo y proctitis o proctocolitis.
  • Síntomas sistémicos: fiebre, malestar general, dolor de cabeza y dolores musculares.
  • En mujeres pueden aparecer cervicitis, secreción vaginal, dolor pélvico, abscesos o complicaciones intraabdominales.

Causas y factores de riesgo

  • El LGV lo causan los serotipos L1, L2 y L3 de Chlamydia trachomatis, distintos de los serotipos (D–K) responsables de la clamidia genital común.
  • Transmisión por contacto sexual directo con lesiones o secreciones infectadas; el sexo anal receptivo es una vía frecuente en brotes recientes.
  • Factores de riesgo: varones que tienen sexo con hombres (HSH), infección por VIH (seropositividad), múltiples parejas sexuales, prácticas sexuales sin protección.
  • Periodo de incubación: desde días hasta unas 4 semanas aproximadamente.

Diagnóstico

  • La sospecha clínica se basa en la historia sexual y los signos (úlceras, adenopatía inguinal, proctitis).
  • Pruebas de amplificación de ácidos nucleicos (NAAT) en exudado de úlcera, frotis rectal o cervical/uretral: son las pruebas más utilizadas y sensibles.
  • En casos de adenopatía, la aspiración con aguja fina del ganglio puede proporcionar material para NAAT o examen microbiológico.
  • La serología puede ayudar en sospechas tardías pero no es específica; el diagnóstico definitivo suele requerir detección molecular o pruebas de referencia en laboratorios especializados.
  • Se deben descartar otras causas de úlceras y adenopatías (sífilis, herpes, chancroide, granuloma inguinal) según el cuadro clínico.

Tratamiento

  • Primera opción: doxiciclina 100 mg por vía oral, dos veces al día, durante 21 días.
  • Alternativas (cuando la doxiciclina no sea posible): eritromicina 500 mg por vía oral cuatro veces al día durante 21 días; también se ha usado azitromicina 1 g vía oral una vez por semana durante 3 semanas como alternativa en algunos protocolos.
  • Embarazo: la doxiciclina está contraindicada; se prefiere eritromicina después de evaluar riesgos y beneficios.
  • Manejo de adenopatías: la punción-aspiración de bubones suele ser preferida antes que la incisión para reducir la formación de cicatrices; drenaje quirúrgico si existe absceso grande o si no mejora con antibióticos y aspiración.
  • Tratamiento de contactos: se recomienda tratar de forma empírica a las parejas sexuales de los últimos 60 días (o la última pareja si el contacto fue hace más tiempo) y suspender la actividad sexual hasta completar el tratamiento y resolución de síntomas.

Prevención

  • Uso consistente de preservativo reduce el riesgo de transmisión.
  • Reducción de parejas sexuales y cribado regular en poblaciones de riesgo (HSH, personas con VIH, quienes tienen múltiples parejas sexuales).
  • Trazabilidad y tratamiento de contactos sexuales para cortar cadenas de transmisión.
  • Pruebas y tratamiento de otras ITS concurrentes; consejo sobre prácticas sexuales más seguras.

Complicaciones

  • Si no se trata, el LGV puede causar obstrucción linfática crónica y linfoedema, que en áreas genitales puede conducir a deformidades (a veces llamadas "elefantiasis genital").
  • Formación de fístulas, estenosis rectales o uretrales, cicatrices y dolor crónico.
  • En mujeres, posible afectación pélvica con riesgo de abscesos y problemas reproductivos si se diagnostica y trata tarde.

Pronóstico y cuándo ver al médico

  • Con tratamiento correcto y precoz, el pronóstico es bueno y muchas complicaciones se evitan.
  • Acuda al médico si aparece una úlcera genital, adenopatías dolorosas en la ingle, secreción rectal o vaginal, dolor pélvico o sangrado rectal, especialmente tras prácticas sexuales de riesgo.
  • Si tiene diagnóstico de LGV, siga el tratamiento completo, informe y haga tratar a sus parejas sexuales y acuda a controles si los síntomas persisten o empeoran.


Buscar dentro de la enciclopedia
AlegsaOnline.com - 2020 / 2025 - License CC3