La sustancia gris es una región del sistema nervioso central rica en cuerpos neuronales y en conexiones sinápticas. Aunque a menudo se la identifica por su color, su denominación es descriptiva: en cortes frescos muestra un tono grisáceo con matices rosados o amarillentos debidos a la vascularización y a los depósitos intracelulares. Su estudio es fundamental para entender cómo se procesan e integran señales en el cerebro y la médula espinal.
Composición y características
La sustancia gris está formada principalmente por neuronas —los cuerpos celulares, dendritas y algunos axones no mielinizados— y por células gliales (glía) que sostienen y regulan el entorno neuronal. Además contiene sinapsis, capilares y neuropilo: una red densa de prolongaciones neuronales donde se produce la mayoría del procesamiento local. La ausencia relativa de mielina es lo que la diferencia visualmente de otras áreas más blancas.
Ubicación y ejemplos
Se localiza en varias estructuras del encéfalo y de la médula. Entre las más conocidas figuran la corteza cerebral, el cerebelo (corteza cerebelosa), los núcleos profundos como los ganglios basales y los núcleos del tálamo, así como los cuernos de la médula espinal. Estas zonas contienen las redes capaces de integrar información sensorial, ejecutar decisiones motoras y mantener funciones autonómicas básicas.
Comparación con la materia blanca
La materia blanca está compuesta sobre todo por tractos de axones y fibras de proyección que conectan distintas regiones. Es decir, mientras la sustancia gris alberga los cuerpos celulares y las sinapsis, la materia blanca transporta señales a distancia mediante axones generalmente mielinizados. Esta mielina da el aspecto blanquecino y favorece la conducción rápida de impulsos.
- Funciones principales: integración y procesamiento de información, formación de redes sinápticas y ejecución de respuestas locales.
- Características histológicas: alto contenido de cuerpos celulares y capilares, baja densidad de mielina.
- Ejemplos anatómicos: corteza, núcleos basales, tálamo, cuernos medulares.
Desde el punto de vista clínico, cambios en la sustancia gris —atrofia, lesión o alteración funcional— están asociados a trastornos neurológicos y psiquiátricos, como accidentes cerebrovasculares, enfermedades neurodegenerativas y algunas formas de epilepsia. Técnicas de imagen como la resonancia magnética permiten medir su volumen y observar variaciones en desarrollo, envejecimiento o por plasticidad tras aprendizaje y rehabilitación. La abundancia de capilares (capilares) y de células gliales subraya además su vulnerabilidad a alteraciones metabólicas e inflamatorias.
Para una introducción general y recursos adicionales sobre anatomía y función de la sustancia gris consulte fuentes dedicadas al sistema nervioso central y revisiones sobre neuroanatomía que explican con más detalle la organización laminar de la corteza y la heterogeneidad regional de estos tejidos.

