Institutriz: definición, funciones e historia de la educadora doméstica

Institutriz: descubre su definición, funciones e historia. Conoce el papel de la educadora doméstica, su formación y su impacto en la educación familiar.

Autor: Leandro Alegsa

Una institutriz es tradicionalmente una mujer empleada por una familia para educar y supervisar la formación de los niños en el hogar. A diferencia de una niñera, que se ocupa principalmente del cuidado diario (vestir, alimentar, supervisar juegos y siestas), la institutriz actúa como maestra privada: planifica lecciones, enseña materias básicas y modales, y vela por la disciplina y la educación temprana de sus pupilos. En muchas familias acomodadas del pasado, las niñas recibían gran parte de su educación de la institutriz (o, en algunos casos, de un tutor masculino), mientras que los niños solían ser enviados a un internado antes de la adolescencia y algunos más tarde a la universidad.

Funciones y materias enseñadas

Las tareas de una institutriz abarcaban tanto contenidos académicos como formación social y artística. Entre sus responsabilidades más habituales estaban:

  • Enseñar las materias básicas: lectura, escritura y aritmética.
  • Impartir idiomas extranjeros, especialmente el francés, que era considerado esencial en muchas familias.
  • Desarrollar habilidades artísticas y musicales: tocar el piano, dibujar o pintar.
  • Enseñar buenos modales, etiqueta, y a menudo instrucción religiosa o moral.
  • Preparar a las niñas para la vida social y, en algunos contextos, para roles domésticos o matrimoniales.
  • Organizar actividades escolares, corregir ejercicios y mantener comunicación con los padres sobre el progreso de los pupilos.

A veces se contrataban otros profesores externos para materias especializadas (por ejemplo, un profesor de música o un maestro particular de matemáticas), complementando así la labor de la institutriz.

Condiciones laborales y estatus social

Una institutriz ocupaba una posición ambivalente dentro de la casa: no era considerada una trabajadora del hogar como la doncella o la cocinera, pero tampoco era tratada como un miembro pleno de la familia. Con frecuencia vivía separada del resto de la familia, comía sola y tenía un trato formal con los empleadores. Para muchas mujeres jóvenes de la clase media que no se habían casado, la institutriz representaba una de las pocas salidas laborales respetables y socialmente aceptadas para ganar independencia económica.

El empleo solía ser temporal: cuando los niños crecían y abandonaban el hogar, la institutriz debía buscar un nuevo puesto. La paga, las horas y las condiciones variaban mucho según la familia, su posición social y el país.

Historia y declive

Hasta finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, la presencia de institutrices era común en las familias acomodadas de Europa y América. En el Reino Unido, por ejemplo, muchas familias rurales que vivían lejos de buenas escuelas recurrían a institutrices para la educación de los niños pequeños; una vez mayores, éstos eran enviados a internados o escuelas en la ciudad.

Varios factores contribuyeron al declive de la institutriz privada: la expansión de la enseñanza pública y la escolarización obligatoria, mejores comunicaciones y transporte (que facilitaron el acceso a escuelas de calidad), cambios en las estructuras familiares, y la incorporación progresiva de las mujeres a otras profesiones. Hoy en día, la figura tradicional de la institutriz es rara; en su lugar existen profesores particulares, tutores a domicilio, programas de educación en casa y servicios profesionales de apoyo educativo.

La institutriz en la literatura y la cultura popular

La institutriz ha sido un personaje recurrente en la ficción, especialmente en novelas del siglo XIX que exploraban la vida y las tensiones sociales en hogares de clase alta o media. Ejemplos famosos incluyen a la protagonista de Jane Eyre, de Charlotte Brontë, y la narradora de Agnes Grey, de Anne Brontë. En la cultura popular más moderna, María, la protagonista de Sonrisas y lágrimas, deja el convento y se convierte en institutriz de los hijos de la familia von Trapp.

Estas representaciones suelen mostrar tanto las limitaciones sociales que enfrentaban las institutrices (aislamiento, dependencia económica) como su influencia íntima en la formación de los niños y en la dinámica familiar.

Equivalentes actuales y formación

Hoy la función educativa en el hogar se cubre por profesionales con distintos nombres: profesores particulares, tutores, educadores a domicilio o, en contextos internacionales, governesses (término inglés que suele traducirse como "institutriz"). La formación requerida varía: algunos son docentes titulados, otros especialistas en áreas concretas (idiomas, música) o personas con experiencia pedagógica.

En resumen, la institutriz fue históricamente una figura clave en la educación privada y doméstica, con un papel que combinaba la enseñanza académica, la formación moral y el cuidado educativo. Aunque la institución tal como existió en el pasado ha cambiado mucho, su legado perdura en la idea de la educación personalizada y en la presencia de profesionales que enseñan fuera del sistema escolar formal.

Este cuadro de Rebecca Solomon (pintado en 1851) se titula La institutriz. Muestra a una familia en la época de la reina Victoria. La institutriz está sentada a la derecha con el niño que cuida. Está vestida con sencillez para no parecer tan importante como los miembros de la familia.Zoom
Este cuadro de Rebecca Solomon (pintado en 1851) se titula La institutriz. Muestra a una familia en la época de la reina Victoria. La institutriz está sentada a la derecha con el niño que cuida. Está vestida con sencillez para no parecer tan importante como los miembros de la familia.

Preguntas y respuestas

P: ¿Qué es una institutriz?


R: Una institutriz es una persona de sexo femenino que trabaja para una familia, enseñando a los niños en su casa. No es como una niñera que los cuida todo el día, los viste, etc. El trabajo de la institutriz es ser su maestra y velar por su disciplina y educación temprana.

P: ¿Era habitual que las familias tuvieran una institutriz?


R: Era bastante común en las familias de gente rica hasta principios del siglo XX. En Inglaterra, muchos niños pequeños que vivían en el campo, lejos de las buenas escuelas, tenían una institutriz. Hoy en día, muy pocos niños tienen una.

P: ¿Qué enseñaban?


R: Las institutrices enseñaban habilidades básicas como lectura, escritura y aritmética. También pueden haber enseñado otras habilidades como francés, a tocar el piano y a dibujar o pintar. A veces podían contratar a otras maestras para asignaturas específicas como música o clases de arte.

P: ¿Era tratada como parte de la familia?


R: No, no se la trataba como a un miembro de la familia pero tampoco se la consideraba una empleada del hogar por lo que a menudo se sentía bastante sola y solía comer sola.

P: ¿Por qué alguien se convertiría en institutriz?


R: Para las chicas de clase media que no estaban casadas era una de las únicas formas de ganarse la vida en aquella época así que muchas mujeres elegían esta profesión por necesidad más que por elección.

P: ¿Hay ejemplos famosos en la literatura o el cine?


R: Sí, en las novelas de Charlotte Brontë (Jane Eyre) y Anne Brontë (Agnes Grey) aparecen personajes con esta función, mientras que María, de Sonrisas y lágrimas, deja el convento para convertirse en institutriz de la familia von Trapp .


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