Constitución francesa de 1791: origen, monarquía constitucional y legado

Descubre la Constitución francesa de 1791: origen, creación de la monarquía constitucional, debates sobre el poder real y su impacto en la Revolución y el legado político.

Autor: Leandro Alegsa

Constitución francesa de 1791: la Carta que intentó transformar la monarquía absoluta en un régimen basado en la ley y en la separación de poderes. La Constitución francesa de 1791 fue la segunda Constitución escrita de Francia y fue elaborada por la Asamblea Nacional Constituyente al término de la Revolución Francesa. Contó con la Declaración de losDerechos del Hombre y del Ciudadano como marco jurídico y simbólico para reconocer derechos individuales y la igualdad ante la ley.

Origen y proceso de redacción

Tras los primeros años de la Revolución, la Asamblea Nacional Constituyente trabajó durante 1790–1791 para redactar una Constitución que reconciliara las demandas de la burguesía ilustrada —protección de la propiedad, igualdad jurídica y fin de privilegios— con la continuidad de la Corona. Después de intensas discusiones sobre la forma del Estado y el reparto de poderes, la Constitución fue aprobada y promulgada en septiembre de 1791.

Principales características

  • Monarquía constitucional: la Corona subsistía pero con poderes limitados y regulados por la ley. El rey podía vetar leyes de forma suspensiva y nombrar ministros, pero su autoridad quedó acotada.
  • Separación de poderes: inspirada en doctrinas ilustradas, la Constitución establecía la distinción entre Legislativo, Ejecutivo y Judicial: la Asamblea Legislativa era el órgano legislativo, el Rey y sus ministros constituían el poder ejecutivo, y el poder judicial se concebía como independiente.
  • Sufragio censitario: solo los “ciudadanos activos” (varones mayores de cierta edad que pagaban un impuesto mínimo) podían votar y acceder a cargos electorales; existía la distinción entre ciudadanos activos y pasivos, lo que limitaba la participación política popular.
  • Derechos civiles y reformas administrativas: se consolidaron la libertad de empresa, la igualdad jurídica, la libertad de culto (para católicos, protestantes y judíos) y se mantenían las reformas administrativas y municipales iniciadas por la Asamblea.
  • Ministros y responsabilidad: los ministros dependían del rey y no eran responsables políticamente ante la Asamblea, lo que dejó un punto débil en la rendición de cuentas del Ejecutivo.

La crisis y el fracaso de la monarquía constitucional

Desde su promulgación la Constitución tuvo problemas para ganarse la confianza de todos los actores. La huida frustrada del rey —conocida como la Fuga de Varennes (junio de 1791)— socavó la credibilidad de Luis XVI y alimentó la desconfianza entre los revolucionarios. Además, la polarización política creció entre moderados, girondinos y jacobinos, y la guerra contra potencias extranjeras (1792) precipitó la radicalización.

El miedo del monarca a los jacobinos, a la pérdida de su autoridad y las presiones internas llevaron finalmente a la insurrección del 10 de agosto de 1792, que supuso la caída práctica del régimen monárquico; la monarquía fue suspendida ese día y poco después se proclamó la República.

Legado y valoración

La Constitución de 1791 tuvo un papel doble: por un lado, fue un paso decisivo hacia la modernización política de Francia al consagrar principios como la igualdad civil y la separación de poderes; por otro, evidenció los límites de una reforma moderada en un contexto de tensiones sociales, guerra exterior y desconfianza hacia la Corona. Sus principales legados son:

  • Consolidar ideas constitucionales y derechos individuales que influirían en constituciones posteriores en Francia y en otros países.
  • Mostrar que una transición desde un régimen absolutista hacia una monarquía limitada requería apoyos sociales y mecanismos políticos que esa Constitución no logró asegurar (amplia participación política, rendición de cuentas ministerial, estabilidad frente a crisis externas).
  • Servir como documento de transición entre el Antiguo Régimen y las etapas republicanas y más radicales de la Revolución.

En resumen, la Constitución francesa de 1791 representó un intento importante de institucionalizar las demandas de la Revolución dentro de un marco monárquico-liberal, pero las presiones internas y externas y las limitaciones del propio diseño constitucional impidieron su estabilidad y dieron paso a una nueva fase política más radical.

Constitución francesa de 1791Zoom
Constitución francesa de 1791

Preguntas y respuestas

P: ¿Qué era la Constitución francesa de 1791?


R: La Constitución francesa de 1791 fue la segunda Constitución escrita de Francia. Fue promulgada en septiembre de 1791 y creó una monarquía constitucional.

P: ¿Qué incluía la introducción a esta constitución?


R: La introducción a esta constitución incluía la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

P: ¿Qué causó el desacuerdo entre los que querían una monarquía constitucional?


R: El mayor desacuerdo era sobre cuánto poder debía tener el rey de Francia en un sistema así.

P: ¿Por qué huyó el rey después de que se firmara?


R: El rey huyó porque tenía miedo de los jacobinos, a quienes no les gustaban los reyes.

P: ¿Cómo intentaba este documento crear una monarquía constitucional liberal burguesa?


R: Este documento intentó crear una monarquía constitucional liberal burguesa introduciendo la separación de poderes, con la Convención Nacional como órgano legislativo, el rey y los ministros formando el poder ejecutivo, y el poder judicial siendo independiente de los otros dos poderes.

P: ¿Funcionó según lo previsto?


R: No, no funcionó como estaba previsto y el 10 de agosto de 1792, la monarquía llegó a su fin.


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