El último teorema de Fermat o FLT es una idea muy famosa en matemáticas. En ella se dice que

Si n {\displaystyle n}n es un número entero mayor que 2, entonces la ecuación x n + y n = z n {\displaystyle x^{n}+y^{n}=z^{n}}{\displaystyle x^{n}+y^{n}=z^{n}} no tiene soluciones cuando x, y y z son números naturales.


 O,

Es imposible expresar en números enteros dos cubos, que sumados equivalen a un tercer cubo. Además, es imposible con cualquier cosa superior a los cuadrados.

Esto significa que no hay ejemplos en los que x {\displaystyle x}x , y {\displaystyle y}y y z {\displaystyle z}{\displaystyle z} sean números naturales, es decir, números enteros mayores que cero, y en los que n {\displaystyle n}n sea un número entero mayor que 2. Pierre de Fermat escribió sobre ello en 1637 dentro de su copia de un libro llamado Arithmetica. Dijo: "Tengo una prueba de este teorema, pero no hay espacio suficiente en este margen". Sin embargo, no se encontró ninguna prueba correcta durante 357 años. Finalmente se demostró en 1995. La mayoría de los matemáticos no creen que Fermat, de hecho, tuviera nunca una prueba al margen de este teorema.

En su original el problema es el siguiente:

Cubum autem in duos cubos, aut quadratoquadratum in duos quadratoquadratos & generaliter nullam in infinitum ultra quadratum potestatem in duos eiusdem nominis fas est dividere cuius rei demonstrationem mirabilem sane detexi. Hanc marginis exiguitas non caperet.


 

Comentarios y explicación del enunciado

En términos sencillos, el teorema afirma que para todo entero n>2 no existen enteros positivos x, y, z tales que xn + yn = zn. Esto contrasta con el caso n = 2, que tiene infinitas soluciones enteras positivas conocidas como ternas pitagóricas: por ejemplo, 32 + 42 = 52.

Casos especiales y avances históricos

  • n = 4: Fermat mismo demostró este caso usando el método de descenso infinito; su demostración aparece en su correspondencia y fue una de las piezas iniciales del rompecabezas.
  • n = 3: Leonhard Euler dio una demostración aceptada para n = 3 en el siglo XVIII.
  • Siglo XIX: Sophie Germain desarrolló técnicas y trabajó en muchos primos; más tarde Ernst Kummer introdujo la teoría de ideales (y de los llamados "números ideales") y demostró el teorema para un gran conjunto de primos llamados primos regulares, resolviendo infinitos casos.
  • Siglo XX: se obtuvieron numerosos avances parciales y se resolvieron muchos exponentes concretos mediante técnicas algebraicas y diofánticas; sin embargo faltaba una demostración general.

La conexión con curvas elípticas y modularidad

En la década de 1980 se descubrió una sorprendente relación entre el último teorema de Fermat y la teoría de curvas elípticas y formas modulares. El hilo esencial es el siguiente:

  • Gerard Frey observó que una solución hipotética de xn + yn = zn (con n≥3) permitiría construir una curva elíptica con propiedades muy extrañas (la llamada curva de Frey).
  • Klaus Ribet demostró (1986) que, si existiera una solución, la curva de Frey no podría ser modular; su resultado vinculó el último teorema de Fermat con la conjetura de modularidad (también llamada conjetura de Taniyama–Shimura para cierto tipo de curvas elípticas).
  • Por tanto, probar que todas las curvas elípticas semiestables son modulares implicaría que la curva de Frey no puede existir, y así se obtendría una contradicción con la existencia de una solución de Fermat: esto cerraría el argumento para todos los exponentes n≥3.

La demostración de 1995: Andrew Wiles (y Richard Taylor)

Andrew Wiles trabajó en secreto varios años y en 1993 anunció una demostración de la modularidad para un amplio tipo de curvas elípticas, suficiente para deducir el último teorema de Fermat. Tras el anuncio se detectó un fallo técnico en uno de los argumentos.

Wiles, junto con su antiguo estudiante Richard Taylor, encontró una solución al problema y en 1994 publicaron una versión corregida. La demostración final apareció publicada en 1995 en la revista Annals of Mathematics. El esquema esencial que conecta todos los resultados es:

  1. Construcción de la curva de Frey a partir de una solución hipotética de Fermat.
  2. Uso del resultado de Ribet para mostrar que tal curva no puede ser modular si la solución existiera.
  3. Demostración (por Wiles, con aportes técnicos y la corrección con Taylor) de la modularidad de una amplia clase de curvas elípticas (las semiestables), lo que provoca la contradicción y completa la prueba del teorema.

Así, la prueba no es elemental: combina teoría de números moderna, geometría aritmética, teoría de Galois, formas automorfas y teoría de curvas elípticas.

Importancia matemática y consecuencias

  • El resultado resolvió un problema clásico que permanecía abierto desde el siglo XVII y estimuló gran parte del desarrollo moderno en teoría de números y geometría aritmética.
  • El trabajo de Wiles introdujo y afinó técnicas que se han aplicado en otros problemas, y forzó el progreso en la comprensión de la correspondencia entre objetos aritméticos y formas modulares (un tema central en el programa de Langlands).
  • Aunque el enunciado final del teorema es sencillo y comprensible por cualquiera con conocimientos básicos de aritmética, la demostración utiliza herramientas avanzadas y profundas del siglo XX.

¿Qué probó Fermat realmente?

La mayoría de los historiadores y matemáticos piensan que la famosa nota marginal de Fermat no contenía una demostración válida para el enunciado general, porque las técnicas necesarias no existían en el siglo XVII. Es plausible que Fermat tuviera una demostración para algún caso especial (por ejemplo n = 4, que sí demostró), o que creyera haber encontrado una prueba general que en realidad era incompleta o incorrecta.

Lectura adicional y contexto

Para comprender a fondo la demostración de Wiles y sus antecedentes se requiere familiaridad con:

  • Curvas elípticas y su teoría aritmética.
  • Formas modulares y representaciónes galoisianas.
  • Técnicas de deformación de representaciones y teoría de módulos de Hecke, que son centrales en el trabajo de Wiles.

El Último teorema de Fermat es ejemplo de cómo un enunciado sencillo puede impulsar siglos de investigación y conducir al desarrollo de teorías matemáticas profundas y fértiles.