Funciones ejecutivas (control cognitivo): definición, pruebas y trastornos

Funciones ejecutivas: qué son, pruebas (Stroop, escalas), desarrollo y trastornos (TDAH, adicción). Guía clara sobre evaluación, mecanismos y afectación cerebral.

Autor: Leandro Alegsa

Los animales superiores, incluidos los humanos, utilizan su cerebro para controlar su comportamiento. Los procesos cognitivos que intervienen en ese control se conocen como funciones ejecutivas (también llamado control cognitivo). Son los mecanismos que permiten elegir qué hacer, regular las acciones en curso y evaluar si se han alcanzado los objetivos propuestos. Algunas funciones ejecutivas básicas son el control atencional, la inhibición (control inhibitorio), la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva. Las funciones ejecutivas de orden superior requieren la coordinación de varios de estos procesos y abarcan capacidades como la planificación, la inteligencia fluida y habilidades complejas como el razonamiento y la resolución de problemas.

Componentes principales

  • Atención y selección de información: mantener, focalizar y cambiar la atención según las demandas.
  • Memoria de trabajo: mantener y manipular información relevante a corto plazo.
  • Inhibición: suprimir respuestas automáticas o irrelevantes (control inhibitorio).
  • Flexibilidad cognitiva: cambiar de estrategia o adaptarse a reglas nuevas (set shifting).
  • Planificación y organización: diseñar y seguir pasos para alcanzar metas.
  • Monitorización y toma de decisiones: evaluar el progreso, detectar errores y ajustar el comportamiento.

Desarrollo y plasticidad

Las funciones ejecutivas se desarrollan progresivamente desde la infancia hasta la adultez joven y continúan cambiando durante toda la vida. La maduración del córtex prefrontal y sus conexiones con otras áreas (tálamo, ganglios basales, corteza parietal, estructuras límbicas) es crucial para este desarrollo. Aunque la capacidad ejecutiva suele mejorar con la práctica y la educación, también puede deteriorarse por envejecimiento, lesiones o enfermedades; sin embargo, existe capacidad de mejora mediante entrenamiento cognitivo, rehabilitación y cambios ambientales.

Evaluación y pruebas

Se han desarrollado múltiples pruebas neuropsicológicas y escalas clínicas para evaluar las funciones ejecutivas. Estas pruebas suelen formar parte de baterías más amplias empleadas a la hora de detectar trastornos neurológicos o psiquiátricos. Entre las pruebas y herramientas más utilizadas están:

  • Test de Stroop (evaluación de la inhibición y la atención selectiva).
  • Wisconsin Card Sorting Test (flexibilidad cognitiva y cambio de set).
  • Tower of London o Tower of Hanoi (planificación y resolución de problemas).
  • Trail Making Test (atención dividida y cambio de tarea).
  • Span de dígitos, n‑back (memoria de trabajo).
  • Pruebas de fluidez verbal y razonamiento abstracto.
  • Escalas de valoración conductual en contexto natural, como el Inventario de Calificación del Comportamiento de las Funciones Ejecutivas (versión clínica/ecológica que recoge observaciones de padres, profesores o pacientes).

Es importante distinguir entre la validez ecológica (cómo se reflejan los problemas en la vida diaria) y los resultados de laboratorio; por eso la evaluación suele incluir tanto pruebas estandarizadas como cuestionarios informantes.

Neuroanatomía y redes cerebrales

El córtex prefrontal desempeña un papel central en el control cognitivo, pero no actúa de forma aislada. Las funciones ejecutivas emergen de redes distribuidas que incluyen cortezas parietales y temporal, ganglios basales, tálamo y estructuras límbicas (p. ej., amígdala, hipocampo). La comunicación entre estas áreas —mediante vías excitatorias e inhibitorias y neuromoduladores como la dopamina— permite coordinar atención, memoria y acción.

Condicionamiento y control inhibitorio

Un contraejemplo de actuación puramente ejecutiva son los aprendizajes por asociación, como el condicionamiento operante y el clásico: en esos procesos se "enseña" a los individuos a reaccionar de manera automática ante un estímulo concreto. Cuando una respuesta aprendida debe suprimirse para comportarse de forma diferente, intervienen las funciones ejecutivas —especialmente el control inhibitorio— para anular la respuesta automática y permitir la elección basada en metas más complejas.

Trastornos y condiciones que afectan las funciones ejecutivas

Ciertas condiciones afectan de manera significativa el control cognitivo. Entre ellas se encuentran la adicción, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el autismo y otros trastornos del sistema nervioso central. Además, lesiones focales en el lóbulo frontal, demencias (p. ej., enfermedad de Alzheimer y demencia frontotemporal), ictus, esquizofrenia y trastornos del estado de ánimo pueden producir déficits ejecutivos. En la adicción, por ejemplo, las respuestas impulsivas asociadas a estímulos gratificantes tienden a dominar el comportamiento, dificultando la inhibición y la toma de decisiones orientada a metas a largo plazo.

Manifestaciones en la vida diaria

  • Dificultad para organizar tareas, gestionar el tiempo o completar proyectos.
  • Impulsividad: actuar sin pensar en consecuencias futuras.
  • Problemas para cambiar de estrategia cuando una acción deja de ser efectiva.
  • Olvidos frecuentes de instrucciones u objetivos recientes (fallos en la memoria de trabajo).
  • Problemas en el control emocional y la regulación de la conducta social.

Intervención y rehabilitación

El abordaje de los déficits ejecutivos puede ser multidisciplinar e incluir:

  • Rehabilitación neuropsicológica: entrenamiento de estrategias compensatorias (listas, recordatorios, descomposición de tareas) y práctica de habilidades específicas.
  • Entrenamiento cognitivo: programas estructurados para mejorar memoria de trabajo, atención y flexibilidad; su eficacia varía según la población y la generalización a la vida real.
  • Intervenciones farmacológicas: en algunos trastornos (p. ej., TDAH) los estimulantes y otros fármacos pueden mejorar funciones ejecutivas; en adicción y enfermedades neurológicas se valoran tratamientos según la condición de base.
  • Adaptaciones ambientales y psicoeducación: cambios en el entorno laboral o escolar, apoyo de cuidadores y estrategias conductuales para reducir demandas ejecutivas innecesarias.
  • Terapias complementarias: técnicas de regulación emocional, mindfulness, ejercicio físico y, en algunos casos, técnicas no invasivas de neuromodulación (estimulación magnética transcraneal) bajo evaluación científica.

Conclusión

Las funciones ejecutivas son un conjunto de procesos cognitivos clave para el comportamiento dirigido a objetivos. Su evaluación combina pruebas de laboratorio y medidas de la vida cotidiana y es esencial en el diagnóstico y tratamiento de numerosos trastornos neurológicos y psiquiátricos. Debido a su naturaleza distribuida y plástica, los déficits pueden abordarse mediante intervenciones específicas, adaptaciones y entrenamiento continuo.

Función hipotética

Se cree que el sistema ejecutivo está muy implicado en el manejo de nuevas situaciones fuera del dominio de algunos de nuestros procesos psicológicos "automáticos" que podrían explicarse por la reproducción de esquemas aprendidos o conductas establecidas. Los psicólogos Don Norman y Tim Shallice han esbozado cinco tipos de situaciones en las que la activación rutinaria del comportamiento no sería suficiente para un rendimiento óptimo:

  1. Las que implican la planificación o la toma de decisiones
  2. Las que implican la corrección de errores o la solución de problemas
  3. Situaciones en las que las respuestas no están bien ensayadas o contienen nuevas secuencias de acciones
  4. Situaciones peligrosas o técnicamente difíciles
  5. Situaciones que requieren la superación de una fuerte respuesta habitual o la resistencia a la tentación.

Una respuesta prepotente es una respuesta para la que se dispone de un refuerzo inmediato (positivo o negativo) o que se ha asociado previamente a esa respuesta.

Las funciones ejecutivas se invocan a menudo cuando es necesario anular las respuestas prepotentes que, de otro modo, podrían ser desencadenadas automáticamente por los estímulos del entorno. Por ejemplo, al presentársele un estímulo potencialmente gratificante, como un sabroso trozo de pastel de chocolate, una persona podría tener la respuesta automática de dar un mordisco. Sin embargo, cuando ese comportamiento entra en conflicto con los planes internos (como haber decidido no comer tarta de chocolate mientras se está a dieta), las funciones ejecutivas podrían intervenir para inhibir esa respuesta.

Aunque la supresión de estas respuestas prepotentes suele considerarse adaptativa, los problemas para el desarrollo del individuo y de la cultura surgen cuando los sentimientos de lo correcto y lo incorrecto son anulados por las expectativas culturales o cuando los impulsos creativos son anulados por las inhibiciones ejecutivas.

 

Preguntas y respuestas

P: ¿Qué son las funciones ejecutivas?


R: Las funciones ejecutivas son procesos cognitivos utilizados por los animales superiores, incluidos los humanos, para controlar su comportamiento. Implican elegir qué hacer y qué controlar, y si se han alcanzado los objetivos elegidos.

P: ¿Cuáles son algunos ejemplos de funciones ejecutivas?


R: Algunos ejemplos de funciones ejecutivas son el control atencional, la inhibición cognitiva, el control inhibitorio, la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva. Las funciones ejecutivas de orden superior requieren el uso de varias funciones ejecutivas básicas e incluyen la planificación y la inteligencia fluida (por ejemplo, el razonamiento y la resolución de problemas).

P: ¿Cómo se desarrollan las funciones ejecutivas a lo largo del tiempo?


R: Las funciones ejecutivas cambian durante la vida de un individuo y pueden mejorarse en cualquier momento.

P: ¿Qué tipo de pruebas se utilizan para evaluar el nivel de estas funciones?


R: Se han desarrollado pruebas para evaluar el nivel de estas funciones como el test de Stroop o la escala del Inventario de Calificación del Comportamiento de las Funciones Ejecutivas.

P: ¿En qué se diferencia el condicionamiento operante del uso de la función ejecutiva?


R: Con el condicionamiento operante se "enseña" a los individuos a reaccionar de una determinada manera ante un estímulo dado, mientras que con el uso de la función ejecutiva un individuo debe anular la respuesta a un estímulo utilizando esas mismas habilidades. Esto se llama control inhibitorio.

P: ¿Qué parte del cerebro es necesaria para la función ejecutiva?


R: El córtex prefrontal es necesario, pero no es el único suficiente para la función ejecutiva; otras partes del cerebro también tienen un papel en la mediación del control inhibitorio.

P: ¿Qué condiciones afectan al control cognitivo?


R: Las condiciones que afectan al control cognitivo incluyen la adicción, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, el autismo y otros trastornos del sistema nervioso central.


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