El campo de internamiento de Drancy fue un campo de concentración y tránsito situado en la comuna de Drancy, en la periferia norte de Francia, y funcionó durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial. Instalado en 1941 en la barriada conocida como La Cité de la Muette (un gran conjunto de viviendas prefabricadas), fue convertido en centro de concentración y punto de embarque para los judíos que las autoridades nazis y la policía de la Francia de Vichy detenían en París y en otras zonas bajo control francés.

Finalidad y funcionamiento

Drancy actuó como campamento de tránsito: las personas arrestadas —tanto judíos franceses como numerosos judíos extranjeros que habían buscado refugio en Francia antes de la invasión alemana— eran internadas allí temporalmente para ser deportadas en trenes de mercancías al este de Europa, sobre todo a los campos de exterminio de la Polonia ocupada. En muchos casos las personas llegaban tras redadas masivas, la más conocida de ellas la redada del Vélodrome d'Hiver (16–17 de julio de 1942), cuyos prisioneros fueron concentrados en lugares provisionales y después enviados a Drancy.

Condiciones de vida y víctimas

Las condiciones en Drancy eran de hacinamiento severo, higiene deficitaria, escasez de alimentos y frecuentes humillaciones y violencia por parte de las autoridades. Familias enteras, incluidos muchos niños, fueron separados, deportados y casi en su totalidad exterminados. Cerca de 70.000 personas pasaron por Drancy durante su funcionamiento; según distintas estimaciones, entre 63.000 y 67.000 de ellas fueron deportadas a campos como Auschwitz-Birkenau, donde la mayoría fueron asesinadas. Al llegar la liberación en agosto de 1944, quedaban en el recinto unas 1.500 personas.

Responsabilidad y administración

Hasta 1943 el campo estuvo gestionado por la policía francesa bajo la autoridad del régimen de Vichy pero bajo supervisión alemana. A partir de la segunda mitad de 1943, las autoridades francesas fueron sustituidas por personal alemán, y el control pasó a manos de oficiales de las SS. La organización y la eficacia de las deportaciones aumentaron con la intervención directa de funcionarios nazis, entre ellos Alois Brunner, estrecho colaborador de Eichmann, que dirigió la gestión del campo y las expulsiones.

Consecuencias jurídicas y memoria

Tras la guerra hubo intentos de procesamiento de responsables. Algunos colaboradores franceses fueron juzgados décadas después (por ejemplo, el caso de Maurice Papon en relación con deportaciones en otras regiones de Francia). Alois Brunner fue condenado en ausencia por tribunales por crímenes contra la humanidad, pero nunca fue detenido y falleció en 2010 en el extranjero.

En las últimas décadas el sitio de Drancy y diversos espacios en la región parisina se han convertido en lugares de memoria: existen monumentos, placas conmemorativas y centros de memoria y educación dedicados a las víctimas de la persecución antisemita y a la preservación del testimonio histórico. El caso de Drancy es también uno de los ejemplos más citados de la colaboración administrativa y policial en la deportación masiva de judíos en la Europa ocupada.

Importancia histórica: Drancy simboliza tanto la maquinaria de la persecución nazi (la utilización de campos de tránsito para facilitar la deportación masiva) como la compleja responsabilidad compartida entre ocupantes y autoridades locales. Estudiar y recordar lo ocurrido en Drancy forma parte de la tarea de preservar la memoria de las víctimas y de prevenir que se repitan crímenes de lesa humanidad.