La enfermedad de Crohn es una enfermedad que provoca la inflamación de los intestinos. Es un tipo de enfermedad inflamatoria intestinal (EII). Los intestinos también pueden desarrollar úlceras. Los enfermos de Crohn suelen tener dolor de estómago, diarrea, vómitos y pérdida de peso. La enfermedad de Crohn también puede provocar erupciones cutáneas, artritis e inflamación de los ojos. Lleva el nombre de Burrill Bernard Crohn, que describió los casos en 1932. Fue descrita por primera vez por Giovanni Battista Morgagni (1682-1771) en el siglo XVIII.
Nadie sabe exactamente qué causa la enfermedad de Crohn. En la enfermedad, el cuerpo de la persona se ataca a sí mismo. El sistema inmunitario ataca las partes sanas del tubo digestivo. Esto provoca una inflamación en el tracto digestivo.
Aunque la enfermedad de Crohn es una enfermedad relacionada con el sistema inmunitario, no es una enfermedad autoinmune (el sistema inmunitario no se activa por sí mismo). El problema inmunológico subyacente exacto no está claro. La enfermedad de Crohn parece estar relacionada con los genes de la persona. Las personas cuyos hermanos o hermanas tienen la enfermedad son las más propensas a padecerla. Tanto los hombres como las mujeres pueden verse afectados por la enfermedad de Crohn.
El control de la enfermedad de Crohn incluye tanto cambios en el estilo de vida como diversos tipos de medicación. Se trata de una enfermedad crónica que no tiene cura. Algunos gusanos intestinales parecen hacer que el intestino esté menos inflamado. Se supone que los gusanos modifican las reacciones inmunitarias en las partes del intestino donde viven.
Se ha probado la medicina alternativa de varios tipos, con resultados inciertos.
Síntomas
Los síntomas varían según la persona y la localización de la inflamación, pero los más habituales son:
- Dolor abdominal y cólicos, frecuentemente en la zona baja derecha si está afectada la íleon.
- Diarrea, que puede contener moco o sangre.
- Pérdida de peso y falta de apetito.
- Fatiga y sensación general de malestar.
- Síntomas extraintestinales: artritis, erupciones cutáneas, inflamación ocular, problemas hepáticos o trombosis.
- Complicaciones locales: fístulas (conexiones anormales entre intestinos y piel u otros órganos), abscesos y estenosis (estrechamientos que provocan obstrucción intestinal).
Causas y factores de riesgo
La causa exacta se desconoce, pero influyen varios factores:
- Genética: hay una mayor probabilidad si hay familiares con la enfermedad; se han identificado genes asociados (por ejemplo, NOD2/CARD15).
- Respuesta inmunitaria alterada: una reacción exagerada del sistema inmunitario frente a la flora intestinal contribuye a la inflamación crónica.
- Factores ambientales: el tabaquismo aumenta el riesgo y empeora el curso; el uso prolongado de AINEs puede agravar los síntomas.
- Microbiota: cambios en las bacterias intestinales parecen desempeñar un papel.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la combinación de historia clínica, exploración y pruebas complementarias:
- Análisis de sangre: hemograma, reactantes de fase aguda (PCR, VSG) y marcadores de malnutrición.
- Pruebas de heces: para descartar infecciones y medir calprotectina fecal (marcador de inflamación intestinal).
- Endoscopia: colonoscopia con biopsias para confirmar la inflamación característica y diferenciar de otras EII.
- Imágenes: TC enterografía o RM enterografía y, en algunos casos, cápsula endoscópica para visualizar el intestino delgado.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es inducir y mantener la remisión, aliviar los síntomas, corregir deficiencias nutricionales y prevenir complicaciones. Las opciones incluyen:
- Medicación antiinflamatoria: aunque los aminosalicilatos tienen eficacia limitada en Crohn comparado con la colitis ulcerosa, pueden usarse en casos leves.
- Corticoides (p. ej. prednisona, budesonida) para inducción de la remisión en brotes moderados a graves; no son adecuados para mantenimiento a largo plazo por sus efectos secundarios.
- Inmunomoduladores (azatioprina, 6-mercaptopurina, metotrexato) para mantener la remisión y reducir la necesidad de corticoides.
- Biológicos: anticuerpos monoclonales como anti-TNF (infliximab, adalimumab), anti-integrina (vedolizumab) y anti-IL-12/23 (ustekinumab) en enfermedad moderada-grave o refractaria.
- Antibióticos (metronidazol, ciprofloxacino) pueden usarse para abscesos, fístulas o sospecha de sobreinfección.
- Terapias nutricionales: la nutrición enteral exclusiva puede inducir remisión en niños y, en ciertos casos, en adultos; la corrección de déficits (hierro, B12, vitamina D) es frecuente.
- Cirugía: indicada para complicaciones (obstrucción por estenosis, fístulas complejas, abscesos persistentes, hemorragia severa). La cirugía no cura la enfermedad pero resuelve complicaciones locales; las recidivas son posibles.
Cuidados y estilo de vida
- Dejar de fumar es una de las medidas más importantes para mejorar el pronóstico.
- Adoptar una dieta individualizada: durante los brotes puede recomendarse dieta baja en residuos; no existe una dieta única para todos, pero la monitorización por un dietista puede ayudar.
- Manejo del estrés, ejercicio moderado y apoyo psicológico cuando sea necesario.
- Vacunaciones antes de iniciar fármacos inmunosupresores (vacunas inactivadas y planificar las vacunas vivas con antelación, según las recomendaciones médicas).
Complicaciones
La enfermedad de Crohn puede provocar:
- Obstrucción intestinal por estenosis.
- Fístulas y abscesos.
- Desnutrición, anemia y deficiencias de vitaminas/minerales.
- Aumento del riesgo de cáncer colorrectal si hay afectación colónica de larga evolución; requiere vigilancia con colonoscopias periódicas.
- Osteoporosis asociada a inflamación crónica y uso prolongado de corticoides.
Medicinas alternativas y terapias experimentales
Se han estudiado múltiples terapias complementarias (probióticos, ácidos grasos omega-3, cannabis, acupuntura), pero la evidencia es variable y, en general, insuficiente para recomendarlas como tratamiento único. La terapia con helmintos (gusanos) ha sido objeto de investigación y muestra efectos teóricos sobre la respuesta inmune, pero no forma parte del tratamiento estándar y requiere más estudios.
Pronóstico y seguimiento
La evolución es variable: algunas personas tienen periodos largos de remisión y brotes ocasionales, otras presentan enfermedad persistente y complicaciones. El seguimiento regular con el equipo de gastroenterología incluye control de síntomas, analíticas, imágenes y endoscopias según la localización y la gravedad. El tratamiento temprano y el control de factores de riesgo (como el tabaquismo) mejoran el pronóstico.
Consejos prácticos
- Si sospecha Crohn (dolor abdominal persistente, diarrea crónica, pérdida de peso, fiebre inexplicada), consulte con un médico para evaluación y pruebas.
- Lleve un registro de síntomas, dieta y medicamentos para ayudar al especialista a ajustar el tratamiento.
- Considere apoyo nutricional y psicológico si la enfermedad afecta la calidad de vida.
Para decisiones terapéuticas individualizadas y seguimiento, siempre consulte con un especialista en gastroenterología. El manejo actual combina tratamientos farmacológicos, intervenciones nutricionales, apoyo psicosocial y, cuando es necesario, cirugía.