El orden corintio es uno de los tres principales órdenes (estilos) clásicos de la arquitectura antigua griega y romana. Los otros dos son el orden dórico y el jónico. Surgido como una variante más decorativa y esbelta que los órdenes anteriores, el corintio se convirtió en favorito para fachadas monumentales, interiores de edificios públicos y templos.

El corintio es el más ornamentado de los tres órdenes. Presenta columnas delgadas y acanaladas (con ranuras verticales) y, como rasgo distintivo más reconocido, un gran capitel ricamente decorado con hojas y volutas. El capitel corintio suele representar hojas de acanto dispuestas en varios niveles y pequeñas volutas en las esquinas; entre estas hojas aparecen los llamados caulículos (tallos que nacen del centro del capitel) que elevan las hojas hacia el ábaco.

Características principales

  • Fuste: más esbelto que en el orden dórico, con entalladuras verticales (estrías) y una relación altura/diámetro que suele situarse alrededor de 9–10 diámetros, lo que le da un aspecto elevado y elegante.
  • Base: igual que en el jónico, la columna corintia descansa sobre una basa generalmente moldurada en lugar de apoyarse directamente sobre el estilóbato como en el dórico.
  • Capitel: la parte más característica; formado por varias filas de hojas (habitualmente de acanto), volutas pequeñas en las esquinas y un ábaco (la pieza cuadrada superior) que puede tener molduras o perfiles decorativos.
  • Entablamento: suele ser más elaborado; el arquitrabe, friso y cornisa pueden llevar molduras, metopas decoradas o frisos continuos con relieves. En la tradición romana el entablamento corintio se enriquece con modillones y decoración escultórica.

Variantes y evolución

El orden corintio aparece en la Grecia helenística y alcanza su máxima difusión y estilización en Roma, donde los capiteles se volvieron aún más ornamentados y a menudo combinados con elementos del orden jónico para crear el orden compuesto (capitel con volutas y hojas). En la arquitectura renacentista y barroca europea el corintio se reinterpretó con libertad ornamental; arquitectos como Palladio y Bernini lo emplearon para conferir lujo y solemnidad a iglesias, palacios y teatros. En el Neoclasicismo se recuperaron sus proporciones originales con un tratamiento más sobrio.

Cómo identificar un orden corintio

  • Capitel con hojas de acanto claramente representadas y volutas discretas en las esquinas.
  • Fuste esbelto y estriado, con una basa moldurada.
  • Entablamento elaborado y, a menudo, profusamente decorado.

Ejemplos notables

Entre los ejemplos más conocidos que emplean el orden corintio están templos y edificios romanos, como la columnata y el pórtico de monumentos imperiales, así como el Panteón de Roma (pórtico con columnas corintias) y el Templo de Zeus Olímpico en Atenas en su fase romana. Más tarde, el uso del corintio se extendió por toda Europa en iglesias, palacios y edificios públicos durante los periodos renacentista, barroco y neoclásico.

En resumen, el orden corintio se distingue por su rica ornamentación, su elegancia y su capacidad para conferir una imagen de sofisticación y grandiosidad a la arquitectura clásica y a sus continuaciones históricas en épocas posteriores.