Rex Wayne Tillerson (nacido el 23 de marzo de 1952) es un empresario estadounidense y el 69º Secretario de Estado de Estados Unidos. Ocupó el cargo desde el 1 de febrero de 2017 hasta el 31 de marzo de 2018. Fue presidente y consejero delegado de Exxon Mobil Corporation, la quinta mayor empresa por capitalización bursátil, hasta su dimisión en 2017.
En diciembre de 2016, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, anunció su intención de nombrar a Tillerson como secretario de Estado. El Senado de Estados Unidos aprobó su nombramiento el 1 de febrero de 2017 y en breve asumió el cargo. El 13 de marzo de 2018, Trump despidió a Tillerson y dijo que nominaría a Mike Pompeo para sucederle como Secretario de Estado. El mandato de Tillerson terminó oficialmente el 31 de marzo de 2018.
Origen y formación
Nacido en Wichita Falls, Texas, Tillerson estudió ingeniería y se graduó en la University of Texas at Austin con una licenciatura en ingeniería civil. Ingresó a la industria petrolera poco después de finalizar sus estudios y desarrolló toda su carrera profesional dentro de la misma compañía, ascendiendo en distintos puestos operativos y ejecutivos a lo largo de varias décadas.
Carrera en Exxon Mobil
Tillerson trabajó en Exxon (posteriormente Exxon Mobil tras la fusión con Mobil) durante más de 40 años, desempeñándose en proyectos y cargos directivos en distintos países. Durante su trayectoria en la empresa supervisó operaciones de exploración y producción, negociaciones internacionales y expansiones comerciales. Bajo su liderazgo como presidente y consejero delegado, Exxon Mobile mantuvo y amplió su presencia global en hidrocarburos y proyectos energéticos.
Su gestión fue objeto de elogios por parte del mundo empresarial —por su experiencia en gestión y en relaciones internacionales— pero también de críticas, especialmente de grupos ecologistas y algunos analistas, por la postura de la compañía frente al cambio climático y por su influencia política. En 2013 recibió la condecoración rusa Order of Friendship, lo que luego generó debate durante su proceso de confirmación como secretario de Estado por sus vínculos con empresas y proyectos en Rusia.
Nombramiento y confirmación como Secretario de Estado
En diciembre de 2016 fue propuesto por el presidente electo Donald Trump para dirigir el Departamento de Estado. Su nominación fue debatida en audiencias públicas donde se examinaron sus vínculos empresariales, su falta de experiencia diplomática tradicional y sus posturas sobre políticas internacionales. El Senado de Estados Unidos aprobó su nombramiento y Tillerson asumió el cargo el 1 de febrero de 2017.
Gestión en el Departamento de Estado
Como Secretario de Estado, Tillerson impulsó una visión pragmática y de estilo gerencial para la diplomacia, aplicando criterios de eficiencia y reorganización interna. Promovió una mayor coordinación entre política exterior y los intereses económicos y energéticos de Estados Unidos, e intentó reestructurar oficinas y procesos dentro del Departamento.
Su mandato se caracterizó por varias prioridades: la negociación o coordinación con aliados y adversarios sobre seguridad, el abordaje de crisis como la situación con Corea del Norte y la continuidad de la política hacia Oriente Medio. Sin embargo, su periodo al frente del Departamento coincidió con recortes propuestos en presupuesto, una significativa rotación de personal y una percepción de baja moral entre funcionarios, lo que generó críticas de congresistas y de empleados del servicio exterior.
Relación con la Administración Trump y salida
La relación entre Tillerson y el presidente Donald Trump fue, en distintos momentos, tensa. Hubo diferencias públicas y privadas sobre temas clave de política exterior y sobre el rol del Secretario de Estado dentro de la administración. El 13 de marzo de 2018 el presidente anunció por Twitter el cese de Tillerson y la intención de nombrar a Mike Pompeo, entonces director de la CIA, como su sucesor. Tillerson dejó oficialmente el cargo el 31 de marzo de 2018.
Controversias y críticas
- Vínculos con Rusia: su relación profesional con compañías y autoridades rusas fue objeto de escrutinio y debate durante la confirmación.
- Política climática: como ejecutivo de una gran petrolera, enfrentó críticas por la posición de Exxon frente al cambio climático y por la gestión de información científica dentro de la industria.
- Gestión interna del Departamento de Estado: la propuesta de recortes, reestructuraciones y la salida de diplomáticos de carrera generaron preocupación sobre la capacidad operativa del servicio exterior.
Vida personal y legado
Tillerson ha mantenido una vida privada relativamente discreta: está casado y tiene hijos. Tras su salida del Gobierno, volvió al sector privado y a actividades relacionadas con consejos empresariales, conferencias y consultoría; su imagen pública se ha mantenido vinculada tanto a su larga trayectoria empresarial como a su breve y polémico paso por la diplomacia estadounidense.
Su legado es mixto: para algunos representa la llegada de una mentalidad empresarial a la diplomacia, con énfasis en la eficiencia y las relaciones comerciales; para otros, su paso por Exxon y sus vínculos internacionales plantean interrogantes sobre la influencia empresarial en la política exterior y sobre prioridades políticas frente a desafíos globales como el cambio climático.