Gregorio XII: papa veneciano (1406–1415) que dimitió en Constanza
Gregorio XII: papa veneciano (1406–1415) que renunció en el Concilio de Constanza — liderazgo en el Cisma de Occidente y legado histórico.
El Papa Gregorio XII (en latín: Gregorius Duodecimus; c. 1326 - 18 de octubre de 1417) fue el Papa número 206. Nació como Angelo Corrario en Venecia, Italia. Fue obispo de Castello en 1380, patriarca titular de Constantinopla en 1390, cardenal en 1405 y finalmente Papa Gregorio XII el 30 de noviembre de 1406. Ocupó el cargo durante los años del Cisma de Occidente. En 1415 dimitió durante el Concilio de Constanza. Murió en Recanati en 1417. Su renuncia papal fue la última hasta que el Papa Benedicto XVI renunció en febrero de 2013.
Biografía y carrera eclesiástica
Angelo Corrario —conocido también como Correr, perteneciente a una familia patricia veneciana— nació hacia 1326 en Venecia. Inició su carrera eclesiástica en la diócesis de Venecia y fue promovido progresivamente:
- Obispo de Castello en 1380.
- Nombrado patriarca titular de Constantinopla en 1390.
- Elevado al cardenalado en 1405.
Su larga trayectoria y su posición dentro de la curia romana le permitieron ser elegido papa el 30 de noviembre de 1406 con el nombre de Gregorio XII, en un momento en que la Iglesia católica estaba dividida por el Cisma de Occidente.
Pontificado y contexto del Cisma de Occidente
El pontificado de Gregorio XII se desarrolló en plena crisis del cisma, iniciado en 1378, que había dado lugar a la existencia simultánea de pontífices rivales (en Roma y en Aviñón) y, a partir de 1409, a una tercera obediencia surgida del intento conciliador de Pisa. La situación política y eclesiástica era muy compleja: distintas cortes europeas apoyaban a distintos papas y la autoridad pontificia estaba en parte erosionada por luchas internas.
Gregorio XII fue considerado por sus seguidores como el legítimo pontífice de la obediencia romana. Durante su pontificado intentó mantener la legitimidad de su sede y, al mismo tiempo, preservar la unidad de la Iglesia, aunque las presiones políticas y las maniobras de las demás obediencias complicaron cualquier solución unilateral.
Renuncia en el Concilio de Constanza
Ante la imposibilidad de resolver el cisma por vías ordinarias, y fruto del amplio proceso conciliar en el Concilio de Constanza (1414–1418), Gregorio XII adoptó una posición decisiva para restablecer la unidad eclesiástica: accedió a presentar su renuncia. Su dimisión, realizada durante las sesiones conciliares (formalizada en julio de 1415), fue un gesto extraordinario y voluntario cuyo objetivo declarado fue facilitar la reconciliación entre las distintas obediencias y permitir la elección de un pontífice reconocido por toda la cristiandad.
Con su renuncia se allanó el camino para que el Concilio depusiera o forzara la renuncia de los otros dos pretendientes y, posteriormente, para la elección de un papa único. La renuncia de Gregorio fue aceptada por el Concilio y constituye un ejemplo notable de dimisión papal en la historia de la Iglesia.
Últimos años y fallecimiento
Tras dejar la Sede romana y vivir sus últimos años fuera del pontificado, Angelo Corrario falleció el 18 de octubre de 1417 en Recanati. Su muerte se produjo poco antes de la elección del nuevo pontífice que cerraría definitivamente el cisma: el Concilio de Constanza culminó con la elección de Martín V en noviembre de 1417, poniendo fin al periodo de divisiones.
Legado
La renuncia de Gregorio XII tuvo un fuerte valor simbólico y práctico: facilitó la reunificación institucional de la Iglesia y reforzó la autoridad conciliar en aquel momento concreto. Su dimisión permaneció como un hecho excepcional en la historia papal hasta que, siglos después, Benedicto XVI presentó su renuncia en 2013.
Históricamente, Gregorio XII aparece como una figura ligada a la resolución del Cisma de Occidente por su decisión personal de abdicar, una acción que ayudó a restablecer la unidad de la Iglesia católica en el siglo XV.
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