Fiorello La Guardia: alcalde de Nueva York y líder del New Deal (1934–1945)

Biografía de Fiorello La Guardia: alcalde de Nueva York (1934–1945), líder del New Deal que modernizó la ciudad, derrotó a Tammany Hall y transformó transporte y vivienda.

Autor: Leandro Alegsa

Fiorello Henry La Guardia (a veces LaGuardia; pronunciado /fiəˈrɛloʊ ləˈɡwɑrdiə/; nacido Fiorello Enrico La Guardia) fue alcalde de la ciudad de Nueva York durante tres mandatos, de 1934 a 1945, elegido como republicano de tendencia liberal. Antes de ser alcalde, fue elegido congresista en 1916 y 1918, y de nuevo entre 1922 y 1930. La Guardia suele considerarse uno de los mejores alcaldes en la historia de Estados Unidos, por su capacidad para combatir la corrupción, modernizar los servicios municipales y movilizar recursos federales durante la Gran Depresión.

De estatura pequeña —se le describía alrededor de metro y medio— y con un nombre de origen italiano cuyo significado se interpreta como "pequeña flor", recibió desde joven el apodo de "la pequeña flor". Se trasladó con su familia a Arizona cuando era niño, porque su padre obtuvo un puesto como director de banda en Fort Whipple, del ejército estadounidense.

La Guardia, un republicano que logró apoyo transversal entre distintos partidos y sectores sociales, fue especialmente popular durante la década de 1930. Como partidario del New Deal, respaldó al presidente Franklin D. Roosevelt y recibió un grado importante de financiación federal para obras y programas en la ciudad; a su vez, el respaldo de Roosevelt debilitó el patrocinio de políticos y de intereses que se oponían a La Guardia. Muchos contemporáneos y distintos historiadores consideran que sus políticas contribuyeron a mejorar la situación económica y social de Nueva York y a restaurar la confianza en el Ayuntamiento.

Políticas y logros principales

  • Unificación y reorganización del sistema de transporte urbano: impulsó la coordinación entre ferrocarriles urbanos, tranvías y autobuses, y promovió reformas para modernizar el tránsito de la ciudad.
  • Construcción de viviendas públicas y ampliación de espacios recreativos: promovió proyectos de vivienda pública de bajo coste, así como la creación y mejora de parques y zonas de esparcimiento para niños y familias.
  • Obras públicas y aeropuertos: dirigió importantes obras de infraestructura financiadas en buena medida con fondos federales del New Deal y promovió la construcción y modernización de aeropuertos (posteriormente uno de ellos recibiría su nombre).
  • Reorganización y modernización del cuerpo de policía y de servicios municipales: impulsó reformas administrativas para reducir la corrupción y aumentar la eficacia de la gestión pública.
  • Derrota de la maquinaria política de Tammany Hall: debilitó la influencia de las redes políticas tradicionales y limitó el clientelismo ligado a esa organización.
  • Mejora de los índices de empleo: gracias a programas de obras públicas y a una gestión que facilitó la llegada de fondos federales, la ciudad vivió una reducción del desempleo en comparación con los peores años de la depresión.

Su mandato se caracterizó por una combinación de pragmatismo fiscal y políticas sociales: buscó que la ciudad funcionara de forma más eficiente, luchó contra el fraude y el nepotismo, y favoreció la inversión en infraestructura y servicios públicos que beneficiaran a amplios sectores de la población. Además, mantuvo una relación de cooperación con el gobierno federal de Roosevelt, lo que resultó determinante para canalizar recursos hacia proyectos locales.

Estilo personal y comunicación

La Guardia era conocido por su carácter enérgico, su estilo directo y su capacidad para conectar con votantes de distintos orígenes. Dominaba varios idiomas y dialectos y utilizaba esos recursos en público para ilustrar sus puntos con claridad y humor. Su actitud combativa contra la corrupción y su disposición a intervenir directamente en la gestión cotidiana reforzaron su imagen de alcalde activo y cercano a la gente.

La huelga de periódicos y la lectura de cómics

A mediados de los años 40, durante una huelga de periódicos en la ciudad, La Guardia aprovechó la radio para dirigirse al público: se sentó ante un micrófono y leyó en voz alta las historietas dominicales para los niños que se quedaron sin prensa. Describía las viñetas, interpretaba voces y acentos de los personajes y convirtió ese gesto en un símbolo de cercanía con la ciudadanía. La anécdota fue ampliamente difundida y contribuyó a fortalecer su popularidad y su imagen a nivel nacional.

Legado

Tras dejar la alcaldía en 1945, La Guardia dejó una ciudad con instituciones municipales más centralizadas y profesionales, y con una mayor intervención del sector público en la infraestructura y los servicios. Hoy se le recuerda por su integridad, por su eficiencia administrativa y por su capacidad para construir coaliciones políticas amplias. Su figura sigue siendo objeto de estudios sobre gobierno urbano y reformas municipales, y su memoria permanece en diversos hitos de la ciudad y su historia.

Preguntas y respuestas

P: ¿Cuál era el apodo de Fiorello La Guardia?


R: Su apodo era "la Pequeña Flor" debido a su pequeña estatura y a su nombre de pila, que en italiano significa "Pequeña Flor".

P: ¿Adónde se trasladó La Guardia con su familia?


R: Se trasladó a Arizona con su familia, donde su padre tenía un puesto de director de banda en Fort Whipple, en el ejército estadounidense.

P: ¿A qué partido político estaba afiliado La Guardia?


R: Era un republicano liberal.

P: ¿Cómo apoyó el presidente Franklin D. Roosevelt a La Guardia?


R: Como partidario del New Deal, apoyó al presidente Franklin D. Roosevelt, demócrata, y a su vez Roosevelt financió fuertemente la ciudad y cortó el patrocinio de muchos políticos y establecimientos que no apoyaban a La Guardia.

P: ¿Qué mejoras introdujo La Guardia durante sus mandatos como alcalde de Nueva York?


R: Durante sus mandatos, unificó el sistema de tránsito, dirigió la construcción de viviendas públicas de bajo coste, zonas de recreo y parques públicos, construyó aeropuertos, reorganizó el cuerpo de policía, derrotó a la poderosa maquinaria política Tammany Hall y mejoró los índices de empleo en la ciudad de Nueva York incluso durante la depresión.

P: ¿Cómo respondió La Guardia a una huelga de periódicos en Nueva York?


R: Respondió al clamor público sentándose ante un micrófono de radio y describiendo y leyendo los cómics dominicales a los niños de toda la ciudad. Esto le granjeó el cariño tanto de adultos como de niños en toda la ciudad de Nueva York, además de darle reconocimiento nacional.


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