La emperatriz Jingū (神功天皇, Jingū-tennō), también conocida como emperatriz consorte Jingū (神功皇后, Jingū-kōgō) fue una legendaria emperatriz de Japón. Aunque su nombre se incluyó en su día en el orden tradicional de sucesión, actualmente se la considera una regente.
Los historiadores consideran que los detalles sobre la vida de la emperatriz Jingū son míticos; y el nombre Jingū-tennō fue creado para ella póstumamente por generaciones posteriores.
No se pueden asignar fechas seguras a la vida o el reinado de esta emperatriz. Los nombres y la secuencia convencionalmente aceptados de los primeros emperadores no se confirmarían como "tradicionales" hasta el reinado del emperador Kammu, que fue el 50º monarca de la dinastía Yamato.
Las principales fuentes que recogen la figura de Jingū son las crónicas del periodo Nara, especialmente el Kojiki y el Nihon Shoki, compiladas en el siglo VIII. En esos textos se relatan episodios que combinan hechos, genealogías y elementos sobrenaturales: Jingū aparece como esposa del emperador Chūai y, tras la muerte de éste, como regente que gobierna en nombre de su hijo —tradicionalmente identificado con el futuro emperador Ōjin— hasta que éste alcanza la mayoría de edad.
Una de las historias más conocidas atribuye a Jingū una expedición bélica a la península de Corea, donde habría sometido a reinos locales y traído botines. La investigación moderna suele considerar este relato como legendario o, cuando menos, exagerado; no existen pruebas arqueológicas concluyentes que respalden una invasión a gran escala liderada por Jingū en la época que describen las crónicas.
Respecto a su historicidad, la mayoría de los especialistas distingue entre la tradición literaria y la evidencia empírica: aunque es posible que existieran dirigentes femeninas o regencias en los siglos antiguos de Japón, los detalles biográficos concretos, las fechas y muchas de las hazañas atribuidas a Jingū carecen de verificación. Por ello hoy se la clasifica más prudente y técnicamente como regente legendaria que como emperatriz con reinado histórico confirmado.
El lugar de su tumba y otros datos físicos asociados a Jingū no están confirmados; a menudo se le atribuyen varios túmulos funerarios (kofun) en distintas regiones, pero la identificación es incierta y depende de tradiciones locales y atribuciones posteriores.
Legacy: Jingū ha tenido una presencia duradera en la cultura japonesa. Ha sido representada en obras literarias, pinturas y teatro, y ha sido objeto de veneración en algunos santuarios sintoístas, donde figuras legendarias del pasado suelen ser adoradas como kami. En la historia moderna también se la ha utilizado ocasionalmente en discursos políticos y nacionalistas, especialmente durante los siglos XIX y XX, lo que ha alimentado debates sobre la interpretación de las antiguas cronologías nacionales.
En resumen, Jingū es una figura central del corpus legendario japonés: su fama refleja tanto la forma en que las sociedades antiguas construyeron y transmitieron genealogías y mitos fundacionales como las dificultades que enfrentan los historiadores para separar la memoria histórica de la narrativa mítica en los primeros siglos de la historia japonesa.

