Leonor de Castilla (1241 - 28 de noviembre de 1290) fue la reina consorte de Eduardo I de Inglaterra y, por herencia materna, condesa de Ponthieu desde 1279 hasta su muerte en 1290. Nacida en la corte castellana, era hija del rey Fernando III de Castilla y de Juana (Jeanne) de Ponthieu, de cuya casa procedía el condado continental que más tarde administraría.
Orígenes y matrimonio
Leonor fue comprometida y casada con Eduardo poco después de su nacimiento político como pieza de alianza entre las casas reales. El enlace se celebró en el monasterio de Las Huelgas, Burgos, el 1 de noviembre de 1254. Tras la boda, varios parientes castellanos y franceses de Leonor viajaron a Inglaterra y recibieron favores y puestos de la corona. Las elevadas gastos que asumió Enrique III de Inglaterra en favor de estos familiares provocaron recelos y antipatía popular hacia los extranjeros en la corte, lo que afectó la percepción pública de Leonor aunque ella no tuviera control directo sobre esas decisiones.
Apoyo durante la Segunda Guerra de los Barones
En la década de 1260 estalló la Segunda Guerra de los Barones, conflicto entre Enrique III y una parte de la nobleza inglesa dirigida por Simón de Montfort. La contienda partió al reino: Leonor mantuvo un firme apoyo a la causa real y a su hijo Eduardo. En la batalla de Lewes (1264) Eduardo fue capturado y retenido por los barones; Leonor, en cambio, fue tratada con honor y permaneció en el seno real, siendo mantenida en el Palacio deWestminster, desde donde continuó ejerciendo influencia y gestionando intereses de la casa real.
La Octava Cruzada y el regreso
En 1270, Eduardo y Leonor acompañaron a su tío Luis IX de Francia en la llamada Octava Cruzada. Tras la muerte de Luis en Cartago, la pareja pasó el invierno en Sicilia y luego se dirigió a Acre, en Palestina, donde permanecieron brevemente. Abandonaron Tierra Santa en septiembre de 1272; en diciembre, durante su estancia en Sicilia, recibieron la noticia de la muerte de Enrique III. Tras el viaje de regreso a Inglaterra fueron coronados juntos, el 19 de agosto de 1274.
Condesa de Ponthieu y papel político
En 1279 Leonor heredó el condado de Ponthieu por la línea materna. Este territorio en la costa de la Mancha aumentó las responsabilidades y las posesiones continentales de la pareja, y se convirtió en un nexo entre los intereses ingleses y los asuntos del continente. Como condesa, Leonor gestionó rentas y derechos señoriales y mantuvo correspondencia y relaciones políticas con nobles y monarcas europeos.
Familia, carácter y muerte
Leonor y Eduardo tuvieron varios hijos; entre ellos se encuentran el futuro rey Eduardo II y la princesa conocida como Juana de Acre. Leonor fue, según las crónicas, una mujer religiosa y discreta, dedicada a su familia y a obras pías, aunque también supo intervenir cuando la política de la corona lo exigía. Falleció el 28 de noviembre de 1290. Su marido le rindió un gran homenaje póstumo: organizó una comitiva fúnebre que recorrió distintos puntos del reino y mandó erigir, a lo largo de su ruta hacia la capital, una serie de monumentos conmemorativos conocidos como las "Cruces de Leonor". Leonor fue enterrada en la abadía de Westminster, donde su memoria perduró en monumentos y en la historiografía inglesa.
Legado
La figura de Leonor de Castilla representa el vínculo dinástico entre Castilla y la corona inglesa en el siglo XIII. Su herencia en Ponthieu marcó la presencia territorial inglesa en la costa del norte de Francia y sus descendientes continuaron influyendo en las políticas europeas posteriores. Las conmemoraciones artísticas y arquitectónicas ordenadas por Eduardo I, así como su recuerdo en las crónicas medievales, han consolidado la imagen de Leonor como reina leal y pía cuya muerte inspiró una de las expresiones de duelo público más destacadas de la Edad Media inglesa.