Billy the Kid es un ballet en un acto. El libreto (historia) se atribuye a Lincoln Kirstein y está basado en la vida de Billy the Kid. La música fue escrita por AaronCopland. Eugene Loring diseñó los bailes. Jared French diseñó la escenografía y el vestuario. El ballet se estrenó en Chicago en octubre de 1938. Se representó en Nueva York, en el Martin Beck Theater, el 24 de mayo de 1939, con Loring como Billy y Marie-Jeanne en el doble papel de madre y novia mexicana. Durante la semana de Navidad de 1939, el ballet se presentó en el St. James Theater de Nueva York con Michael Kidd como Billy y Alicia Alonso como madre y novia mexicana.

Argumento y escenas

La obra narra, de forma estilizada y en episodios, la vida y el mito de Billy the Kid: su infancia en la pradera, la llegada a un pueblo fronterizo, encuentros con la comunidad, una escena de baile mexicano que contrasta con el ambiente fronterizo, el enfrentamiento armado y la muerte del personaje. No se trata de una biografía estricta, sino de una representación teatral que mezcla elementos dramáticos y folklóricos para recrear la atmósfera del Oeste norteamericano.

  • Introducción / La pradera: atmósferas amplias que evocan el paisaje abierto.
  • Pueblo y escenas callejeras: episodios con personajes colectivos: townfolk, sheriff, forasteros.
  • La danza mexicana: número de marcado color local y ritmo contrastante.
  • Confrontación y final: duelo y desenlace trágico que subrayan el carácter mítico de Billy.

Música, coreografía y legado

La partitura de AaronCopland combina melodías populares y motivos originales para crear un lenguaje sonoro que se asocia al "sonido americano": utilización de intervalos abiertos, ritmos claros y colores orquestales que sugieren el paisaje y la vida fronteriza. Copland extrajo más tarde una suite orquestal de la obra, que se ha convertido en una pieza frecuente en conciertos sinfónicos por su vivacidad y facilidad de lectura para el público.

Eugene Loring, como coreógrafo, incorporó pasos inspirados en la danza social y popular del Oeste, así como movimientos dramáticos y corales que enfatizan la acción narrativa. La escenografía y vestuario de Jared French contribuyeron a consolidar la atmósfera visual: trajes que remiten al folclore fronterizo y decorados que sugieren el pueblo, la cantina y la pradera.

Desde su estreno, Billy the Kid fue importante tanto para la carrera de Copland como para el desarrollo de un repertorio de ballet con temas típicamente estadounidenses. Ha sido interpretado y reconstruido por diversas compañías y sigue siendo una obra de referencia para estudiar la fusión entre música sinfónica y danza narrativa que busca expresar una identidad cultural norteamericana.

La duración aproximada del ballet es de unos 30 minutos, y la suite orquestal suele programarse independientemente en conciertos y grabaciones. Muchas producciones posteriores han mantenido la esencia dramática y popular de la obra, y los registros históricos de intérpretes como Eugene Loring, Michael Kidd, Marie-Jeanne y Alicia Alonso subrayan su relevancia en la historia de la danza del siglo XX.