Pian (frambesia o yaws): infección tropical por Treponema pallidum pertenue
Pian (frambesia/yaws): infección tropical por Treponema pallidum pertenue. Lesiones cutáneas y óseas, contagio por contacto, diagnóstico por PCR. Tratamiento antibiótico y prevención comunitaria.
El pian (también llamado frambesia o yaws) es una infección tropical de la piel, los huesos y las articulaciones causada por la bacteria espiroqueta Treponema pallidum pertenue. La enfermedad afecta principalmente a niños que viven en comunidades con condiciones de higiene y saneamiento deficientes.
Causa y transmisión
El pian se transmite por contacto directo con el líquido de las heridas o llagas infectadas de una persona. No es una infección de transmisión sexual en la mayoría de los casos; la transmisión ocurre sobre todo entre niños que juegan juntos o comparten utensilios y agua. La enfermedad sólo infecta a los humanos.
Síntomas y evolución
La enfermedad suele comenzar con una lesión primaria: una hinchazón redonda y dura de la piel, de 2 a 5 centímetros de diámetro. El centro puede ulcerarse y formar una úlcera. Esta lesión inicial suele curarse en 3 a 6 meses.
Semanas, meses o incluso años después pueden aparecer nuevas lesiones cutáneas, dolor en articulaciones y huesos, y sensación de fatiga. La piel de las palmas de las manos y las plantas de los pies puede engrosarse y fisurarse. Los huesos, especialmente los de la nariz y de las piernas (por ejemplo, el clásico "sabre tibia"), pueden deformarse. En fases avanzadas y sin tratamiento, al cabo de varios años pueden causar la muerte de grandes zonas de piel y dejar profundas cicatrices. En torno al 10% de los casos no tratados desarrollan deformidades físicas permanentes.
Los huesos pueden doler y mostrar cambios en estudios de imagen; la enfermedad puede producir lesiones destructivas en tejidos blandos y óseos en la fase tardía.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la historia clínica y en la exploración de las lesiones cutáneas. Una vez que han aparecido las lesiones típicas, los médicos suelen sospechar pian. Las pruebas de laboratorio incluyen:
- Pruebas serológicas: pruebas no tóxicas como RPR/VDRL y pruebas treponémicas (por ejemplo TPPA, FTA-ABS). Estas pruebas indican infección por treponemas pero no distinguen entre las distintas cepas (sífilis versus pian).
- Reacción en cadena de la polimerasa (PCR): la PCR en exudado de las lesiones es el método más específico para identificar Treponema pallidum pertenue y confirmar el diagnóstico cuando está disponible.
- Estudios de imagen (radiografías) para evaluar afectación ósea en casos con dolor o deformidad.
Tratamiento
El pian responde bien a antibióticos. Las opciones de tratamiento recomendadas por la OMS y las guías internacionales son:
- Azitromicina oral: dosis única de 30 mg/kg (máximo 2 g) de forma oral, eficaz en la mayoría de los casos y muy útil para campañas de tratamiento masivo.
- Penicilina benzatina intramuscular: una dosis única de penicilina de acción prolongada (ajustada por edad/peso) es una alternativa eficaz cuando la azitromicina no está disponible o en situaciones clínicas específicas.
La mayoría de las lesiones cutáneas se resuelven tras el tratamiento en semanas o meses; el dolor óseo mejora también tras la terapia. En pacientes con deformidades establecidas, puede requerirse rehabilitación o cirugía reconstructiva. La elección del antibiótico debe adaptarse a la edad, embarazo y condiciones locales; en embarazadas y lactantes consultar guías locales.
Prevención y control
Las medidas para frenar la transmisión incluyen:
- Tratamiento inmediato de los casos detectados para evitar contagiar a otras personas.
- Tratamiento en masa de toda la comunidad (mass drug administration, MDA) en zonas con alta prevalencia; esta estrategia ha demostrado ser eficaz para reducir la circulación de la enfermedad.
- Mejoras en la higiene personal, el saneamiento del agua y la educación sanitaria para reducir el contacto con lesiones infectadas.
- Vigilancia epidemiológica activa para detectar y tratar rápidamente rebrotes.
El uso de azitromicina en campañas comunitarias facilitó la estrategia conocida como "Morges" impulsada por la OMS para intentar la erradicación del pian; sin embargo, la aparición potencial de resistencia a macrólidos es un riesgo que se vigila.
Epidemiología e historia
Desde 2012, el pian es común en al menos 14 países tropicales. En los años 50 y 60 la Organización Mundial de la Salud (OMS) llevó a cabo campañas masivas con penicilina que casi eliminaron la enfermedad, pero desde entonces el número de casos ha vuelto a aumentar en varias regiones.
Una de las primeras descripciones clínicas reconocidas data de 1679 por Willem Piso. La arqueología sugiere que lesiones compatibles con infecciones treponémicas pudieron existir en poblaciones humanas antiguas, y algunos estudios han propuesto que estas enfermedades afectaron a humanos desde tiempos muy remotos (hay publicaciones que discuten evidencias paleopatológicas que se remontan a periodos muy antiguos, aunque la interpretación es compleja y a veces controvertida).
Complicaciones
Sin tratamiento, el pian puede producir:
- Deformidades óseas y nasales.
- Grandes cicatrices cutáneas desfigurantes.
- Limitación funcional por afectación articular y ósea.
En resumen, el pian es una enfermedad tratable y prevenible mediante antibióticos, mejores condiciones de higiene y estrategias comunitarias de tratamiento. La detección precoz y la intervención en la comunidad son claves para reducir la transmisión y evitar secuelas permanentes.
Preguntas y respuestas
P: ¿Qué es el pian?
R: El pian es una infección tropical de la piel, los huesos y las articulaciones causada por la bacteria espiroqueta Treponema pallidum pertenue.
P: ¿Cómo se contagia?
R: El pian se contagia al tocar el líquido de las llagas de una persona con la enfermedad. Lo más habitual es que se contagie entre niños que juegan juntos.
P: ¿Cuáles son algunos de los síntomas del pian?
R: Los síntomas incluyen una hinchazón redonda y dura de la piel de dos a cinco centímetros de diámetro que puede romperse y formar una úlcera; dolor en las articulaciones y los huesos; fatiga; nuevas llagas en la piel; engrosamiento y rotura de las palmas de las manos y las plantas de los pies; cambios en la forma de los huesos (especialmente la nariz); grandes zonas de piel muerta que dejan cicatrices al cabo de cinco años o más.
P: ¿Cómo pueden diagnosticar los médicos el pian?
R: Los médicos pueden saber si se trata de pian una vez que han aparecido las lesiones, pero la prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) es el mejor método para el diagnóstico.
P: ¿Cómo podemos evitar que se propague?
R: La principal forma de detener su propagación es curando a quienes la padecen, lo que impide que la transmitan a otros. Allí donde la enfermedad es común, tratar a comunidades enteras ha resultado eficaz, así como mejorar la limpieza y el saneamiento.
P: ¿Existe algún tratamiento para el pian?
R: Sí, se pueden utilizar antibióticos para tratar el pian. Sin tratamiento se producen deformidades físicas en el 10% de los casos.
P: ¿Cuándo se hizo una de las primeras descripciones de esta enfermedad?
R: Una de las primeras descripciones fue hecha en 1679 por Willem Piso.
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