Las cuerdas vocales o pliegues vocales son dos conjuntos de tejidos que se extienden a lo largo de la laringe. Al pasar el aire desde los pulmones hacia la laringe, las cuerdas pueden vibrar y así producir sonidos. Los seres humanos las utilizan especialmente para producir el lenguaje, pero también para cantar, toser y controlar el paso del aire. Además de las cuerdas vocales verdaderas existen los pliegues vestibulares (o "cuerdas falsas"), que protegen y ayudan en algunas funciones respiratorias y deglutorias.
Anatomía básica
Cada pliegue vocal tiene varias capas: una capa superficial de mucosa, la lámina propia (con subdivisiones superficial, intermedia y profunda) y el músculo vocal (músculo vocal o vocalis). Estas capas permiten que el borde libre sea flexible y vibratorio. La abertura entre las dos cuerdas se llama glotis y su tamaño cambia durante la respiración y la fonación.
Cómo producen sonido
La producción de la voz implica la coordinación de varios procesos:
- Adducción y abducción: los músculos intrínsecos de la laringe aproximan (aducen) las cuerdas cuando queremos hablar o cantar y las separan (abducen) para respirar.
- Presión de aire: el aire expulsado por los pulmones genera presión subglótica que hace que las cuerdas vibren.
- Mecanismos físicos: la vibración se explica por la teoría mioelástica-aerodinámica y el efecto Bernoulli: la combinación de tensión muscular, elasticidad del tejido y flujo de aire produce oscilaciones periódicas.
Diferencias entre sexos y edades
Las dimensiones y la masa de las cuerdas vocales influyen en el tono o frecuencia fundamental de la voz. En general:
- Las cuerdas vocales masculinas adultas suelen ser más largas y gruesas; su longitud varía aproximadamente entre 17 y 25 mm, por eso muchas voces masculinas son más graves.
- Las cuerdas vocales de las mujeres adultas miden aproximadamente entre 12,5 y 17,5 mm, lo que contribuye a un tono más agudo en promedio.
- En niños las cuerdas son aún más cortas y ligeras, lo que produce frecuencias fundamentales más altas.
Además del tamaño, el tono depende de la tensión ejercida por músculos como el cricotiroideo y del grosor del pliegue vocal. Los cambios hormonales (por ejemplo, la acción de la testosterona en la pubertad) alteran la masa y la longitud de la laringe y de las cuerdas, provocando el “cambio de voz”. Factores genéticos influyen en la formación y el desarrollo de la laringe y las cuerdas vocales (los genes).
Como referencia de frecuencias fundamentales típicas: los hombres adultos suelen hablar en un rango aproximado de 85–180 Hz, las mujeres en torno a 165–255 Hz, y los niños presentan valores aún más altos; hay variaciones individuales amplias según edad, profesión (cantantes) y entrenamiento.
Problemas comunes y cuidados
Entre los trastornos que afectan a las cuerdas vocales están:
- Nódulos o pólipos por abuso vocal (habituales en docentes y cantantes).
- Laringitis (inflamación por infecciones, reflujo o uso excesivo).
- Parálisis o paresias por daño nervioso.
- Lesiones benignas o malignas (tumores).
- Disfonías funcionales por mala técnica respiratoria o tensional.
Signos de alarma: ronquera o pérdida de la voz que dura más de dos semanas, dificultad para respirar, dolor al tragar o presencia de sangre. En esos casos conviene consultar a un especialista (otorrinolaringólogo).
Consejos para cuidar las cuerdas vocales:
- Mantener una buena hidratación.
- Evitar fumar y el humo ambiental.
- Reducir el consumo de alcohol y bebidas muy frías o irritantes.
- Hacer calentamiento y técnica vocal si se usa la voz profesionalmente.
- Tratar reflujo gastroesofágico y alergias que irriten la laringe.
Diagnóstico y tratamiento
Para evaluar la salud de las cuerdas vocales se utilizan exploraciones como la laringoscopia (directa o indirecta) y la estroboscopia, que permiten ver el movimiento y la vibración. El tratamiento depende de la causa: reposo vocal y rehabilitación con un terapeuta del habla, medicación para infecciones o reflujo, inyecciones (por ejemplo, toxina botulínica en espasmodias), y en algunos casos cirugía para extirpar lesiones o corregir alteraciones estructurales.
Resumen: Las cuerdas vocales son estructuras fundamentales para la comunicación humana. Su tamaño, grosor y tensión determinan el tono de la voz; factores genéticos, hormonales y el uso vocal influyen en su funcionamiento. Mantener buenos hábitos y consultar ante cambios persistentes en la voz ayuda a prevenir y tratar problemas.

