Urartu: Reino antiguo del altiplano armenio (860–585 a. C.)
Descubre Urartu: el antiguo reino del altiplano armenio (860–585 a.C.), su historia, cultura y legado alrededor del lago Van. Explora su origen, expansión y huella arqueológica.
Urartu (Urarṭu asirio, Urartian Biainili) fue un antiguo reino de Armenia. Se encontraba en la meseta montañosa entre Asia Menor, Mesopotamia y las montañas del Cáucaso, más tarde conocida como el altiplano armenio, y se centraba en torno al lago Van (actual Turquía oriental). El reino existió desde aproximadamente el 860 a.C., surgiendo de los estados nairíes de la Edad de Bronce tardía, hasta el 585 a.C. El nombre corresponde al Ararat bíblico.
Urartu se extendía desde el lago Van hacia el sureste hasta Mannai, y a veces incluso incluía esa tierra como una de sus provincias.
Historia y expansión
El reino de Urartu emergió en el primer milenio a.C. a partir de una serie de reinos montañosos conocidos colectivamente como Nairi. Bajo una monarquía centralizada, los reyes urartianos consolidaron su poder y construyeron una red de fortalezas y ciudades palaciegas alrededor del lago Van, cuyo principal centro fue la ciudad de Tushpa (la actual fortaleza de Van). Entre los monarcas más destacados se cuentan Arame (a menudo citado como fundador legendario del reino), Sarduri I —que fijó la capital en Tushpa—, Menua, Argishti I (fundador de Erebuni, que hoy se identifica con Yereván) y Sarduri II, durante cuyo reinado el reino alcanzó su máxima extensión territorial.
Urartu mantuvo relaciones conflictivas y complementarias con el Imperio asirio: en algunos periodos hubo intensas campañas militares entre ambos; en otros se dieron intercambios culturales y tecnológicos. A finales del siglo VIII y durante el VII a. C. las campañas asirias (bajo reyes como Tiglat-pileser III y Sargón II) dañaron seriamente a Urartu. Tras recuperar cierta estabilidad, el reino fue debilitándose progresivamente por las presiones de pueblos vecinos como los medos y los escitas, hasta su desaparición como entidad política independiente en el siglo VI a. C.
Economía, tecnología y organización
La economía urartiana combinaba agricultura, ganadería, minería y manufactura. Practicaron una agricultura intensiva en terrazas y construyeron grandes obras de irrigación —canales y acueductos— que siguen siendo ejemplos tempranos de ingeniería hidráulica en la región. Menua y otros reyes promovieron la construcción de canales que llevaron agua a las ciudades y campos.
Urartu fue famoso por su metalurgia: produjeron bronces de alta calidad, armas, herramientas y objetos decorativos. La explotación de minas y talleres metalúrgicos dio lugar a una notable artesanía en metal y al uso extendido del hierro, así como a la fabricación de carros y equipamiento militar que contribuyeron a su poderío.
Idioma, escritura y religión
El pueblo urartiano hablaba el idioma biainili, conocido habitualmente como urartiano, perteneciente a la familia hurro‑urartiana y no emparentado con las lenguas indoeuropeas como el armenio. La escritura empleada en las inscripciones oficiales era una forma de cuneiforme adaptada desde modelos asirios; muchas inscripciones oficiales y dedicadas a los reyes han llegado hasta nosotros en piedra y cerámica.
La religión urartiana era politeísta. El dios principal fue Haldi, acompañado por otras deidades importantes como Teisheba (dios de la tormenta) y Shivini (dios solar). Los reyes erigían templos y ofrendas a los dioses y consagraban las victorias militares mediante inscripciones y estatuaria.
Arte, arquitectura y sitios arqueológicos
La arquitectura urartiana se caracteriza por fuertes fortificaciones construidas con grandes bloques ciclópeos, palacios, depósitos de agua y murallas. Entre los sitios arqueológicos más relevantes están la fortaleza de Tushpa (Van), Erebuni (actual Yereván), Karmir Blur, Altıntepe, Toprakkale y Bastam, donde se han hallado palacios, inscripciones, cerámica y ricos ajuares funerarios.
En el arte hubo una notable producción de piezas metálicas, alabastrones, cilindros-sellos y relieves con escenas religiosas y militares. La escultura y la decoración muestran influencias asirias y locales, adaptadas a un estilo propio.
Legado y relación con el pueblo armenio
Urartu dejó una huella duradera en el altiplano armenio: la organización política, técnicas agrícolas y topónimos confluyeron más tarde en la región bajo presencia armenia. La relación entre los urartianos y los antiguos armenios es objeto de debate académico: aunque la lengua urartiana no es indoeuropea, varios procesos de aculturación y sustitución lingüística sugieren que poblaciones relacionadas con Urartu contribuyeron a la formación del pueblo y la cultura armenia histórica. El término bíblico Ararat y la toponimia local mantienen la memoria de aquel antiguo reino.
La arqueología moderna, iniciada intensamente en los siglos XIX y XX, ha recuperado inscripciones, tumbas, fortalezas y artefactos que han permitido reconstruir de forma bastante completa la historia política, económica y religiosa de Urartu. Aún hoy continúan los estudios y excavaciones que aportan nuevos datos sobre este importante reino del Cercano Oriente antiguo.
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