Plan de Partición de la ONU para Palestina (1947): definición y consecuencias
Descubre el Plan de Partición de la ONU (1947) para Palestina: definición, rechazo, división territorial, Jerusalén y sus consecuencias históricas hasta la guerra.
El Plan de Partición de las Naciones Unidas para Palestina, o Plan de Partición de la ONU de 1947, fue una propuesta para dividir la antigua colonia británica de la Palestina obligatoria en dos países diferentes. Según la propuesta, el territorio se habría organizado en seis unidades territoriales separadas —tres asignadas a los palestinos y tres a los israelíes— y Jerusalén habría quedado bajo un régimen internacional especial administrado por la ONU. El plan fue aprobado por la Asamblea General de la ONU pero nunca llegó a ejecutarse en su totalidad y su rechazo por parte de gran parte de la población árabe desencadenó violencia que derivó en la guerra de 1947–1949.
Antecedentes
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial y la incapacidad del Reino Unido para mantener el control del Mandato de Palestina, la cuestión fue remitida a la ONU. En 1947 la Comisión Especial de las Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP) recomendó la partición como solución para crear dos estados independientes y resolver tensiones entre comunidades judía y árabe. La propuesta buscaba un arreglo político, pero partía de realidades demográficas y territoriales complejas: la población, la propiedad de la tierra y la distribución de asentamientos eran dispares y las reclamaciones nacionales incompatibles.
Contenido del plan
El plan, formulado en la Resolución 181 (II) de la Asamblea General (29 de noviembre de 1947), proponía:
- Crear un estado judío y un estado árabe con fronteras trazadas en base a criterios demográficos y económicos.
- Dividir el territorio en varias unidades no contiguas —las seis regiones mencionadas— para reflejar la distribución de población y tierras cultivables.
- Establecer un régimen internacional para la ciudad de Jerusalén habría y sus alrededores, debido a su importancia religiosa y cultural para judíos, cristianos y musulmanes.
- Prever una unión económica que facilitara libre tránsito, monedas y relaciones comerciales entre ambos estados para garantizar viabilidad económica.
Votación y reacciones
La resolución que aprobó el plan fue el resultado de una votación en la Asamblea General de la ONU (33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones). La dirección sionista y la Agencia Judía aceptaron la partición como base para declarar un Estado judío. En cambio, la mayoría de los líderes y de la población árabe palestina rechazaron la propuesta, considerando injusta la asignación territorial y la imposición de fronteras sin su consentimiento. Los Estados árabes vecinos también rechazaron el plan y anunciaron su oposición.
Consecuencias
El rechazo árabe y la aprobación por parte de los líderes sionistas provocaron un aumento inmediato de la violencia entre comunidades judías y árabes dentro del Mandato. A partir de finales de 1947 se intensificaron los enfrentamientos que culminaron, tras la retirada británica y la declaración de independencia de Israel el 14 de mayo de 1948, en la intervención de varios Estados árabes y en la guerra árabe-israelí de 1948.
Entre las consecuencias más importantes se encuentran:
- La formación del Estado de Israel y la consolidación de fronteras provisionales tras los acuerdos de armisticio de 1949 (la llamada Línea Verde).
- La creación de una importante crisis de refugiados palestinos (la Nakba), con cientos de miles de personas desplazadas y alojadas en campos; esto motivó la creación de la Agencia de la ONU para los Refugiados de Palestina (UNRWA).
- La división de Jerusalén en sectores oriental y occidental hasta la Guerra de los Seis Días (1967), cuando Israel ocupó Jerusalén Este y territorios adicionales.
- El legado político y simbólico del plan: aunque no se implementó tal cual, la partición de 1947 sigue siendo un referente en discusiones internacionales sobre dos estados y sobre las bases de fronteras y seguridad en la región.
Estado legal y valoración histórica
Es importante recordar que la resolución de la Asamblea General de la ONU tenía carácter recomendatorio; su implementación requería la cooperación del Mandato (Reino Unido) y de las partes en conflicto, lo que no se produjo. Históricamente, el plan de 1947 es visto de distintas maneras: para muchos judíos fue el reconocimiento internacional de su derecho a un Estado, mientras que para muchos palestinos representa una imposición que provocó la pérdida de tierras y derechos. Las consecuencias del rechazo y de la guerra posterior marcaron profundamente la geografía política y humanitaria de la región, y siguen influyendo en el conflicto israelo-palestino contemporáneo.
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