Ungdomshuset (en inglés: "the Youth House") era el nombre popular del edificio formalmente llamado Folkets Hus en Jagtvej 69, en el barrio de Nørrebro, Copenhague. Desde 1982 hasta 2007 fue un punto de encuentro para anarquistas y colectivos autónomos, un centro de la escena musical underground (punk, hardcore, techno y otras músicas alternativas) y un espacio para grupos de izquierda, talleres, reuniones políticas y actividades culturales autogestionadas. Tras un prolongado y complejo conflicto entre los residentes/usuarios y las autoridades municipales —y más tarde con el nuevo propietario— el edificio fue desalojado y demolido en marzo de 2007.
Orígenes y uso social
El local, conocido popularmente como Ungdomshuset, funcionó como espacio autogestionado donde se organizaban conciertos, manifestaciones, asambleas, cursos, proyecciones y servicios sociales de base. Su funcionamiento se basaba en principios de autogestión, solidaridad y apoyo mutuo, lo que lo convirtió en un símbolo del movimiento alternativo danés y en un referente para activistas de toda Europa.
Venta del edificio y escalada del conflicto
En 2000 el ayuntamiento vendió el inmueble a la congregación cristiana conocida como Faderhuset. A partir de entonces se inició una larga batalla legal y política entre el nuevo propietario, que quería recuperar el edificio, y los usuarios que reclamaban el derecho a mantener el espacio como centro social autogestionado. Las negociaciones y los recursos judiciales se prolongaron varios años y polarizaron la opinión pública en Dinamarca.
Desalojo y demolición (marzo de 2007)
Tras resoluciones judiciales que favorecieron al propietario, la policía danesa procedió al desalojo del edificio a primera hora del jueves 1 de marzo de 2007. El desalojo se produjo en medio de fuertes tensiones y enfrentamientos entre la policía y simpatizantes del Ungdomshuset. Posteriormente, la demolición comenzó el 5 de marzo de 2007 y concluyó dos días después.
Protestas, represión y episodios posteriores
El cierre y la demolición del Ungdomshuset provocaron protestas masivas y prolongadas, así como numerosas detenciones. A partir de marzo de 2007, antiguos usuarios y simpatizantes organizaron manifestaciones semanales en demanda de un nuevo Ungdomshuset; tradicionalmente partían de la cercana plaza Blågårds Plads los jueves a las 17:00 y, más adelante, el punto de partida se cambió a Gammel Torv, según los propios manifestantes.
En el verano de 2007 surgió la iniciativa conocida como G13, que intentó ocupar una antigua nave o instalación pública en Grøndalsvænge Allé 13 para convertirla en un nuevo centro. La ocupación no fue violenta, pero se encontró con una respuesta policial contundente: la operación policial llevó a la detención de 436 personas y al uso intensivo de gas lacrimógeno por parte de la policía.
Repercusiones y legado
- El caso Ungdomshuset suscitó un amplio debate público sobre el derecho a espacios autónomos para jóvenes, la cultura alternativa, la propiedad privada y las tácticas policiales para gestionar protestas.
- Para muchos activistas y simpatizantes el edificio se convirtió en un símbolo de resistencia contra la gentrificación y la pérdida de espacios culturales autogestionados en las ciudades.
- Tras la demolición, la lucha por un nuevo Ungdomshus continuó en forma de manifestaciones, campañas políticas y propuestas alternativas para obtener un lugar donde desarrollar actividades similares.
- El episodio dejó también lecciones sobre la relación entre movimientos sociales y autoridades, y sobre la importancia de los espacios urbanos para la expresión cultural y política de la juventud.
Hoy, la historia del Ungdomshuset sigue siendo objeto de reflexión y memoria entre activistas, artistas y vecinos de Copenhague y de otros lugares. Su legado aparece en documentales, estudios sobre movimientos sociales y en la memoria colectiva del movimiento squat y de la contracultura urbana en Europa.


