Las frases "Two wrongs make a right" y "two wrongs don't make a right" son expresiones del inglés que condensan normas y juicios morales sobre la reacción frente a una ofensa o una injusticia.

La idea clave se basa en la expresión de los dos males, que sostiene que repetir o responder a una mala acción con otra no transforma lo errado en correcto: seguir cometiendo un daño no corrige el daño inicial.

"Dos errores no hacen un derecho" es un proverbio que se emplea para reprender o desalentar la conducta de responder a una supuesta transgresión con otra conducta igualmente errónea. Se usa tanto en conversaciones cotidianas como en argumentos morales para recordar que la venganza, la represalia o la imitación de un mal no son justificaciones válidas para obrar incorrectamente.

"Dos errores hacen un derecho" describe la postura opuesta y suele aparecer como defensa: ante una acusación de conducta mala, se contrarresta con la acusación de una conducta similar por parte del otro. En términos de lógica y argumentación, esto puede considerarse una falacia de relevancia, porque la conducta ajena no convierte automáticamente en válida la propia. En particular, cuando el argumento busca eximir de responsabilidad con un "tú también" se habla de la falacia conocida como tu quoque (tú también), una variante de ad hominem.

¿Por qué es falaz responder con otro error?

La razón principal es que el hecho de que alguien haya actuado mal no altera la naturaleza moral o jurídica de la segunda acción. Dos afirmaciones idénticas de "maldad" no se neutralizan entre sí: la corrección o incorrección de un acto depende de sus propias características (intención, consecuencias, norma aplicable), no de si otro también ha faltado.

Ejemplos cotidianos

  • Si alguien te insulta y respondes insultándolo de vuelta: moralmente no queda justificado el insulto solo porque el otro empezó.
  • Si una persona roba y otro roba en represalia, el segundo robo sigue siendo un delito, aunque el primero también lo fuera.
  • En una discusión política: "No me importa que mi partido corrompa; el otro partido también roba" —esta respuesta evade la discusión ética o probatoria sobre la conducta propia.

Excepciones y matices

No siempre señalar la conducta del otro es irrelevante. Hay contextos donde la conducta ajena sí afecta la valoración o la respuesta legítima:

  • En derecho, el incumplimiento previo de una parte puede justificar el incumplimiento o la resolución del contrato por la otra (exceptio non adimpleti contractus, falta de cumplimiento).
  • En defensa personal, la agresión previa puede hacer justificable una reacción proporcional.
  • En negociaciones o relaciones sociales, mostrar que la otra parte también ha obrado mal puede ser relevante para establecer patrones de conducta o la necesidad de medidas correctivas.

Estos casos no validan moralmente la mala conducta en sí, pero sí muestran que la conducta ajena puede ser relevante en la evaluación global de responsabilidades y remedios.

Cómo responder cuando te atacan con "dos errores hacen un derecho"

  • Separa la discusión: admite o rechaza la acusación concreta sin usar la conducta ajena como excusa absoluta.
  • Si la acusación es cierta, asumir responsabilidad es más sólido que intentar justificarla con otro mal ajeno.
  • Si buscas refutar, demuestra por qué la conducta ajena no exime la propia o muestra evidencia de contexto que haga relevante la comparación (por ejemplo, proporcionalidad, cronología, intención).

Variaciones culturales y lingüísticas

En español existen refranes equivalentes como "dos males no hacen bien" o "de un mal no sale un bien", y en distintas culturas la idea se transmite con expresiones similares para desalentar la represalia y la imitación del mal. En el discurso público y mediático, la táctica del "tú también" es frecuente y conviene reconocerla para mantener debates más claros y responsables.

En resumen: la máxima "dos errores no hacen un derecho" es un recordatorio moral útil que evita legitimar represalias; sin embargo, en contextos jurídicos y prácticos la conducta ajena puede ser relevante para determinar consecuencias o defensas —pero eso no convierte automáticamente en correcto un segundo error.