El rendimiento térmico ( η t h {\displaystyle \eta _{th},} ) es una medida de rendimiento adimensional de un dispositivo térmico como un motor de combustión interna, una caldera o un horno, por ejemplo.
La entrada, Q i n {\displaystyle Q_{in},} , al dispositivo es el calor, o el contenido de calor de un combustible que se consume. La salida deseada es el trabajo mecánico, W o u t {pantalla W_{out},}
, o el calor, Q o u t {pantalla Q_{out},}
, o posiblemente ambos. Dado que el calor de entrada suele tener un coste económico real, una definición genérica y memorable de la eficiencia térmica es
η t h ≡ Output Input . {\a6}equiv. {\a6}equiv. {\a6}equiv. {\a6}equiv. {\a6} }
A partir de la primera y segunda ley de la termodinámica, la producción no puede exceder lo que ingresa, por lo que
0 ≤ η t h ≤ 1,0. {\displaystyle 0\leq \eta _{th}\leq 1.0.}
Cuando se expresa en porcentaje, la eficiencia térmica debe estar entre el 0% y el 100%. Debido a ineficiencias como la fricción, la pérdida de calor y otros factores, las eficiencias térmicas suelen ser muy inferiores al 100%. Por ejemplo, un motor de gasolina típico funciona con una eficiencia térmica de alrededor del 25%, y una gran central eléctrica de carbón alcanza un máximo de alrededor del 36%. En una central de ciclo combinado, la eficiencia térmica se aproxima al 60%.
Fórmulas prácticas y relaciones
Para un motor térmico que toma calor Qin y convierte parte en trabajo Wout, la eficiencia térmica se define generalmente como:
- Para conversión a trabajo: ηth = Wout / Qin
- Si interesa el calor útil producido (por ejemplo en una caldera): ηth = Qout / Qin
- Balance energético: Qin = Wout + Qout (si no hay acumulación de energía), por lo que ηth = 1 − Qout/Qin cuando la salida útil es trabajo.
Ejemplo numérico sencillo: si Qin = 100 MJ y un motor tiene ηth = 0.25, entonces Wout = 25 MJ y Qout = 75 MJ.
Límite termodinámico: eficiencia de Carnot
La eficiencia máxima teórica para un motor térmico que opera entre una fuente caliente a temperatura TH y una fuente fría a TC viene dada por el rendimiento de Carnot:
ηCarnot = 1 − TC/TH (con T en kelvin). Esta es una cota superior ideal; ningún ciclo real puede superarla. En la práctica, las pérdidas irreversibles (fricción, transferencia de calor finita, mezclas no ideales) reducen aún más la eficiencia.
Factores que afectan la eficiencia térmica
- Temperatura de operación: mayores TH (y menor TC) permiten una mayor eficiencia teórica.
- Pérdidas por transmisión y radiación: aislamiento deficiente o grandes superficies de intercambio elevan Qout no aprovechado.
- Ineficiencias mecánicas: fricción, bombeo, pérdidas en sistemas auxiliares.
- Calidad del combustible y su contabilización: selección entre poder calorífico superior (PCS) o inferior (PCI / LHV) afecta el valor de Qin usado en el cálculo.
- Diseño del ciclo: ciclos combinados, recuperadores de calor y cogeneración aumentan la eficiencia global al aprovechar calor residual.
Medición y consideración práctica
Al calcular ηth en la práctica conviene especificar claramente qué cantidades se miden y en qué base:
- ¿Qin se toma como el poder calorífico superior o inferior del combustible? (esto cambia el resultado).
- ¿Se incluyen las pérdidas auxiliares (bombas, ventiladores) en Wout o se las descuenta por separado?
- En cogeneración o plantas de ciclo combinado, suele hablarse de eficiencia eléctrica (output eléctrico / Qin) y de eficiencia global cuando se suma el calor útil recuperado.
Cómo mejorar la eficiencia térmica
- Recuperación de calor residual (intercambiadores, economizadores).
- Operación a temperaturas y presiones más altas (en límites de materiales).
- Mejoras en el aislamiento y reducción de pérdidas por fugas.
- Optimización del control y del mantenimiento (inyección, combustión, sincronización).
- Uso de ciclos combinados o cogeneración para aprovechar energía que de otro modo sería derramada al ambiente.
Observaciones finales
La eficiencia térmica es una herramienta esencial para comparar tecnologías y para diseñar sistemas energéticos más eficientes. Sin embargo, no debe confundirse con la rentabilidad económica ni con la sostenibilidad ambiental: un sistema con mayor eficiencia térmica puede seguir siendo poco deseable si utiliza un combustible muy contaminante o si su coste de capital es prohibitivo. Para un análisis completo conviene combinar la eficiencia térmica con indicadores económicos (coste por unidad de energía útil) y ambientales (emisiones por unidad de energía útil).