Tejido adiposo (grasa corporal): definición, funciones y hormonas
Descubre qué es el tejido adiposo o grasa corporal, sus funciones, cómo almacenan los adipocitos y las hormonas clave (leptina, TNFα, IL-1β) que influyen en el metabolismo y la salud.
En histología, el tejido adiposo —también llamado grasa corporal o simplemente grasa— es un tejido formado por células especializadas denominadas adipocitos. Estas células almacenan los nutrientes denominados grasas (triglicéridos) en su citoplasma y tienen un papel activo tanto en el metabolismo energético como en la regulación endocrina. El tejido adiposo produce múltiples compuestos conocidos en conjunto como adipoquinas; entre ellas se encuentran la leptina, el factor de necrosis tumoral alfa (TNF‑α), la interleucina 1 beta y otras moléculas con efecto local y sistémico.
Tipos de tejido adiposo
- Tejido adiposo blanco: es la forma más abundante en adultos. Sus adipocitos contienen una gran gota lipídica única, sirven principalmente para almacenamiento de energía, aislamiento térmico y protección mecánica.
- Tejido adiposo marrón: contiene adipocitos con múltiples gotitas lipídicas y muchas mitocondrias ricas en citocromo‑oxidasa; su función principal es la termogénesis (producción de calor) especialmente en neonatos y en animales que hibernan.
- Adipocitos beige (o “brite”): aparecen en ciertos contextos (por ejemplo, exposición al frío o estímulos hormonales) dentro del tejido blanco y pueden adquirir características termogénicas similares a las del tejido marrón.
Estructura celular y microambiente
Además de adipocitos, el tejido adiposo incluye preadipocitos (células madre/adipoprogenitoras), fibroblastos, células endoteliales, células del sistema inmune (macrófagos, linfocitos) y una matriz extracelular vascularizada. La proporción de estas células y la presencia de infiltrado inflamatorio condicionan la función metabólica del tejido.
Funciones principales
- Almacenamiento y liberación de energía: los triglicéridos se almacenan durante periodos de exceso calórico (lipogénesis) y se movilizan mediante lipólisis cuando el organismo necesita energía.
- Regulación endocrina: el tejido adiposo actúa como un órgano endocrino que secreta adipoquinas (por ejemplo, la leptina, adiponectina, resistina) y citocinas (TNF‑α, IL‑6, IL‑1β) que influyen en el hambre, la sensibilidad a la insulina, la inflamación y la homeostasis sistémica.
- Termorregulación: especialmente el tejido adiposo marrón y los adipocitos beige generan calor mediante la proteína desacoplante UCP1 en las mitocondrias.
- Protección mecánica e aislamiento: actúa como cojín en áreas como las plantas de los pies, las palmas y alrededor de órganos (ej. grasa perirrenal) y reduce la pérdida de calor corporal.
- Interacción inmunometabólica: el tejido adiposo participa en respuestas inflamatorias; su disfunción puede promover un estado proinflamatorio de bajo grado asociado a resistencia a la insulina.
Hormonas y señales relacionadas con el tejido adiposo
El tejido adiposo es tanto una fuente como un objetivo de múltiples hormonas y mediadores:
- Adipoquinas secretadas por el tejido adiposo: la leptina (regula el apetito y el gasto energético), adiponectina (mejora la sensibilidad a la insulina), resistina, TNF‑α, IL‑6, IL‑1β y otras proteínas con efectos metabólicos e inmunes.
- Hormonas que actúan sobre el tejido adiposo: insulina (promueve lipogénesis y almacenamiento), catecolaminas como adrenalina y noradrenalina (estimulan lipólisis y termogénesis), cortisol (favorece redistribución y acumulación de grasa), hormona del crecimiento (modula el metabolismo lipídico), y hormonas sexuales (estrógenos y andrógenos influyen en la distribución de la grasa).
- Enzimas y mediadores metabólicos: la lipasa sensible a hormonas (HSL) y la adiponutrina/ATGL son claves en la lipólisis; otras vías regulan la síntesis y oxidación de ácidos grasos.
Importancia clínica
- Obesidad: exceso de tejido adiposo, especialmente visceral, se asocia con riesgo aumentado de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, hipertensión y algunos tipos de cáncer. La disfunción del tejido adiposo y el aumento de adipoquinas proinflamatorias contribuyen a la resistencia a la insulina.
- Lipodistrofias: trastornos caracterizados por pérdida o distribución anormal de grasa corporal que también producen alteraciones metabólicas.
- Intervenciones terapéuticas: reducción de peso, ejercicio y fármacos dirigidos a mejorar la sensibilidad a la insulina o modular la señalización hormonal pueden restaurar funciones saludables del tejido adiposo. La investigación explora estrategias para “activar” tejido beige/marrón como vía para aumentar el gasto energético.
Aspectos finales
El tejido adiposo es mucho más que un depósito pasivo de grasa: es un órgano dinámico, con funciones metabólicas, endocrinas e inmunológicas. Comprender su biología es clave para abordar enfermedades metabólicas prevalentes en la sociedad actual.

Adolescente con sobrepeso y demasiado tejido adiposo en el vientre.
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